Muestra del Centro Cultural

El profesor Leonardo Bonizzi gestor del Centro Cultural Museo José E.
Rodó, reafirmó que la enseñanza en tiempos de pandemia implicó desafíos
inéditos para la comunidad educativa. En este contexto, precisamente,
todos los docentes junto a la Dirección de Cultura idearon un batería de
estrategias para continuar el proceso pedagógico desde sus hogares ante el
cierre de las diferentes instituciones educativas, como en este caso los
centros culturales. Indica que la actividad cobró dimensiones de gran
relevancia ya que en pleno aislamiento social fue en muchos casos soporte
emocional y vincular con la comunidad. Cada docente fue reinventando
diferentes recursos apoyados en las herramientas tecnológicas, para
mantener el vínculo con los estudiantes y desde ese punto continuar con el
aprendizaje de las diferentes disciplinas, significando un gran desafío en
ambos roles al estar ante una situación totalmente inédita.
Los trabajos que se están exponiendo en estos días de diciembre en el
Centro Cultural, son el fruto del esfuerzo y la dedicación de este colectivo.
En este año tan especial, igual se pudo trabajar y aprender juntos,
venciendo en gran medida el obstáculo que implicó la distancia, aseveró
Bonizzi. Aun comprobando que la presencialidad es insustituible porque
de ese vínculo surge una condición que nos define como humanos,
logrando intercambio y afecto entre educando y educador, ese cara a cara
se pudo complementar con la virtualidad, logrando que a pesar de todo este
año fuera fructífero para docentes y alumnos, afirmó.
María José Díaz tallerista de Peluquería y Manicuría, tuvo sólo dos clases
presenciales, cuando recién comenzaban los cursos en marzo. De igual
manera hubo alumnas que continuaron a través de la plataforma virtual
cedida por la intendencia. Esto permitió ir subiendo material, incluso, de
forma individual realizaron algunos deberes por WhatsApp, más allá del
día u horario, la comunicación siempre estuvo. María José destaca el
interés en aprender el oficio, que se esforzaron y en el que piensan
continuar, pero que lamentablemente este año no se pudo realizar esa
muestra abierta y libre, donde el público ve el trabajo de las alumnas,
teniendo que reducirse a determinados grupos y horarios. La idea es
mostrar, incluso, todo lo realizado con las herramientas virtuales.
Karen Sobrera profesora de Manualidades para Niños y Adultos, ingresó al
centro en un año muy especial, pero también adaptó creatividad, técnicas a
las redes sociales y por WhatsApp. Cuando se pudieron hacer clases
presenciales, tuvo que ser en grupos reducidos. Indicó que aunque mucho

tuvo que cambiarse, de igual manera se trabajó con papel, cartón, como
pudo mostrarse, por ejemplo en jarrones y máscaras. Karen agregó que el
año que viene espera volver a contar con un grupo de niños y adultos con
ganas de aprender y crear, como quedó demostrado este año, aunque haya
que seguir complementando presencialidad con virtualidad.
También logró trabajar con los mismos métodos virtuales Dibujo y Pintura
con la profesora Marta González, Corte y Confección con la profesora
Alejandra Morán, incluso Danzas con el docente Javier Peluffo, si bien las
muestras finales no pudieron concretarse como se acostumbra cada fin de
año para el reconocimiento de todos.
Ramón González profesor de Talabartería de EMAO ha venido enseñando
en distintas zonas del departamento desde hace 22 años y este es el último
en la docencia. El 2020 fue muy especial para enseñar con las herramientas
virtuales, porque en sus clases varía mucho la edad y se anota gente de 65
años y más, por lo que cuesta más adaptarse. Se tuvo que habituar la
manera de presentar el trabajo luego de haber comenzado en forma normal
en marzo pasado, lo que acarreó estrés de un lado y de otro, explica el
docente. Los alumnos enviaban las fotos de sus trabajos para el concejo y a
través de una página la explicación de los moldes, además de adaptarse de
acuerdo a los materiales que pudieron conseguir.
El cuero brinda variedad de productos para el que lo trabaja, sea crudo,
curtido, natural o de curtiembre, que se presta para las prendas, calzado,
marroquinería y todo lo que es talabartería. Por lo general, la herramienta
tiene que ser adaptada y el material, al haber pocas curtiembres, es costoso.
Se trabaja con cuero argentino, brasilero y también chino. Además, el cuero
puede aliarse con otros elementos como lana, hilos, madera o mimbre.
Reconoce que hoy a través de las redes se logra aprender, pero también los
artesanos muestran y venden sus trabajos.
Ramón indica que en todo este tiempo de docencia son varias las personas
que han aprendido este oficio de trabajar en cuero, lo que le ha dejado
ricas experiencias y amistades, pero señala que por el natural desgaste,
siempre hay que finalizar etapas y abrir otras para estar junto a la familia y
descubrir nuevas cosas.
Espera que el año próximo se pueda contar con un nuevo profesor para
seguir aprendiendo a trabajar este elemento tan dúctil como es el cuero.
Y.S.

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