Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo, más próximos a la primavera, con los árboles volando hasta sus pájaros.
Ahora no me conoces
Y el vecino es?

Ahora no me conoces de la semana anterior
La cascada (José Pepe Torres)
Omar Adi
BULTOS QUE SE MENEAN.
Guía de fantasmas de mi pueblo.
Clemente Estable
Los imposibles no existen
Nuestro fantasma sustituye la sábana por la túnica blanca. Aparece detrás de los
repollos del supermercado nuevo de la plaza, donde antes estaba el liceo. Es que
donde hoy están los repollos estaba el laboratorio.
Este hombre brilló a través de su cuerpo, como diría Coleridge, pero en este caso
su brillo viene del alma.
Se llamó Clemente Estable y sobre todo los domingos de noche, cuando el
supermercado está por bajar sus cortinas, podés oírlo susurrar su “Los
imposibles no existen” y te aseguro que luego de que vuelvan a la normalidad
los pelos de tu nuca, vas a darte cuenta que tiene razón.
Hijo de nuestro pueblo cuando aún era San Juan Batista, don Clemente fue un
heterodoxo en la ciencia y la pedagogía, sembrador de la biología en nuestro
país.
Si el querido lector busca por ahí, va a descubrir la valía de este coterráneo con
sus ideas de la educación basada en proyectos, la formación interdisciplinaria, la
incubación y el respeto de la vocación de cada alumno, el valor de la
investigación y de la curiosidad como elemento central del proceso educativo.
Quería alumnos libres, curiosos, originales, creativos.
Aprender a aprender decía entonces para escarnio de quienes creen saberlo
todo. Y él aprendió en Francia, Alemania, Austria, Mónaco, Italia y en España
trabajó con el Premio Nobel Santiago Ramón y Cajal. Sus ideas acerca de las
propiedades funcionales de los contactos inter-neuronales o sinapsis, son hoy
plenamente vigentes y la purificación y caracterización de las fasciculinas a
partir de venenos de serpientes le ha dado a Uruguay destaque mundial.
Tal vez don Clemente haya sido el mejor hijo de estas tierras.Dice su biografía
que, “coherente con su prédica, dedicó su vida a la investigación y a la docencia.
Sus últimos años fueron ejemplo de austeridad y abnegación al trabajo”.
Santa Lucía nomá!
Si el viento viene del río, puede escucharse muy bajito a su padre, Giuseppe
Stabile que con el acento de Salerno lo llama cada noche:
-Lascia quelle provette e vieni a mangiare, bambino!
Y Clementito devora la pasta e cavolo (*) al forno que había preparado
Giuseppa, su madre.
Quienes tienen fino olfato pueden oler muy de vez en cuando el exquisito aroma
del plato que Giuseppe, Giuseppa y Clemente compartían regado con la
humildad que sólo la buena gente práctica.
(*) Repollo, col.
Alfredo Gomez
Letras en camiseta
Confesiones sin Culpas
Me anoté en el curso de ingreso del Conservatorio Municipal Juan Manuel de
Falla. Tenía 22 años, hacía relativamente poco que había llegado a Buenos Aires.
El curso, en pleno verano, lo dictaba un joven profesor Brando: audioperceptiva
y escritura. Éramos muchos los que cursábamos y se trataba de pasar un
examen final para entrar como alumno oficial.
El conservatorio estaba en el 6o. piso del edificio San Martín y se accedía por la
calle Sarmiento.
El día después del examen pusieron una isla al lado del ascensor en planta baja.
Buscaba mi nombre mientras a mi lado una muchacha hacía lo mismo.
Encontré el mío entre los aprobados y solté un grito de alegría. Ella no. No lo
había pasado. Contuve mi entusiasmo y la invité a que fuéramos a tomar un
café. Nos fuimos a un boliche cercano por la calle Montevideo, ahí a la vuelta.
Sentados frente a frente conversamos un poco. Estaba tan linda y diáfana en su
tristeza, que sin pensarlo, y en un puro impulso, me incliné por sobre los
pocillos y la besé. Un beso tenue en su boca, como a una flor de papel.
Más tarde nos despedimos y nunca nos volvimos a ver. Es que yo ya estaba
viviendo con la iba a ser mi esposa. Y hasta ahí pudo llegar mi infidelidad.
