Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, compone un paisaje, lo teje, desde residuos de tantos paisajes.
Ahora no me conoces

El ensayo

Ahora no me conoces de la semana anterior
Fábrica de acordeones Pierini de Carlos Mango (José Pepe Torres)

Historias de Música
De lunes a viernes, de 12.00 a 13.00 horas.

Conducción de Luis Fernando Iglesias. Emisora del Sur 94.7 Fm.-

Omar Adi

 Reflexiones en tiempos de Coronavirus

Los monos y los apóstoles
El virus de la auto referencia nos agrede todo el tiempo, nos contagia en
programas de radio y televisión, en artículos de prensa y en discursos
llenos de “a mí me pasa que” o “para mí”.
Por eso deben disculparme por este pecado narcisista que estoy
cometiendo.
Sin embargo, como decía Solé, este tema tiene características de un
corner corto y voy a levantar el centro.
Cuando era niño a uno le regalaron El Tesoro de la Juventud. Eran veinte
tomos verdes con letras doradas que venían con una biblioteca de madera
a medida. Una preciosura.
Ayer soñé con aquel Tesoro de la Juventud que vendí para comprar una
cadena de oro a mi novia y entonces cambié el tesoro en veinte tomos por
una petisa de diecinueve pero en un solo tomo. Otra preciosura.
Ese Tesoro fue mi refugio, un mundo lleno de sorpresas que no terminaba
nunca.
Tantos años después, tesoros es posible que queden algunos, pero
juventud seguramente ninguna. Ni en sueños.
Esa vejez de aquel niño (que a veces no quiere madurar para no perder la
capacidad de asombro y de ternura) es la vejez de aquel Tesoro.
Se dice que cada vez que muere un viejo se quema una biblioteca.
Pero el hombre las ha quemado mueran o no mueran viejos.
La historia está repleta de hechos terribles, fruto de la barbarie del
dogmatismo y de su consecuente intolerancia.
Como muestra, pensemos que sólo nos ha llegado un setenta y cinco por
ciento de toda la filosofía, literatura y ciencia de la Antigua Grecia
seguramente como producto de neuronas quemadas antes de ejercer su
función.
Por ejemplo la Biblioteca de Alejandría con setecientos mil manuscritos de

diversos géneros, fue incendiada salvajemente (¿se pueden quemar libros
civilizadamente?), aunque no sepamos bien a quién culpar.
¿Fue a raíz de un momento turbulento en época de César, fue producto de
la hostilidad de los cristianos o fue fruto de la intolerancia de los
musulmanes?
Y hablando de intolerancia y de Alejandría, a Hipatía, una mujer
excepcional, la mató una turba de monjes exaltados, que el monje solía
exaltarse con facilidad.
Es que en todas las épocas se cuecen habas, se queman libros y se trata de
eliminar lo que no se entiende.
No importa de qué bando viene el fósforo.
Y los ejemplos siguen: en China, el Emperador Shi Huang (el mismo de la
muralla china y los monjes de terracota) mandó quemal liblos de
medicina, aglicultula y ya que estamos, algunos de plofecía.
Un I Ching quemado es un sacrilegio para los que solemos oracular
jugando con fuego.
Y seguimos a riesgo de aburrir: aquel Jimenez de Cisneros en Granada
requisando y quemando sobre todo Coranes; la bestia peluda de
Savonarola que entendía que los libros eran testimonio de la vanidad
humana e incineraba obras de Ovidio y Platón entre otros vanidosos; la
destrucción de los Códices Aztecas y Mayas por los civilizados
conquistadores españoles (¡nos descubrieron, por fin nos descubrieron!);
la quema de libros en 1933 bajo la coordinación del simpático
Goebbels y la lista sigue, siempre con la destrucción del enemigo sea
como sea que se presente.
Bradbury decía que peor que quemar libros es no leerlos y uno piensa que
peor que quien nunca ha leído un libro es quien ha leído uno solo.
Ese es seguramente un fanático, un tipo unidireccional que no tiene
elementos de juicio suficientes para entender a quien piense distinto.
Ahora estoy sospechando que pueden leerse muchos libros e igual no
aprender nada.
“Hice un curso de lectura rápida y leí “La guerra y la paz” en veinte
minutos. Trata sobre Rusia”, nos dice Woody Allen haciéndonos pito
catalán desde su inteligencia.
Un libro es como un espejo, queridos lectores. Nos refleja.
Se ha dicho que si a él se asoma un simio no puede salir reflejado un
apóstol.
Y ya que hablamos de simios, reconozcamos que la teoría de la
evolución no ha funcionado bien con todos nosotros, animalitos de dios.
Esta noche tal vez sueñe con aquel Tesoro de la Juventud alimentando la
brasa de un asado a punto.

