Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

«HABLE CON ELLLAS»

Defensa de los Clubes de Lectura.

        Como hierba seca

que prende cuando está

en llamas el río,

son peligrosas, atrevidas,

ellas, mujeres al borde de

un ataque extremo

de lectura.

                       

   «lo releía todo en voz alta.

Para maravillarme. Las palabras pronunciadas comenzaban a existir fuera de mí, vivían realmente. Y, además, me parecía que era un acto de amor. Que era el amor mismo. Siempre he tenido la impresión de que el amor al libro pasa por el amor a secas.»

Daniel Pennac.

 

   Santa Lucía es como una niña , inquieta, curiosa, pura vida en movimiento. No duerme ni espera, sí hace y sueña, perfumada de emociones y ganas de compartirlas. «Los grandes sentimientos necesitan combustible», dice Amelie Nothomb ¿y qué tiene que ver nuestra ciudad con crear un Club de Lectura? ¿Quieres saber de sinergia, de magias compartidas, de maravilla inesperada, de abrazo de palabras?

   También en Santa Lucía las lecturas comienzan a sembrar para volver, siempre volver, como Flor Rey «hecha flor, piedra, risa».

  .) Desde hace tiempo y ,hoy especialmente, en este contexto de crisis mundial y pandemia, un Club de Lectura es imprescindible refugio para el alma. Es un espacio ideal de

encuentro y crecimiento, donde nutrir inquietudes, compartir vivencias. Somos seres de palabras, necesitamos expresarnos y contar nuestras experiencias, narrarnos, emocionarnos, reconocernos en la poesía y contribuir con versos a la comunidad.

Fomentar el contacto próximo con la Literatura, su disfrute compartido, abre puertas entre el corazón propio y el ajeno. Es una oportunidad valiosa de fomentar el aprendizaje inclusivo, en perspectiva de derechos humanos.

    Desde este espacio podremos potenciar competencias comunicativas,

apropiarnos del acerbo cultural comunitario, fortalecernos en la construcción colectiva para transformar nuestro entorno, a veces adverso.

   «En medio de la incertidumbre es buen recurso encaminarse hacia la belleza». D. F.

   Elegimos descubrir a LA INSUMISA, novela autobiográfica de Cristina Peri Rossi, y la estamos pasando como esperanza para luego intercambiar en abril sobre ella.

    Una forma de inicio fue cierta tregua del loco 2020. Desde el Centro Cultural de España convocaron a vivir la experiencia de un Club de Lectura. Proponían leer a Clarice Lispector en dos de sus Cuentos. Y ese fue el fuego del comienzo, el primer paso para abrir la «puerta blanca» y salir a jugar, a crear estatuas, a saltar en la rayuela, a viajar hasta Marte, a bares de París y emborracharnos del brazo de Petronille, a las «instantáneas de la memoria» de los Puentes cubiertos de Madison County, al Chile de la familia Parra con todo su arte musical y rebelde. Tejimos una Red Nacional de Clubes de Lectura, hoy son ya más de veinte.

   La invitación nació de Joanna y Maite, nos sumamos Victoria, Leda, Ilse, Noel, Mariana, Elysa, Luana, Valentina, Helena, Luján, Célica, Lorena, Maggie,Pamela, Verónica, Claudia y Marcia.

   Por más de diez motivos distintos coincidimos en que era nuestra mejor trinchera, la Lectura compartida.

Coordino este Club de Lectura Virtual desde octubre del año pasado, ahora ya es internacional. Y todo lo que puedo decir está en estos versos:

Miradas Lectoras

Girasoles de enero

como sus miradas,

a través de la pantalla

abrazan con lluvia.

Releemos

páginas moradas,

en tránsito.

Hacer y decir

como no pueden

palabras,

en gestos y detalles,

blancos igual a Cortázar

o a las flores de Nicanor.

Miradas canal

de cardo y poesía.

Letras vivas

nos atrapan,

no hay horas

ni aviones.

Miradas lectoras

restauran del papiro

su alma de quinta

y labios de brasa.

 

     Está todo listo, el puente tendido . . . 

 

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