Llegar a cumplir cien años, para un medio de prensa escrita del interior, creanme que es lo más parecido a una hazaña. Y no es algo que se logre por el impulso de una persona o -como en este caso- de una familia sola. Requiere de la conformación de una «familia» extendida a múltiples colaboradores, en diversas áreas de trabajo y de la participación de toda la comunidad en la que se está inmerso. El «diarito» ha sido siempre una empresa familiar y así se ha manejado desde 1921, con la mira puesta en contribuir, de alguna manera, al progreso y bienestar del pueblo santalucense. En sus inicios y por muchos años, tal como era usual en la época, El Pueblo también sirvió como herramienta de propaganda política para el Partido Colorado. Sin embargo, en el último cuarto de siglo, abrió sus páginas a todas las corrientes ideológicas, así como también dio un notorio viraje en lo editorial, dirigiendo sus mayores esfuerzos a la divulgación de temas ambientales, sociales y culturales por sobre los temas políticos. El centésimo aniversario nos encuentra en medio de la pandemia por el Covid19, lo que impide la realización de un festejo como sería lo esperable. Es entonces que a modo de celebración, tenemos previstas algunas actividades y propuestas. Comenzamos el pasado fin de semana, participando del lanzamiento del libro «¡Fuera bicho!», de nuestro colaborador y amigo Omar Adi; Asistimos a un Homenaje a El Pueblo por parte de la Cámara de Representantes propiciado por los diputados Jorge Alvear (Partido Coloraqdo) y Alfonso Lereté, (Partido Nacional); Incluimos en esta Edición Especial, una reproducción del primer número del periódico, del 16 de julio de 1921; Y estaremos plantando un árbol en la plaza España de nuestra ciudad, con la participación de autoridades locales y departamentales. Como siempre, recordamos con inmenso orgullo y con gran cariño a nuestros predecesores, el fundador, Don Ángel Caputi; el co-fundador y alma mater del diarito, Agustín Caputi y al reformador de la última etapa, Don Washington Quiroz. Volvemos a agradecer y destacar la participación de toda la sociedad santalucense, sin cuyo aporte habría sido imposible llegar a cumplir el primer siglo de vida. L.Q.C

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