Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de EL Pueblo: paisajes en los que los acontecimientos más significativos se ven en el trasfondo, a lo lejos, en
zonas poco frecuentadas, en las que vemos agitase figuras minúsculas.
Ahora no me conoces
.
La máquina
Ahora no me conoces de la edición anterior:
Dardo Rodríguez y Carlos M. Barreiro. Jorge Calandria y Roberto Goñi Gayoso.
Miguel Martin y Alvaro Jiménez. (José Pepe Torres)
Omar Adi
BULTOS QUE SE MENEAN.
Guía de fantasmas de mi pueblo.
Una troupe ululante
No es sencillo soportar el peso de sus voces ni adivinar a quién pertenecen.
A mí me los identificó nuestro amigo de infancia Pedro Calviño, que suele
escuchar con el ojo nocturno de Horus.
Son los que dejaron su huella en estas tierras.
Voces graves y agudas, acatarradas y cantarinas, susurran, conversan y gritan
presas de emociones desconocidas.
Calviño me dijo que la última vez que gritaron en bandada fue el 19 de
diciembre pasado y que pudo identificar a unos desertores milicianos
paraguayos, al Capitán de Milicias Antonio Camejo, a otro Camejo, Juan, a
Bartolomé Mitre, al Capitán de Dragones de Almanza Eusebio Vidal, a
Francisco Zurdo, al Virrey Juan José Vertiz, a Simón del Pino, a los inmigrantes
asturianos que no quisieron ir a la Patagonia, a Máximo Tajes con el agujero en
su mejilla, a Máximo Santos…
Dice Pedrito que el grito de Maximo Santos que salió del actual hotel (?)
Biltmore los hizo callar a todos.
Félix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Lee de Forest
El 1º de mayo de ese año se inauguró la mencionada exposición que fue
considerada por la prensa “la feria más grande del mundo”: allí se exhibirían los
últimos adelantos en materia de ciencia y tecnología así como los más
importantes inventos de la época. El joven Lee estaba muy interesado en visitar
ese evento y permanecer allí el tiempo suficiente para poder apreciar todo lo que
le podía ofrecer este extraordinario espectáculo. Para poder financiar el viaje y
la estadía en Chicago escribió una carta a los organizadores de la feria
ofreciéndose como guía para sus visitantes, pero su oferta fue rechazada porque
ya tenían cubiertas todas las vacantes para ese puesto; entonces consiguió un
trabajo como vendedor de libros a comisión en Syracuse, ciudad en el estado de
Nueva York; el libro que debería vender se titulaba “¿Qué puede hacer una
mujer?”. El libro no despertó mucho interés y las ventas fueron floja; al final
pudo reunir 18 dólares en comisiones lo que le permitió sacar el boleto
económico en un tren que le permitió llegar a su destino después de un largo
viaje donde tuvo que dormir de pie toda la noche.
Cuando llegó a la exposición se puso a observar minuciosamente los
modelos de los nuevos inventos y los detalles de su fabricación. Lo fascinaron
los nuevos diseños de locomotoras y vagones; también observó los más recientes
modelos de máquinas de escribir que se exhibían allí y los estudió en todos sus
detalles. Comía sólo dos veces al día y dormía en una pensión barata que le
cobraba 50 centavos al día pero igualmente se quedó sin dinero; entonces se
ofreció para trasladar a los visitantes en su recorrido por la feria empujando una
silla de ruedas.
La carpeta de Monsieur Fourcade
21
Sigo sentado en una silla de madera frente a la ventana. La luz de la luna
entrando perpendicular sobre el sillón blanco. Las baldosas del piso dibujan un
tablero de ajedrez. Un dibujo de Hopper encuadrado en la pared. La biblioteca
abarrotada de libros. Un disco de vinilo con música de Harry Belafonte. Un libro
de Harry Belevan y su teoría sobre lo fantástico. Ella estirada boca abajo en la
cama ancha. El ruido de los botes atados en el muelle, queriendo escapar hacia
la corriente más fuerte del río. Un búho que quiebra la noche con su vuelo.
Ahora estoy sentado en la orilla de la cama. Miro detenidamente mis zapatos y
noto que les falta un poco de lustre. Me recuesto suavemente tratando no
despertar a la mujer que sigue boca abajo en la cama. Quisiera apagar la luz del
velador pero me cuesta darme la vuelta sin que pueda rozar la pierna torneada y
blanca de la mujer. La mujer, de la cual hablo, tiene el pelo rubio y largo hasta la
mitad de la espalda. Ella está cubierta por una sábana de color verde manzana.
