José “Pepe” Monzeglio
El Concejo Municipal encabezado por el Alcalde Raúl Estramil firmó la
resolución en el pasado mes de setiembre.
La propuesta de que el antiguo puente pase próximamente a llevar el
nombre de José Monzeglio fue elevada por el Concejal Hugo Rodríguez
Riqué, con los votos de los concejales Nybia Uria y Ángel Medina.
Toda una comunidad le debía reconocimiento por, entre otras virtudes,
haber dedicado más de 50 años de su vida al estudio de la planificación de
la Cuenca del río Santa Lucía.
Comprometido con la sociedad de su tiempo, Don Pepe fue un gran
observador de la naturaleza, dueño de tal sensibilidad y visión, que le
permitió ser también catalogado como un hombre futurista.
Nacido en 1913, vivió su niñez cuando Uruguay consolidaba la democracia
política, la reforma social y la prosperidad económica. Tenía seis años cuando
la decisión de sus padres marcó su vida al comprar el Hotel Oriental de
Santa Lucía, frente al río. Lo nombraron “Hotel Biltmore”, con la lograda
idea de captar la clientela inglesa, que la familia ya tenía en su salón de té
montevideano.
En su biografía se cuenta que “es en esos años de la niñez que Monzeglio
profundiza su amor por la naturaleza, los recursos de agua dulce y
fundamentalmente los árboles, de cuyas variadas especies plantaría cientos
en el margen del río Santa Lucía, buscando impedir el proceso erosivo que
ya comenzaba a causar estragos en aquellas épocas”.
En 1925 viaja a Italia, donde vivió por seis años, cursando el liceo y
estudiando pintura, francés y música, en la turística ciudad de San Remo,
lugar del cual se enamoró para siempre.
En 1931, de regreso a Uruguay recibe clases de música, violín. En
simultáneo comienza a dar audiciones de piano en prestigiosas emisoras de
radios montevideanas y en 1938 recibe el Diploma de Profesor de Piano.
Así como la música es la combinación ordenada de ritmo, melodía y
armonía agradable a los oídos, la armonía con la naturaleza es un
sentimiento que se experimenta estando en equilibrio con ella. Esa filosofía
de vida parece ser la que identificó la prolífica vida de Don Pepe.
Los árboles sus “niños mimados”
En 1959, Uruguay sufre una de las más graves inundaciones de la historia,
colapsando vías de transporte, conexión eléctrica y líneas telefónicas.
Es en medio de lo que fue catalogado como catástrofe, que Don Pepe
convoca a los ciudadanos santalucenses y da inicio al Movimiento Pro
Planificación de la Cuenca del Río Santa Lucía.
Estudioso y sensible, como suelen ser quienes asocian la vida humana en
equilibrio con la naturaleza, intentó promover la forestación adecuada en la
parte alta de la Cuenca y en las márgenes de todo curso de agua existente.
Los árboles pasaron a ser sus “niños mimados”, pues Don Pepe sabiamente
pensaba que era gracias a ellos que los cursos de agua no sufrirían tan
extremas bajantes ni tan explosivas crecidas.
Aquel movimiento Pro Planificación de la Cuenca del Río Santa Lucía era
tan visionario que apuntaba a desarrollar un proyecto que llevaría a
producir alimentos en esa región para más de doce millones de personas, lo
que permitiría convertir al Uruguay en un gran país exportador.
Con el fin de divulgar los beneficios de esta idea, realiza extensas giras por
todo el país, dando charlas en clubes Rotarios, Leones, escuelas y liceos.
En 1996, la OEA decide tomar su proyecto como Plan Piloto, para lo que
se nombró un equipo de técnicos capacitados. Sin embargo, se señala que
todo aquel entusiasmo se fue desgastando frente a la siempre castradora
burocracia y aquel movimiento Pro Planificación del Río Santa Lucía de
Monzeglio continúa lejos de concretarse.
En sus viajes por aquella Italia que tanto amaba, difundió a Uruguay como
país productor de alimentos naturales y visitó clubes Rotarios de aquel país,
brindando también conferencias.
En otra de sus facetas visionarias trató de informarse sobre las mejores
Escuelas de Hotelería con la intención de replicar esa experiencia en
Uruguay y mejorar los servicios al turista.
Historia viva de Santa Lucía
En 1971, junto a vecinos de la zona y de Montevideo, se funda el Club
Náutico de Santa Lucía. Fue aquella Comisión Directiva fundadora la que
obtiene los permisos para construir la rampa y la sede en la costa del Santa
Lucía.
En la historia colectiva de Santa Lucía aun se recuerda el exitoso Carnaval
Veneciano en 1972, otra de las iniciativas de Monzeglio que logró una
concurrencia multitudinaria.
Ya pasadas las seis décadas de vida, Don Pepe fue sumando a sus
inquietudes e indeclinable entusiasmo, la percepción justa de lo necesario,
y en1976 junto a otros comerciantes y profesionales de Santa Lucía funda
la “Cámara del Pueblo”, y ese mismo año gestiona la remodelación de la
ruta 11, lo que se concreta en un tramo de 36 kilómetros.
Monzeglio, lejos del egoísmo de guardar saberes y experiencias, en 1982
comienza a escribir artículos periodísticos para “El Pueblo” de Santa Lucía,
“Los Principios” de San José e “Informaciones” de Tacuarembó. Sus
opiniones son frecuentemente requeridas por periodistas de destacados
medios de prensa, y por escolares y liceales que lo visitaban en su casa de
la calle Tajes, ya que con un excelente criterio era considerado “la historia
viva de Santa Lucía”.
José Monzeglio, que registró 58 piezas musicales, fue homenajeado por
sus 53 años como compositor por la Asociación de Autores del Uruguay
(AGADU) el 7 de noviembre de 1999. Sus composiciones fueron
grabadas, entre otros, por Julio Sosa, el entrañable “Barón del Tango”.
En la biografía realizada por la Asociación 1782, a la que tuvimos acceso
así se lo define: «José Monzeglio fue un hombre con constantes inquietudes
y un actor social de primera línea, pero fundamentalmente fue un hombre
honesto a carta cabal. Todas sus iniciativas las llevó adelante con su propio
patrimonio, nunca solicitó ni recibió ningún apoyo de tipo económico.
Se destacó también como un autodidacta generoso, compartiendo sus
conocimientos. Su espíritu sentimental y romántico lo hizo transitar la vida
abrazando pasiones, entre las que destacaba su inconmensurable amor por
“la bella Italia”, a la que conoció como pocos. Fue un admirador de sus
obras de arte, ríos, lagos, montañas e islas. Amó y estudió ese país el cual
describió como “el mayor museo con cielo abierto del mundo”.
Su paso por la vida no fue para nadie indiferente; se casó tres veces y tuvo
cuatro hijos. Su última esposa Rosita le acompaño hasta el último instante
de su vida, falleciendo el 20 de julio de 2005 a los 92 años.»
Don Pepe Monzeglio fue un sentimental, dotado de una visión tal que, aun
luego de años de desaparecido físicamente, sus proyectos de planificación
para la Cuenca del Río Santa Lucía serían sustentables para seguir
proyectando un país productor de alimentos y amigable con el ambiente
para próximas generaciones.
Y.S.

28 octubre, 2020 a las 4:35 pm
muy buena la historia de un grande….al fin….solo un banco en el prado no basta…lastima que nunca se hizo nada de sus proyectos