Hoy volví a recordar a esa muchacha, sus ojos tristes, el vestido que levantaba
vuelo en las esquinas, su pelo largo, los años setenta y su nombre perfumado.
También recordé algunas cosas que me contó en el café, y una puntualmente:
sus padres eran los encargados del edificio donde vivía.
Y fue por eso que me acordé hoy del instante de amor simple que vivimos
juntos. Fue escuchando “Muchacha", cantada por Luis Alberto. Es que la
muchacha de ojos de papel, al igual que esta, era hija del encargado de un
edificio.
Gracias, Flaco, por cantarle a las dos.
La carpeta de Monsieur Fourcade
19
Maggie, a su regreso de Buenos Aires me contó que Borges se había encontrado
con Juan C. Onetti en una cervecería de la calle Corrientes. (Los diarios y las
revistas literarias navegaron en ríos de tinta sobre ese encuentro). Pocos días
después, hablando por teléfono con Onetti, me dijo que nunca estuvo con
Borges. Sin embargo, Vargas Llosa cuando estuvo de visita en mi casa de la calle
Pecoche, me mostró fotos de ellos, juntos, en esa ya famosa cervecería. Supo que
Onetti no se sentía cómodo en esa reunión hasta que comenzaron a conversar
sobre Faulkner y James, junto a Rodríguez Monegal, quién los acompañaba en
aquella tarde gris de Contursi y Mores.
Eduardo Mollo
La obra de Alfredo Zitarrosa
Idea Vilariño
La canción y el poema
Letra: Idea Vilariño / Música: Alfredo Zitarrosa
Hoy que el tiempo ya pasó,
hoy que ya pasó la vida,
hoy que me río si pienso,
hoy que olvidé aquellos días,
no sé por qué me despierto
algunas noches vacías
oyendo una voz que canta
y que, tal vez, es la mía.
Quisiera morir –ahora– de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería,
quisiera morir, quisiera… de amor,
para que supieras…
Algunas noches de paz,
–si es que las hay todavía–
pasando como sin mí
por esas calles vacías,
entre la sombra acechante
y un triste olor de glicinas,
escucho una voz que canta
y que, tal vez, es la mía.
Quisiera morir –ahora– de amor,
para que supieras
cómo y cuánto te quería;
quisiera morir, quisiera… de amor,
para que supieras…
La canción ( La canción y el poema ), se edita en la Cara B de un simple llamado
“Zitarrosa en el Perú”, editado en 1972, por el sello Cantares del Mundo. En la
Cara A contenía “Romance para un negro milonguero”, con letra y música del
propio Zitarrosa. El tema de Vilariño también se incluiría en 1973 en la versión
long play ( Lado A, surco 5 ), llamado Zitarrosa/7 Adagio en mi país, editado por
Cantares del Mundo en 1973, en Uruguay.
Idea Vilariño muestra desde muy temprano un intenso interés por lo musical,
que se da en distintos planos: el hacer música como intérprete (de violín, de
piano ), el consumir música culta de modo intenso y calificado, el consumir
músicas populares del momento (y bailar las bailables), y el consumir tangos y
escudriñar las entrañas de esa especie musical. Estos planos de relación con
vivencias musicales se vinculan con su profunda vivencia de la musicalidad de la
palabra, que se da tanto en el Idea explica cómo surgió una de los mejores
logros de la canción popular uruguaya de la década del 1960: “La canción y el
poema (La canción)”: “Una noche de verano llegaba por primera vez a mi casa
de Las Toscas Alfredo Zitarrosa, que por allá vivía, a pedirme una «letra» que
necesitaba ya. Al día siguiente, incorporadas una primera y tercera partes, salía
«La canción», a vivir en su voz”. (Vilariño, 1993).
Tomado de “El compromiso, la canción, la voz”. Algunos apuntes en torno a
Idea Vilariño, por Coriún Aharonián, Centro Nacional de Documentación
Musical Lauro Ayestarán.-
IDEA VILARIÑO nació el 18 de agosto de 1920 y falleció el 28 de abril de 2009.
Fue una poeta, ensayista, crítica literaria, traductora y profesora; en conjunto,
una intelectual comprometida y díscola, firme en sus convicciones estéticas y
políticas. Fue leída y asumida como una "mujer de letras" en el sentido más
concreto del término: aquella que hace de la escritura un modo de relacionarse
con el mundo y de transformarlo.
