Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo tan parecido a las demás como para confundirlo.
Ahora no me conoces
la bella biblioteca

Ahora no me conoces edición anterior
en la escalera del Club (Susana Lopez)
Historias de Música.
94.7 FM. Emisora del Sur -Lunes a Viernes de 13 a 14 horas.
Conduce: Luis Fernando Iglesias
Omar Adi
Relexiones en tiempos de Coronavirus
El Ñandú desaprensivo
Mal año, dijo el ñandú. Puse un solo huevo y el nene me salió imbécil.
Tenemos una importante nidada de ñandúes que sacando la cabeza no se
dan cuenta que la esconden. Porque niegan la realidad o en verdad no la
niegan: no les importa.
Bicho raro el ñandú. Corre a 80 km. por hora pero no puede saltar.
Somos solidarios dentro de la bandada a al cual pertenecemos pero poco
más. No sabemos saltar más allá.
La naturaleza humana, y cambiamos de animal, no va a cambiar.
Es cierto que vivimos en un país más solidario que otros por su humildad
ancestral, por esa histórica austeridad republicana que todavía anida
(cada vez menos) por ejemplo en la escuela pública.
Pero el individualismo narcisista crece y crece. No cuesta dedicarnos al
otro, sospecho que porque no nos importa. Ellos no son yo. Mi mundo gira
a mi alrededor y en él pueden ingresar algunos de mis afectos pero nadie
más. No me importa el vecino, no logro que me importe. ¿Cómo va a ser
parte de mis afectos un tatú mulita?
¿Dónde se origina este narcisismo feroz? ¿Tiene remedio? ¿Desde qué
lugar podemos combatirlo?¿Y en verdad podemos combatirlo?
Somos individuos de tiro corto, de alcance chiquito en nuestra burbuja.
Obramos con la máxima según el sapo, la pedrada, pero no por
inteligencia sino por no saber tirar más allá.
No tenemos la capacidad de pegarle al metafórico elefante y menos a la
manada.
Curiosamente, el elefante es el único mamífero que no puede saltar, dato
que no sirve para nada pero que te doy ya que estamos.
A veces parece que como sabés que en nuestros campos no hay elefantes,
no tenés necesidad de cuidarte para que no te atropellen y entonces
negás todo, no te importa nada porque no creés en casi nada, salvo en vos
mismo, claro.
Y entonces, estás en contra de toda restricción porque te impide correr
por los campos a 80 km. por hora.
Dejáme decirte que en este asunto de vida o muerte no se trata de estar a
favor o en contra ni de velocidad.
Es otra cosa.
Los científicos de indiscutible respetabilidad, los médicos, las enfermeras,
todos los que están dejando el alma en la cancha, ¿son cretinos útiles para
vos? ¿Quiénes se mueren también?
¿Nunca se te ocurrió rumiar aunque sea un poco que tal vez el cretino
seas vos?
Sí, yo sé. Estás cansado de tanto encierro, de que te coarten libertades y si
suenan los tambores o se menea algo, vos querés tocar y querés
menearte.
Y está bien.
El tema es que tenés que tocar y menearte tratando de no tocar ni
de menear al otro.
Es más. Acepto que no quieras vacunarte porque no creés en las vacunas,
incluso acepto que seas conspiranoico y hasta terraplanista.
Pero no soporto que el otro te importe un carajo.
Porque está bien que hagas de tu meneo un canto a la libertad. Pero hay
otros que tienen una característica especialísima, intransferible: son otros.
Vuelvo a la primera de estas reflexiones de aquel lejano mes de marzo,
cuando empezaba a preocuparnos este maldito bicho y escribíamos la
primera reflexión bajo el título Acá te quiero ver. Pero no te veo.
Decíamos entonces:
El COVID 19 causa temor o, al menos preocupación, y nos obliga a quedarnos
en casa para proteger y protegernos.
Pero hay otro virus absolutamente terrorífico de imposible erradicación que es
pandemia desde siempre en este extraño mundo enfermo. Este virus, conocido
como PRIYO (*), obliga a quien lo padece a mirar permanentemente su
propio ombligo.
En este duro tiempo pandémico, en el cual debe importarnos más que nunca el
otro, asoman ejemplares de seres humanos que degradan la condición de
sapiens.
Cuando debería ser imprescindible el recogimiento y la solidaridad de mano
franca tendida, somos testigos de actitudes personales que empiezan y
terminan en el ego siempre enfermizo de sus protagonistas.
La alarma se enciende cuando esa gente comienza a ser auto referente todo el
tiempo. Son yoyos sin hilito que van más en bajada que en subida.
Se miran el ombligo y en él comienza y termina su mundo conocido, un
universo minúsculo lleno de pelusa.
No tienen la cabeza lo suficientemente bien amueblada como para tender una
mano, para meterse en los zapatos de los desamparados y caminar juntos
aunque sea unos metros.
Galdós se preguntaba si no es triste que sólo la desgracia haga a los hombres
hermanos.
Es verdad, tanto como es trágico que haya quienes, aunque digan que lo son,
jamás serán hermanos de nadie.
Hoy se están multiplicando los contagios y volvemos a aquel tiempo inicial
de desasosiego, incertidumbre, angustia.
Los casos se multiplican, las bandadas de ñandúes corretean por ciudades
y campos.
Alcanzáme la escopeta, Ricardo.
