Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
La Madriguera presenta
Ian McEwan
Los escritores vienen de ninguna parte
Expiación es un libro tan pero tan pero tan bueno que hay muy poco que decir sobre él. Lo maravilloso suele dejarnos con la boca abierta y mudos, porque toda palabra, pensamos, atenta contra el milagro y lo degrada: a los milagros –por miedo a que se esfumen– no hay que explicarlos. Así que en un orden sincero, ideal y breve de las cosas yo diría: 1) Que he leído Expiación tres veces y media desde que salió la edición inglesa. Piensen, hagan memoria: ¿hace cuánto que uno no lee una novela contemporánea más de una vez por más buena que ésta sea? 2) Que Expiación es el mejor libro de McEwan hasta la fecha; mejor incluso que mis hasta ahora empatados y favoritos Niños en el tiempo y Los perros negros. Y 3) Que Expiación es la mejor novela –entendiendo por novela ese género hembra y fecundo y ese artefacto que tiene que responder a ciertas rigurosas y amplias leyes genéricas– que he leído y, me atrevo a asegurarlo, leeré en mucho tiempo. Expiación ya es ese libro contra el que uno compara lo que está leyendo, lo que leerá (difícil ganarle y qué bueno que así sea). Y eso es todo, no tengo más que agregar salvo mi agradecimiento al autor, a las autoridades y al público presente. Pero como supongo que esto no es lo único que corresponde aquí, que se espera algo más, entonces me obligaré –en la explicación y desarrollo de los tres puntos anteriores– a hablar un poco más sin necesidad de mentir (qué raro que es hacerlo y, supongo también, es otra cosa para agradecerle a McEwan: el poder hablar muy bien de algo sin necesidad de adornarlo). Con esto quiero decir que Expiación es una novela inglesa cuya materia y heroína es –además, también– la literatura inglesa, ese planeta donde el escritor siempre conforma una clase social aparte. Puede afirmarse entonces que –si Martin Amis es el escritor inglés de “lo norteamericano” y Julian Barnes es el escritor inglés de “lo francés”– entonces McEwan realiza el mismo procedimiento a la hora de reclamar y consagrarse aquí como el escritor inglés de “lo inglés” revisitando su patria y sus letras con la mirada limpia e intensa de quien se pasea por lo propio como si lo hiciera descubriéndolo por primera vez (a pesar de la inteligente recurrencia de lugares comunes), como un extranjero.
Así, también, en algún momento comprendemos que Expiación es uno de esos libros-adentro-de-libro en constante estado de elaboración y memoria, y culpa de esa niña que creció para convertirse en célebre y anciana escritora en busca de la redención, de la “expiación” del título. Una gran novela inglesa que, bajo el engañoso disfraz de la tradición establecida y lo supuestamente anticuado, hace entrar a la literatura inglesa en el siglo XXI por la puerta grande. Una gran novela inglesa de Ian McEwan a la que pocas veces costó menos aplicarle la etiqueta de obra perfecta.(Rodrigo Fresan)
Expiación/Ian McEwan/Anagrama/
| Núm. de páginas | 448 |
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