Fue docente, bibliotecaria, sindicalista, revolucionaria, feminista precursora y
ancestral, que hizo de la soledad un motivo constante en su obra, como una
forma de respuesta a una sociedad que supo acogerla en sus funciones cívicas,
pero también negarle el reconocimiento adecuado a la impronta de su obra.
Hizo historias de fragmentos, cuerpos de partes mutiladas, amor del
sufrimiento, vida de la muerte y de lo cotidiano, poesía de lo íntimo y de lo
universal. Fue una poeta que quiso duplicar las apuestas, que no se conformó
con la apariencia, ni siquiera de su propia poesía: "cuando le preguntaron si la
poesía amorosa era el centro de su vida respondió: "No. El centro de mi vida ha
sido una corporalidad invasora, ávida, que asediaba mi trabajo de escritura'".
Tomado de: “ Idea Vilariño: una poética del despojo”
Carolina Bartalini , Argentina.
Compositores uruguayos ( excepto N° 4 ) que también musicalizaron a Idea
Vilariño:
1.- A una paloma ( Idea Vilariño – Daniel Viglietti )
2.- Cada vez ( Idea Vilariño – José Luis Guerra )
3.- Cuando estábamos lejos ( Idea Vilariño – Braulio López )
4.- Guantanamera ( Ya me voy pa’ la guerrilla ) ]José Martí – Idea Vilariño –
Joseíto Fernández )
5.- La canción ( La canción y el poema ). Idea Vilariño y Alfredo Zitarrosa.
6.- Los orientales. Idea Vilariño – José Luis Guerra)
7.- Tendrías que llegar. Idea Vilariño – José Luis Guerra)
Félix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Lee de Forest
_______ Cuando terminó el curso lectivo Lee se encontró en el dilema de que
hacer en las vacaciones de verano. Como no tenía dinero para pagarse el
ferrocarril a Talladega optó por conseguir trabajo por dos meses pero le resultó
difícil lograr que lo contrataran por tan breve período. Finalmente él y un
compañero de estudios consiguieron un empleo como corredores vendiendo a
domicilio el Manual King de los Estados Unidos por lo cual cobraban comisión;
les dieron un curso de adiestramiento de diez días luego del cual comenzaron su
recorrido puerta a puerta. Para Lee al principio la tarea se le hizo desalentadora:
encontraba clientes agresivos que le hablaban de mala manera o simplemente lo
echaban cerrándole la puerta en la cara, otros, en cambio eran demasiado
amables y conversadores pero finalmente no compraban nada. Unas ventas
aisladas seguidas por un nuevo período de fracasos lo sumieron en una
profunda depresión. Cuando estaba a punto de renunciar de pronto empezó a
vender libros uno tras otro lo que le permitió, al llegar al fin de las vacaciones,
obtener una ganancia de cuarenta dólares que le servirían para financiar sus
gastos durante el próximo curso.
Ultimo curso en Mt. Hermon
En setiembre comenzó el segundo curso que era diferente al anterior; lo
que no variaba era el ritmo de trabajo. Además de sus estudios hizo práctica de
corneta y logró ser aceptado en la banda de la escuela. En la ceremonia de
distribución de diplomas fue electo para pronunciar el discurso científico anual:
el tema que eligió fue “El descubrimiento científico”. Sus padres no pudieron
asistir porque el reverendo tenía que presidir una ceremonia similar en
Talladega; en cambio concurrió su hermana Mary quien fue acompañada por
sus amigas. Terminado el evento llevaron a Lee a una confitería en Nothfield
donde festejaron la graduación.
Lee permaneció un tiempo más en Mt. Hermon para preparar su examen
de ingreso en la Escuela Científica Sheffield. Su régimen de trabajo consistía en
destinar diez horas diarias a estudiar latín, álgebra y geometría; en junio de
1893 viajó a Nueva Haven para rendir los exámenes en Yale, los cuales aprobó.
1893: Visita a la Exposición Mundial Colombina de Chicago
Ilustraron: Rodolfo Fuentes , s/d.
"El lenguaje, no es un hecho científico, sino artístico; lo inventaron guerreros y
cazadores y es muy anterior a la ciencia."GKCh

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