(*) PRIYO: primero yo
Rosina More
Te pedí besarnos bajo el árbol
el jacarandá
quedó sin ver el beso violeta
Félix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Joseph Conrad
Por esta época Conrad ingresó al Comité Académico de las Letras Inglesas de la
Real Sociedad de Literatura que fue fundado por el poeta Edmund Gosse (1849-
1928); su objetivo era: “adoptar todas las medidas posibles para mantener la
pureza de la lengua inglesa y para mantener un nivel elevado de gusto
estilístico”. 1 Al mismo tiempo, Conrad firmó una petición al primer ministro
Asquith para que se concediera el derecho al sufragio a las mujeres; también la
firmaron sus amigos Galsworthy, Hueffer y Shaw, entre otros. El movimiento
sufragista había alcanzado en Londres grandes proporciones y realizaba masivas
manifestaciones donde llegaron, en su punto álgido, a romper vidrios en
edificios gubernamentales y trataron de entrar por la fuerza a la Cámara de los
Comunes.
Conrad recibió el apoyo de Hugo Clifford, gobernador colonial británico
en Malasia, que era además novelista y ensayista, experto en el conocimiento de
la cultura malaya: elogió sus novelas durante una reunión que tuvo con el editor
norteamericano Gordon Bennet, propietario del New York Herald y le dio 3
libros del escritor para que los leyera en su viaje a Bombay. El editor quedó muy
entusiasmado al conocer estas obras y ofreció publicar por entregas una de sus
novelas.
El malestar con su agente literario continuaba: Pinker se molestó cuando
suspendió el trabajo de la novela Azar para retomar Salvamento y el escritor le
escribió, el 20 de agosto de 1910, una carta en la cual el estilo amistoso de antes
se transformaba en protocolar y, en cierto modo agresivo; en la carta le
reprochaba que “Puesto que usted ha juzgado preciso insinuar, de forma
gratuita, que trato de obtener nuevos adelantos sobre el trabajo entregado, le
pido que tome nota de que pienso escribir Azar exactamente en el momento en
que mejor me plazca, y al ritmo que me parezca oportuno”. El problema era que
Conrad se encontraba estancado con esta novela, tal vez por los fuertes dolores
que sufría su esposa en una de sus piernas y recién en la primavera del año
siguiente pudo retomarla.
Al año siguiente le fue concedida una pensión de 100 libras anuales que
fue aprobada por la Civil List y que fue promovida por su gran amigo
Galsworthy. Estas pensiones podrían considerarse de alguna manera unas
regalías: el mismo Conrad había reconocido que era “en cierto modo la
confesión de un fracaso”, aunque se inclinaba por considerarlo del lado más
“honorable” puesto que también Byron, Tennyson y Wordsworth habían sido
pensionistas en su momento. Nuestro escritor la siguió cobrando hasta 1917
cuando renunció a ella (ya en ese momento estaba en la cúspide de su éxito
literario). Es de hacer notar que esta concesión de pensiones honorarias y
subvenciones fue derogada en el 2011.
Una pregunta de miércoles(II)
¿Qué obras, son para Ud., los puntos altos del arte en colaboración?
José Arce: Yo diría cualquiera de Lennon-McCartney y de los Hermanos Marx.
Ramiro Rodríguez Barilari: Herrera y Reissig, Rodríguez y Romaguera, y
por supuesto…papá y mamá
Franco Direnna: Kind of Blue (Miles Davis – trompeta,Julian "Cannonball"
Adderley – saxofón alto (no toca en "Blue in Green"),John Coltrane – saxofón
tenor,Wynton Kelly – piano (sólo toca en "Freddie Freeloader"),Bill Evans –
piano (salvo en "Freddie Freeloader"),Paul Chambers – Contrabajo,Jimmy
Cobb – Batería) y The Beatles.
Omar Adi: Queso y dulce. Nosotros y ellos. Y así.
Daniel Da Rosa
esta noche se asemeja a tu silencio delator
por más que te escondas
los destellos de tu mirada te descubren
en el medio de la oscuridad
la ligereza de tus pasos por llegar a tu guarida
el perfume que dejas
cuando te detienes a oler
en el aire
el olor de la poesía
te delata el cielo
allí donde es más azul
estás tú
leyendo estas flacas
escuálidas
desvalidas palabras
de cuyos huesos
suelo sostenerme.-…
Eduardo Mollo
Breve Catálogo de la Discografía de The Beatles ( 11 )
Sumario( Primera Parte )
Período relevado: marzo de 1963 – diciembre de 1965
1963
1.- LP, marzo: Please, please me
2.- Single, abril: From me to you / Than you, girl
3.- Single, agosto: She loves you / I’ll get you
4.- LP, noviembre: With The Beatles
5.- Single, noviembre: I want to hold your hand / This boy
1964
6.- Single, marzo ( En alemán ): I want to hold your hand / She loves you
7.- EP, junio: Long tall Sally / I call your name y Slow down / Machtbox
8.-Álbum, Julio: A hard day´s night
9.- Single, noviembre: I fell fine / She’s a woman
10.-Álbum, diciembre: Beatles for sale
1965
11.- Single, abril: Ticket to ride / Yes, it is
12.- Single, mayo: Badboy ( Edición en EE.UU )
13.- Single, julio Help!/ I’m down
14.-Álbum, agosto: Help!
15.-Álbum, diciembre: Rubber Soul
16.- Single, diciembre: Day Tripper / We can work it out
Ilustraron: Pablo Pose Malacrida,Domenique Dove, ABC, s/d, David Hockney
Mapa del paraíso no hay ninguno, WS

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