La luz de luna, sigue moviéndose dentro de la habitación y ahora parece un rayo
cayendo sobre uno de sus pies. El reloj, de pared, da unas tímidas campanadas y
veo que son las tres de la mañana. La mujer cambia de posición y queda de
costado, en dirección a la ventana donde antes estuve sentado enfrente. Entro
en la ensoñación y me descubro sentado en una silla de madera frente a la
ventana. En el dibujo de Hopper me puedo ver en la ventana mirando hacia
adentro. Y pienso en Harry Belevan.
Ignacio Suárez
Viejo Hotel Biltmore
A Remo Monzeglio
Suben las noches lentas sobre Santa Lucía
Cuando callan del río pescadores y pájaros
desde la viejas casas sale aroma de cocina
y el cielo es una fiesta de vinos derramados.
En el Hotel Biltmore se ha detenido el tiempo
En su silente patio de duendes y bananos
sobreviven fantasmas y se escucha en el viento
las voces de Sarmiento, de Gardel o de Santos.
Umbríos los salones, Lo piso de madera.
Las cocheras que esperan carruajes y caballos
Las parras, las glicinas, las antiguas palmeras.
Las puertas de visillos saben de amor y penas
/sus postigos se abren solamente al pasado/
Vieja estación de tren. Viejo barco. Luz de faro.
Eduardo Mollo
La obra de Alfredo Zitarrosa
Bonus Track ( 2 )
Zitarrosa y ellas: poetisas y compositoras.
Alfredo Zitarrosa es autor de la música y de la letra de 75 (
setenta y cinco ) canciones, 10 ( diez ) de las cuales corresponden a ediciones
póstumas. Además, en total, grabó 210 ( doscientos diez ) canciones, incluidas
propias y ajenas, incluidas póstumas y grabaciones no profesionales.-
En cuanto al subtítulo, que refiere a poetisas y compositoras,
el cantautor musicalizó la poesía “ La cuna ”, de Juana de Ibarbourou y “ La
canción y el poema ”, texto de Idea Vilariño. La primera fue analizada en esta
sección el pasado 16 de junio, y la segunda, en la edición del 04 de agosto.-
En otro plano, esto es, desde su calidad de intérprete,
Zitarrosa grabó sólo dos temas que refieren al subtítulo: el primero se llama “ Es
tan poco ”, con letra de Mario Benedetti y música de la española Soledad Bravo
y el segundo, “ María Pilar ”, con letra y música de la cantautora argentina
Teresa Parodi.
Es tan poco
Letra: Mario Benedetti / Música: Soledad Bravo
Es tan poco
Lo que conoces, es tan poco lo que conoces de mí
Lo que conoces son mis nubes, son mis silencios, son mis gestos
Lo que conoces es la tristeza de mi casa vista de afuera
Son los postigos de mi tristeza, el llamador de mi tristeza
Pero no sabes nada
A lo sumo piensas a veces que es tan poco lo que conozco de ti
Lo que conozco o sea tus nubes o tus silencios o tus gestos
Lo que conozco es la tristeza de tu casa vista de afuera
Son los postigos de tu tristeza, el llamador de tu tristeza
Pero no llamas, pero no llamo.
Esta canción está incluida en el surco 4 del Lado A, del LP “ Volveremos”,
editado por el Sello Foton, en 1980 en México.
Breves noticias biográficas de los autores
Soledad Bravo (Logroño, España, 1943) es una cantante nacionalizada
venezolana de origen español, considerada una de las más importantes voces de
Latinoamérica.
Se inició profesionalmente musicalizando e interpretando poemas propios de
España y América Latina durante la década de 1960.
Sus primeros pasos dentro de la denominada "canción necesaria" fueron
tempranos. Esta cantante se mostró como una intérprete revolucionaria con
ideas socialistas, de izquierda, siendo una de las principales representantes de la
"Nueva canción latinoamericana" junto a Mercedes Sosa.
Sus ritmos musicales varían entre el folclore, el jazz, la salsa, la música ranchera
y el bolero, estando considerada como la cantante más versátil de
Latinoamérica.
