Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo, un homenaje a los que saben cómo encender un cigarrillo, bailar el tango, remangarse una camisa
y qué hacer con el sombrero cuando se lo quitan.-
Ahora no me conoces

El hombre de la calle
Ahora no me conoces de la edición anterior
Aguas Corrientes alrededor de los 50. (José Pepe Torres)
Omar Adi
BULTOS QUE SE MENEAN.
Guía de fantasmas de mi pueblo.
Mirá p´arriba, José María.
Tiene que haber mascado naco y escupir para el costado. Tiene que haber
tomado caña de la buena. Tiene que haber mirado a don José Luis Zorrilla a los
ojos y haberle dicho:
-Qué qué?
Nuestro coterráneo José María Gutiérrez era “guarda tren” en la compañía de
tranvías eléctricos “La Comercial”. Una tarde un pasajero de porte señorial se le
acerca y le dice:
-Sepa usted disculparme, caballero, pero ¿usted se atrevería a ser modelo de una
escultura?
Era José Luis Zorrilla de San Martín, hijo del escritor autor de nuestro poemario
escolar “Tabaré” y (mirando el pasado desde el hoy) padre de nuestra
entrañable China Zorrilla.
El “qué qué” de nuestro Gutiérrez fue el inicio de largas jornadas posando para
el maestro para pasar a la historia como símbolo de nuestra tradición en la
estatua El Gaucho de 18 y Constituyente, que ya ni miramos por ser parte del
paisaje urbano.
No sabemos si Gutiérrez se vio a sí mismo lanza en mano, mirando hacia el cielo
con gesto bravío. Y tampoco sabemos si le importó mucho.
Lo más seguro es que no. Nos gusta creer que aquel hombre huraño de mirada
adusta venía a su pueblo en sus vacaciones a zambullirse en las aguas del río y a
comer un asadito con su gente querida pero, eso sí, sin concederle ningún gesto
de cortesía a quien no fuera de su círculo cercano.
Ese fin de semana Gutiérrez está en el boliche del barrio rodeado de sus afectos.
Piso de tierra, mesas tambaleantes, un olor mezclado de creolina y caña y un
grito destemplado desde la mesa de truco.
Del cielo cayo una estrella
y en el suelo rebotó
flor y truco viejo e´mierda,
la puta que te parió!
Esas dulces rimas flotan en el aire mientras entra al boliche un forastero de aire
montevideano.
José María Gutiérrez, despojado de su uniforme tranviario y de su condición de
funcionario, se está quitando de encima toda la prisa inmotivada, el
envaramiento y las obligaciones de la capital ensimismado en un truco de mi
flor.
El forastero mira a su alrededor, se acerca a la mesa donde se juega y pregunta:
-¿Alguien me da fuego, por favor?
Entonces nuestro modelo de estatua, alpargatas y pucho prendido en la
comisura, lo mira serio, impenetrable, y le dice:
-No fumo.
Le faltaba la lanza. Pero era como si tuviera.
Eduardo Mollo
La obra de Alfredo Zitarrosa
Bonus Track ( 3 )
Zitarrosa y ellas: poetisas y compositoras.
Alfredo Zitarrosa es autor de la música y de la letra de 75 (
setenta y cinco ) canciones, 10 ( diez ) de las cuales corresponden a ediciones
póstumas. Además, en total, grabó 210 ( doscientos diez ) canciones, incluidas
propias y ajenas, incluidas póstumas y grabaciones no profesionales.-
En cuanto al subtítulo, que refiere a poetisas y compositoras,
el cantautor musicalizó la poesía “ La cuna ”, de Juana de Ibarbourou y “ La
canción y el poema ”, texto de Idea Vilariño. La primera fue analizada en esta
sección el pasado 16 de junio, y la segunda, en la edición del 04 de agosto.-
En otro plano, esto es, desde su calidad de intérprete,
Zitarrosa grabó sólo dos temas que refieren al subtítulo: el primero se llama “ Es
tan poco ”, con letra de Mario Benedetti y música de la española Soledad Bravo (
analizado en el número anterior ) y el segundo, “ María Pilar ”, con letra y
música de la cantautora argentina Teresa Parodi, que veremos a continuación.
María Pilar/Letra y música: Teresa Parodi
¿ Qué fue lo que ha sucedido, María Pilar ?
¿ Qué fue lo que ha sucedido con tu Julián ?,
Los compañeros te ayudan a preguntar
¿ Adónde se lo llevaron, dónde estará ?
¿ Por qué jamás le pudiste hallar ?
Si le buscaste sin descansar…
Contales de aquella tarde, María Pilar
Cuando al volver con tus hijos del almacén,
Pudiste ver que sacaban a tu Julián
Del fondo de la casilla empujándolo
Hacia un auto oscuro como el terror
Con que se afligía tu corazón.
