Eliomar Berrutti conoció el mundo a través del billar

Técnica
El Billar italiano o billar de quillas (también llamado billar
de 5 quillas), se considera como una variante del Billar
francés. Se juega sobre una mesa de billar de carambola y
con tres bolas de billar, dos blancas y una roja.
Lo que diferencia el juego del billar italiano de 5 quillas al
billar francés, es que en el primero se colocan unos
pequeños bolos llamados quillas (5 en total) en el centro
de la mesa de billar; de estos 5 bolos uno de ellos, el que
se coloca en el centro, es de color rojo y los otros 4 de
color blanco.
Cada jugador dispone de una de las bolas blancas y el
juego consiste en intentar hacer carambola entre las tres
bolas o también conseguir derribar alguna de las quillas,
aunque sólo es válido si se derriba con la bola del
contrario o con la bola roja.
Las tiradas correctas sumarán puntos al jugador cuando:
 Con la bola propia toque la contraria y proyecte ésta
sobre las quillas.
 La bola propia toca la del adversario, ésta toca la roja
y las proyecta sobre las quillas.

 La bola propia toca la adversaria, después la roja y
las proyecta sobre las quillas.
 La bola propia toca la adversaria y ésta toca la roja.
 La bola propia toca la adversaria y la roja.
La tirada se considerará correcta pero no dará puntos a
ningún jugador cuando, después de haber tocado la bola
adversaria, ésta, no abate quillas ni toca la bola roja.
Son estas algunas incidencias que se pueden dar en el
juego del billar de 5 quillas.
Entre el lunes 23 y domingo 29 de noviembre se
desarrolló con gran éxito un torneo que contó con la
presencia de más de 50 billaristas de todo el país, además
de las principales autoridades nacionales y
departamentales del billar. El evento se organizó en
homenaje a Eliomar Berrutti, en reconocimiento a su
trayectoria.

Entrevista a Eliomar Berrutti, un trota mundo del billar.
Con él hablamos de su trayectoria y algunos secretos de
este juego que comenzó a apasionarlo cuando tan solo
contaba con 11 años y miraba cómo jugaban a través de
la ventana en el boliche de la esquina de su casa.
Les entregamos la primera parte, en la segunda
hablaremos de su estancia en Italia, que duró solamente

26 años, recorriendo parte del mundo taco en mano. Hoy
está jubilado o retirado, como quieran llamarle, pero
gracias al billar descansa tranquilo junto a su compañera,
disfruta de los hijos y la nieta a través de la distancia. Lo
sabremos en la segunda parte, hasta entonces.

# Se realizó en el Club Social “23 de Marzo” un torneo el
cual lleva el nombre de Eliomar Berrutti, en homenaje a
su trayectoria en el billar. ¿Qué significa para usted?
// Un gran honor, siempre fui de la idea que los
homenajes hay que hacerlos en vida, no sé si lo merezco
en este caso, pero esta actitud del Club Social “23 de
Marzo” me sorprende. Yo hace poco que vivo en Santa
Lucía y concurro a la institución, lo recibo con mucha
satisfacción y gratitud.
# El mismo dice a la trayectoria, pero indudablemente su
trayectoria en el billar comenzó hace unos cuantos años
atrás. ¿Recuerda la primera vez que agarró un taco y
goleó la primera bola?
// Fue en el Centro Comercial y Social de Canelones, por
ese entonces tendría 15 años, era la época de estudiante.

Después, a los 16 empecé a trabajar en la farmacia frente
a la plaza, luego me hice socio del Centro Comercial. Ahí
empecé a mejorar un poquito el juego, primero veía
jugar, me encantaba ver jugar a los mayores.
# Pero en esa época de estudiante estaba lo que se
conocía como Casín, probablemente algún Billar bol y
algún futbolito como entretenimiento de sala, mucho
más no había en estas zonas.
// Exacto, no había otras opciones, y sí jugábamos en
todos esos juegos. Uno después se va inclinando por
aquello que le llama más la atención, que le entra a
gustar más, yo me volqué definitivamente por el viejo
Casín, lo que realmente se llama Billar de 5 Quilla.
Pero los billares que también eran chicos, que estaban en
los bares, antiguamente habían prácticamente en todos
los bares, me acuerdo que había un bar en la esquina de
mi casa que era del papá de Duilio Quilicci, había un billar
chico, yo tenía 11 o 12 años y me pasaba horas sentado
afuera en el avanzal de la ventana mirando cómo jugaban
los parroquianos, y mi madre, que me llamaba siempre
porque le parecía que eso del bar. El boliche no era lo
adecuado para mí, hacía poquito que había perdido a mi
padre, pero era uno de mis lugares favoritos, quiérase o
no, algo aprendí con sólo observar.

# Luego de esa primera experiencia juvenil en el Centro
Comercial de Canelones con los amigos, ¿cómo nace el
interés real y la oportunidad de tomarlo en serio?
// Nace, y siempre lo digo porque le debo mucho, porque
fue el que me enseñó muchísimo y que vivió acá en Santa
Lucía, Edmundo Brunero, él iba a jugar a Canelones, me
invitaba a jugar, él jugaba a la carambola. Ahí empecé a
aprender realmente los secretos del billar, algunas cosas
ya vienen con uno, pero en líneas generales hay que
construirlos a través del juego, de quién, de los que
saben, y Brunero me enseñó de una forma muy clara, por
eso a él le debo mucho de lo que sé.
# Me decía Gabriel Caissutti la primera vez que hable
sobre el tema con él, que el billar no es solamente agarrar
un taco y pegarle a la bola, incluye matemática, física,
geometría.
// Es un poco de todo eso, en los últimos años se ha
incrementado mucho el uso de teorías, además están los
diamantes que están alrededor del billar.
# Cada diamante probablemente tenga un valor o algo
similar, se calcula una jugada a través de los mismos.
// Exactamente, los diamantes sirven para hacer los
cálculos, no están de adornos, son gran parte de la
estrategia del juego. Antiguamente, cuando empezamos
a jugar nosotros seguramente que estaban ahí, pero no le

dábamos pelota, no teníamos ni idea de lo que
significaban, creíamos que eran un adorno.
# Agarraban el taco y le pegaban a la bola.
// Totalmente, pero eso es una cosa que te viene por
instinto, el cálculo. A través del diamante hay teorías que
son fundamentales, por ejemplo el ángulo 50, que en
base a esa teoría del ángulo 50, al valor numérico de cada
diamante, se hace una geometría y uno hace una
geometría del billar. Lógicamente hay una cosa que es
muy importante, el 2 más 2 siempre son 4, pero qué pasa,
el 2, como lo puedes tirar tú, como lo puedo tirar yo, es
distinto, porque al fin lo que importa es la forma de
taquear, esa forma de taquear que si vos pegás en el
mismo lugar y quieres ir al mismo lugar, siempre va a
tener una diferencia de un poco más o un poco menos, y
esa es la forma de taquear, eso es lo que uno tiene que
perfeccionar. Los diamantes que uno ve y ve a dónde uno
quiere llegar, está todo bien, pero después, la forma de
taquear, el efecto, si va acompañada, de si le pegás un
poquito más arriba o más abajo a la bola, todo eso te
cambia la trayectoria, y eso es lo que uno tiene que
memorizar. Y el entrenamiento es para eso, porque te
ayuda a memorizar en los puntos que tienes que golpear
la bola para poder hacerle cierto recorrido para que
llegue a los puntos que tú quieres que llegue.

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