Félix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS

Joseph Conrad

Le aburre la vida en el campo
The Pent estaba situada en una zona rural con escasas diversiones, poca
actividad y carencia de compañías; sólo era buena la hora de escribir pero no se

avenía al carácter gregario de Conrad. El escritor se diagnosticó a sí mismo
diciendo que “estaba enfermo de aburrimiento”.
En noviembre de 1905 decidieron pasar una semana en Londres.
Eligieron el barrio de Kennington para estar cerca de la madre de Jessie. De
paso consultaron médico por los problemas nerviosos de Jessie. Los
padecimientos también afectaron a su hijo Borys quién enfermó de escarlatina y
luego disentería. La gravedad de su estado hizo que el viaje se extendiera por
seis semanas. En este período Conrad escribió El anarquista y luego El delator
que después se integrarían a El agente secreto que redactaría más tarde. Con
estas obras prosiguió el ciclo de escritos políticos que comenzó con Nostromo y
que luego continuaría en Capri con su artículo Autocracia y guerra. También
terminó otro relato que tenía en curso, Gaspar Ruiz que, al igual que
Nostromo, estaba ambientado en Latinoamérica; fue publicado por la revista
Pall Mall que le pagó ciento veintiseis libras los que vinieron muy bien para
costear los gastos que se generaron en Londres. Pero también las dolencias lo
alcanzaron: en diciembre de ese año Conrad se agravó de sus problemas de gota
y tuvo que guardar cama, pero, a su vez, Jessie volvió a quedar embarazada y
Borys se iba recuperando de sus males de modo que, a principios de 1906 ya
pudieron volver a The Pent para lo cual Conrad contrató una enfermera.
Igualmente los altibajos continuaron: Borys nuevamente cayó enfermo al
intoxicarse por ingerir un desinfectante; Conrad tuvo que salir a buscarle un
médico bajo una lluvia torrencial. Cuando se solucionó ese problema el escritor
quedó convencido de que había que buscar una actividad que les resultara
placentera y estimulante después de los padecimientos sufridos. Es así como
planeó un viaje a la ciudad universitaria de Montpellier en el sur de Francia que
está ubicada a diez kilómetros de la costa del mar Mediterráneo a orillas del río
Lez; es un lugar que tiene numerosos atractivos.
Decidieron realizar un paseo de seis semanas por dicha ciudad en lo que
fue un viaje de invierno. Llegaron un día de Carnaval y encontraron un clima
muy benigno; se instalaron en un hotel ubicado en la place de la Comédie, cerca
de la Ópera. Para no repetir la experiencia de Capri, Conrad comenzó
inmediatamente a escribir, siendo su primer trabajo un relato llamado Verloc
que, siguiendo los pasos de El delator y El anarquista, luego se integraría en El
agente secreto. Luego dio sus últimos retoques a su obra El espejo del mar que
luego enviaría a Pinker para su publicación; mientras su hijo Borys aprendía
francés y equitación.

Rosina More
Si no te busco será porque las escaleras se volvieron muros. Los cielos se
convirtieron en un toldo sin estrellas.Será porque los zapatos quedaron
acordonados a alguna silla inmóvil. Será porque los pájaros emigraron y las
mariposas metieron sus alas en desierto de arena infinitas. Será porque los
parrales no se convierten en copas de vino fresco. Será porque las rutas no
coinciden con los horarios habituales.
Si no te busco será porque te perdí entre tanta gente, o porque no desperté
cuando gritaste mi nombre.

Será que la manzana quedó en el cajón de las naranjas.
Si no te busco será porque perdí la brújula que me llevó a vos.
Si no te busco será porque no te encuentro.

El Maestro Enrique Ilera

El jardinero

Sorteando mil obstáculos.
Con muchas indagaciones y molestando a medio mundo, el jardinero había
podido dar al fin con el domicilio privado del Dr Lex Otán.
Era un elegante palacete de estilo Mediterráneo edificado en medio de un jardín
que parecía una cancha de golf pero con césped algo descuidado.
Sus pesquisas en el Hospital de Alienados Dr Coro Fodín no había tenido éxito
porque el Dr Zapicán no estaba de guardia y los inquilinos se encontraban
dispersos. Algunos haciendo sonar matracas caseras, otros dedicados a la
limpieza de peines y los demás muy temprano haciendo cola para la
administración de sus predicaciones.
También estaban los que cavaban trincheras en espera de la primera guerra
mundial,
El jardinero se palpó el triangulito negro de su bigote y se dispuso a proceder.
Oprimió el timbre y un carrillón se pudo escuchar allá lejos, en las entrañas de
la residencia.
Una cabeza blonda se asomó casi enseguida
-¿Qué desea?
– Le venía a ofrecer para cortar el pasto. Soy jardinero.
– Y yo secretaria. Peor el arreglo del jardín tiene que decidirlo elpatrón y ahora
se encuentra en el gimnasio.
¿Y si vamos ganando tiempo y empiezo a trabajar?
-haga lo que le plazca, pero no espere de mi ni un céntimo. Aclaró al alcahueta.
Acto seguido el profesional del verde se calzó las prótesis dentales y como un
rumiante de una sola capacidad en el estómago se puso a devorar el pasto con
un apetito de muchos días.

Daniel Da Rosa

el silencio en la noche es un gato negro que duerme
lo debe de haber escrito algún poeta
en un remoto y perdido lugar del mundo
donde el cielo obscuro está bajo los párpados
cuando el poeta duerme en los brazos de la nada
y no hay nadie que escriba versos
podría decirse que
el poeta  y la noche descansan
el lugar está tranquilo
o al menos eso parece

pues algo se mueve entre el ramaje del árbol
que está frente a la ventana del poeta
entonces
el silencio es una piedra que provoca esferas concéntricas
y se convierte en un ruido
semejante a una brizna de aire
lo debe de haber escrito algún poeta
en un remoto y perdido lugar del mundo.

Ilustraron: Pablo Pose Malacrida, Ricardo Aldana Solari, s/d, Ieronimus Bosch (El

Bosco), David Hockney, Renee y Miguel.

Ustedes no pueden imaginarse, muchachos, todo lo que hay que ver para el que

está dispuesto. MC

Compartir