Tuviste miedo por tu Julián, ay María Pilar
Sabías que algo le iba a pasar;
Tan puro tu hombre María Pilar
Tan preocupado por los demás.
Seguí contando, María Pilar
Los hombres justos te ayudarán
Hay hombres justos, ya lo verás
De qué es lo que acusarían a tu Julián
Acaso de preocuparse por los demás
Te enorgullece pensarlo, María Pilar
Si es por eso que llevaron a tu Julián
No entendieron nada, señor, dirás
Los que le quitaron la libertad
Él nunca empuñó otra cosa que su bondad
Y es justo lo que pedía, si lo sabrás
Acaso puede decirse que no es verdad
Que tantos necesitaban abrigo y pan
Cómo no gritarlo, María Pilar
Siendo como era ese tu Julián
Los hombres justos no sé qué harán
Ay, María Pilar
Pero que ayuden a tu Julián
De qué nos sirve la libertad
Si no hay justicia María Pilar.
La versión de “ María Pilar ”, fue incluida en el cassette “ El
canto popular con el PIT – CNT ”, de 1987, en el N° 1 del lado B.
Posteriormente, fue incluida también en el CD “ Zitarrosa siempre. Los inéditos
”, en el N° 10, editado por el sello Orfeo – Mandinga, en 1995.-
Se han grabado muchas versiones del tema de Parodi,
además de la de Zitarrosa. Algunas fueron realizadas por intérpretes no tan
conocidos como por ejemplo Nery González Artunduaga, Lorena Fernández O
Seba Cayre. En este sentido de covers, nos permitimos recomendar una
memorable versión de “María Pilar”, por Los Orilleros.-
Breve noticia biográfica: Teresa Parodi
Cantante, guitarrista, autora y compositora, Teresa Adelina Sellarés, conocida
artísticamente como Teresa Parodi, nació en la capital de Corrientes, (
Argentina ) el 30 de agosto de 1947.
Se inició en la música y el canto en su niñez, perfeccionándose posteriormente
con estudios formales de canto y guitarra.
En 1981 graba su primer disco como solista titulado “ Desde Corrientes”, donde
aparecen sus primeras composiciones.
Integra el quinteto del maestro Astor Piazzolla, como cantante invitada.
En 1984 participa por primera vez en el Festival Nacional de Folclore de
Cosquín, y obtiene el premio Consagración.
Prolífica e inspirada compositora llevan la firma de Teresa Parodi, más de
trescientas obras registradas.
A sus 73 años se mantiene activa en recitales y grabaciones, residiendo en la
ciudad de Buenos Aires, de la que es “Ciudadana Ilustre ”
( Extractado “ Fundación del Chamamé ” )
La carpeta de Monsieur Fourcade 
22
De pronto, César saltó del cómodo sillón crema y se quedó en el medio de la
sala. Iba girando sobre sí mismo, mientras hablaba. Nos miraba para saber si le
poníamos atención a su monólogo. Decía: Ana María Shua ha escrito
microrelatos. Florentino, a quién nadie conoce, también escribe microrelatos. A
Ana María Shua la lee mucha gente. A Florentino no lo lee nadie. Bueno, nadie
no. Yo lo leo. También leo a Ana María Shua. Me gusta mucho como escribe ella
y como escribe él. Pero no se parecen. Shua tiene cientos y cientos de
microrelatos. Florentino apenas una decena. Ana María en las fotos parece una
mujer de estatura mediana. Florentino en las fotos parece alto. Pero no como
Cortázar. Alto nomás. Precisamente el cuento que más le gusta de Cortázar es
“Instrucciones para matar hormigas en Roma”, página 25 de “Cronopios y
famas”. El libro que más me gusta de Ana María es “Fenómenos de circo”.
Quizás porque me recuerda al flaco Florentino, que no tiene ningún libro
editado pero que se asemeja a un fenómeno para ser exhibido en un circo o en
una tienda de animales.
Por supuesto, nadie de los presentes conoce a Florentino.
Félix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Lee de Forest
Conseguido el empleo se compró el uniforme con lo que le quedaba de dinero y
comenzó su tarea. El trabajo era agotador porque se encontraban en el
momento más caluroso del verano pero, gracias a eso, pudo recorrer la
exposición durante un mes. A los visitantes más interesados los llevaba al salón
de las máquinas y les explicaba pormenorizadamente su funcionamiento. La
empresa de Westinghouse, que ganó la licitación para iluminar la feria, instaló
250.000 bombillas eléctricas que funcionaban a corriente alterna con tecnología
patentada por Nicola Tesla y demostró al mundo las nuevas posibilidades que
brindaba dicha corriente para iluminar y hacer funcionar máquinas y equipos.