Mario Benedetti ( resumen tomado de Fundación Mario Benedetti )
La vida de Mario Benedetti estuvo marcada por la literatura y por el
compromiso con sus prójimos. Nacido en Paso de los Toros (Tacuarembó) el 14
de setiembre de 1920, fue una figura clave de la Generación del 45, también
conocida como “la generación crítica”.
A través de obras emblemáticas como LaTregua (novela), Montevideanos
(cuento), Poemas de la oficina, o Literatura Uruguaya Siglo XX (crítica), se
transformó en uno de los autores uruguayo más reconocidos. Sin embargo, no
siempre vivió de la literatura. Trabajó desde los 14 años en oficios tan diversos
como cadete de un comercio de venta de repuestos de autos, administrativo en
una inmobiliaria, taquígrafo, o empleado público.
A inicios de los setenta estuvo a cargo de una cátedra en la Facultad de
Humanidades y Ciencias, de la Universidad de la República. El Golpe de Estado
de 1973 lo obligó al exilio. Primero en Buenos Aires, luego en Lima, en La
Habana y en España (Palma de Mallorca y Madrid), fue siempre una voz
disidente con el autoritarismo y defensora de los d En 1985, con el retorno de la
democracia, regresa a Uruguay, renovando el mutuo flujo de cariño con sus
lectores locales. Es co-fundador del semanario Brecha y acompaña todas las
acciones de la sociedad uruguaya para el esclarecimiento de los crímenes de la
dictadura. Brinda recitales masivos, tanto de poesía como de poesía y música,
como ocurre con A dos voces, espectáculo que realiza con Daniel Viglietti. El
disco El Sur también existe, de Joan Manuel Serrat sobre poesía de Benedetti,
retoma la senda de las musicalizaciones de gran impacto popular, como habían
sido años antes las realizadas por Alberto Favero ( “Te quiero”, por ejemplo ) y
cantadas por Nacha Guevara, o aquel "Cielo del 69", musicalizado por Numa
Moraes y grabado por Los Olimareños.
Sus últimos años están acompañados de reconocimientos internacionales y
nacionales. Fallece en Montevideo el 17 de mayo de 2009. Por testamento, deja
creada la Fundación que lleva su nombre, para que promueva la literatura y los
derechos humanos, en especial los esfuerzos para dar con el paradero de los
detenidos desaparecidos.
El Maestro Enrique Ilera
Los boniatos fritos
Una de las innumerables pensiones de Rabo Corto – tan numerosas como sus
boliches- llevaba el ostentoso nombre de “El Hogar Inmaculado Para Seres
Solitarios o Convalecientes Apaciguados del Hospital de Alienados Dr. Coro
Fodín”.
Denominación muy larga y entreverada ésta, que podía dar lugar a confusas
situaciones, perturbando el buen transcurrir de las horas quietas de Rabo Corto
y poniendo en riesgo la mejoría de sus inquilinos reintegrados. Así que
acertadamente se le empezó a conocer como “El Hogar”.
A diferencia del resto de las pensiones no eran aquí los fideos sancochados o los
refuerzos de mortadela de oferta el pan nuestro de cada día.
No. Se servía un día sí y otro también boniatos fritos en un aceite tan ordinario y
barato que amuchas cuadras de distancia se sabía cuándo en la pensión “El
Hogar” habían comenzado a cocinar.
Era entonces cuando los perros merodeadores de lugar se alejaban aullando
lastimosamente y los infelices inquilinos de la pensión “El Hogar” se aprestaban
, entre resignados y hambrientos, a dar cuenta del austero plato de boniatos
fritos. Tan filosos y duros que en más de una oportunidad habían puesto en
serio riesgo de vida a sus diletantes.
Por lo que cuando las autoridades de la pensión “El Hogar” temieron que sus
inquilinos se mudasen a otra pensiones o lo que sería peor se reintegraran al
Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín, decidieron que lo más práctico sería freír
también todas las prótesis dentales de todos los inquilinos de la pensión “El
Hogar” creyendo muy ingenuamente, que este procedimiento consustanciaría
todos los aparatos masticatorios con todas las durezas filosas de los boniatos
fritos.
Ilustraron: Carlos Alonso, s/d, Antonio Massa.
Sabemos que nuestra pequeña Arca de Noé naufragará pronto en el río del
tiempo, pero esto no le quita sentido al intento de construirla.CM

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