El joven Lee se entusiasmo con la nueva ciencia de la electricidad y consideró su
estudio y desarrollo como “la tarea del futuro”.
La exposición se centró en los temas de transporte, electricidad e historia.
Se celebraban los 400 años del descubrimiento de América por Colón en 1492.
El recinto ocupaba una superficie de 256 hectáreas; fue visitada por 27:529.400
personas y participaron 51 países. Para este evento se realizó la reconstrucción
de las 3 naves de Colón y del monasterio de Santa María de la Rábida donde se
preparó el viaje del navegante italiano. Noruega envió una réplica del barco
vikingo de Gokstad. Se destacaron: el edificio de Idaho diseñado por el
arquitecto Kintland Cutter que tuvo 18:000.000 de visitantes, el edificio de la
antropología, el edificio de Noruega (reconstrucción de una iglesia tradicional
de madera), la casa de Alemania y la “Ciudad Blanca” que constaba de 14
edificios principales y 200 accesorios todos pintados de blanco, con ella se
enviaba un mensaje a las ciudades para que embellecieran las fachadas de sus
viviendas. Otra atracción famosa fue la noria, una rueda gigante de 80 metros
de altura y 36 vagones, obra del ingeniero norteamericano George Washington
Gale Ferris Jr.. La noria de Ferris fue producto de un concurso que realizó el
comité organizador para competir con la Torre Eiffel que fuera construida para
la Exposición Internacional de París de 1889. Permitía ver todo el recinto de la
exposición y tenía una capacidad total para 2.160 personas. Tardaba 20 minutos
en completar dos revoluciones: la primera con seis paradas para el ascenso y
salida de pasajeros y la segunda que daba la vuelta completa sin paradas la cual
duraba nueve minutos y costaba 50 centavos. (Wikipedia).
El Maestro Enrique Ilera
Las artes mágicas
A este personaje le hubiera gustado que lo llamasen El Mago, pero era más
conocido como El Loco, porque en realidad cumplía con todos los atributos
`para serlo ya que si bien no era malo con nadie resultaba en cambio muy
molesto para todos, con su amplio abanico de posturas en la que una veces
afirmaba poseer determinadas cualidades y muy a menudo cambiaba
completamente lo que él llamaba sus designios, ocasiones estas en las que se
caracterizaba o intentaba parecerse a su eventual personalidad adquirida.
Pero ya hacía mucho tiempo – digamos que demasiado – en que insistía que era
un mago.
Un hechicero capaz de realizar acciones insólitas y lograr mediante sus poderes
mágicos cosas que no estaban al alcance de nadie que no estuviese dotado como
él.
Se le podía encontrar a veces en la plaza principal de Rabo Corto, donde
buscaba compartir un banco con otras personas a fin de tener testigos de sus
poderes esotéricos, cosa que había puesto sobreaviso a los cuidadores de los
paseantes, ya que los que concurrían a ventilarse eran prácticamente en su
totalidad convalecientes del Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín y las
anécdotas e historias de este narrador estrafalario ponían en peligro la libertad
condicional de los por ahora absueltos del manicomio.
– ¿Ven esos pájaros?. Les había dicho una vez a unos pensionistas que los
atendían atónitos. – Verán como gracias a mis poderes sobrenaturales los hago
levantar vuelo – Entonces arrojó una piedra a un grupo de gorriones que se
desparasitaban en la tierra y los animalitos volaron en desbandada.
En otra oportunidad que una nubes muy negras se cernían sobre toda la
comarca había afirmado:
-Dentro de muy poco rato haré llorar el cielo – Cuando comenzó a llover
copiosamente todos los convalecientes psiquiátricos quedaron convencidos que
él era realmente un mago y pasaron a endiosarlo conociéndolo con ese
calificativo.
Otro de los lugares en el que se le podía ver era en algún boliche con o sin telas
de arañas en los rincones- eso dependía de los factores estrechamente ligados a
su economía – donde se despachaba varias botellas de cerveza como si fueran
nada.
Y fue en una visita a uno de esos establecimientos donde en una oportunidad
había anunciado
– Vean como puedo fumar sin echar humo- Pero la concurrencia estaba tan ebria
que nadie se dio cuenta que el cigarrillo no había sido encendido. Después
volvió a la plaza, que inmediatamente abandonó para ir a despacharse otra
andanada de cervezas.
Hasta que luego de la sexta o séptima, se bebió el contenido de la última sin
destapar para nada la botella.
Como por arte de magia.
Ilustraron: Elisa Berti, s/d
La melancolía no es más que un recuerdo que se ignora.GF

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