Con lo que tiene Aguas Corrientes, es una institución para
estar en Primera división
Dialogamos con el Prof. de Educación Física Rubén
“Cachito” Rodríguez. Este tema de la pandemia,
laboralmente en el fútbol lo ha tenido con ida y venidas, a
los pocos días de comenzar a trabajar en el Club Atlético
Aguas Corrientes con Wilman Velarde y el ayudante
López, apareció la doña, y todo el mundo a casa debido a
la emergencia sanitaria que instalaba el gobierno
nacional, como una de las medidas de seguridad para el
bienestar de la población.
De a poco, la Secretaría Nacional del Deporte, el
Ministerio de Salud Pública y la OPP, de esto dos últimos
no sé quién es el que realmente decide el tema de los
protocolos, pero está, es lo que hay.
El fútbol profesional fue habilitado oportunamente, luego
el del interior. Los clubes de a poco comenzaron a reunir
nuevamente a sus planteles y a entrenar con la mira
puesta, en este caso, en el ascenso.
Pero en la liga hacía un buen rato que había un tire y
afloje, al final triunfaron los que no querían jugar. A ver,
sé que para los dirigentes no sería nada fácil jugar sin
público, por acá no contamos con la tele para que televise
y les pague a los clubes, por lo tanto había que echar
mano al bolsillo, está claro desde ese punto de vista.
Con el Prof. hablamos del Club Aguas Corrientes, de su
asombro por lo que se encontró allí y de otras cosas muy
importantes que le permitió hacer la pandemia, cosas
comunes, que debería ser algo del diario vivir, porque el
materialismo nos lleva a tener un ritmo de vida para el
cual no estamos preparados y tampoco contamos con las
condiciones económicas necesarias, pero olvidamos otras
que son mucho más importantes. A ver qué nos cuenta el
profe.
Entrevista al Prof. Rubén Rodríguez
# Lindo sábado, la mañana, lindo jardín, da lugar a
descansar, distraerse y liberar un poco la mente. ¿Dentro
de ese panorama, cómo ha ido afrontando la pandemia?
// La pandemia, qué tema, la he llevado bien, no me
puedo quejar. Me ha costado un poco adaptarme al
trabajo en el liceo, los grupos están subdivididos, la
asistencia no es obligatoria, entonces ha sido todo nuevo.
Pero en la parte , hay cosas para hacer en la casa, por
ejemplo en tema jardín, las plantas, los amigos, hemos
podido con mucho cuidado y precauciones reunirnos con
tres o cuatro con compañeros, comer algo.
# Sin pretenderlo han tenido más tiempo.
// Esa es la reflexión, de repente, de todos nosotros,
porque el tiempo y a veces nosotros, dedicamos mucho
tiempo a tareas laborables, a tareas de obligaciones, que
muchas veces no tenemos ganas de hacer y vamos
dejando de lado la familia, los amigos, hobbies. Y quizás
sea un tiempo para reflexionar, nuestro paso por la vida,
que aparte es corta. Uno ve que hay gente y uno mismo
en su momento, capaz que trabajé demasiado. Hay una
edad para todo, entonces, de repente uno no puede
encarar el trabajo igual con cincuenta años que cuando
tienes treinta. Yo ahora entendí que hay cosas que no se
consiguen con dinero.
# Sucede y me consta personalmente, que muchas veces
vivimos para trabajar y no trabajamos para vivir.
// En parte sí, lo que pasa es que uno a veces tiene
proyectos y esos proyectos necesitan trabajo y dinero,
más cuando uno es un trabajador en caso de un docente.
En su momento mi proyecto era comprar una vivienda,
fue duro, fueron muchos años, pero después viene esto,
lo otro. No podemos caer en la ilusión que querer tener
más, a cambio de qué, más qué, cambiar el auto todos los
años, viajar todos los años.
# Se apunta demasiado a lo material.
// Porque estamos formados así, inconscientemente el
sueñito de la casa propia y seguimos luego sumándole
cosas y vamos perdiendo tomarnos un tiempo para leer
un libro, para mirar una película, para llamar un amigo
para conversar, algo típico del uruguayo. Ves amigos
después de mucho tiempo y dices, ah, nos tenemos que
reunir, y sabemos los dos que no nos vamos a reunir
nada, y después capaz que vamos más a velorios que a
reuniones de amigos. Y después queda eso, se murió
fulano y cuántas veces pensé ir a verlo. Entonces creo que
esta pandemia tiene que construir una mentalidad nueva,
donde primen los afectos, el amor por las cosas, por el de
al lado, por los vecinos, los amigos, los hijos. Pero tiene
que ser de parte de todos. Vivimos en un mundo muy
materialista, un mundo que las noticias constantemente
son feas, uno prende una televisión y dan ganas de no
prenderla más.
# Lamentablemente sucede que lo que vende son las
malas noticias.
// Es lo que vende, no hay un canal de televisión de
buenas noticias. Eso al ser humano le trabaja el
inconsciente, cómo el ser humano se satisface
comprando cosas, yendo a un shopping a elegir cosas.
Después, el bombardeo es constante de malas noticias.
# De todas maneras, la pandemia le trajo malas noticias,
en este caso estamos hablando del fútbol de interior, no
sólo del de Canelones, porque hay 17 o 18 ligas que han
suspendido sus campeonatos. Cuando usted junto con
Wilman Velarde habían comenzado de firme el trabajo en
el Club Atlético Aguas Corrientes, se suspende la
actividad. ¿Cómo lo toma?
// Pienso que acá también hay un tema de intereses, de
todo tipo. Los intereses internos no los conozco, así que
de eso no opino, pero ha trascendido que al margen de la
pandemia había instituciones que no querían jugar, otras
que sí querían, entonces empezaron que voy, que vengo.
Se demoró la decisión, pienso que se fue pateando para
adelante la pelota, hasta que inevitablemente iba a haber
una suspensión de actividades porque no hubo un
protocolo hecho en tiempo y forma. Hoy, por ejemplo,
vemos que el fútbol de Montevideo o mejor dicho
profesional se juega sin público, sin embargo hace tres
mese que se armó un protocolo para la Rural del Prado,
donde y no sé la cifra o el aforo, pero va mucha gente por
día, para empezar. Entonces, hay cosas que uno no las
entiende. Me dirán hay un protocolo, tapa boca y otra
seguridad, pero al fútbol, y todos los sabemos salvo los
equipos grandes, a las canchas chicas, irán mil personas y
no a todas. Pero creo que era inevitable la suspensión,
como así en otras ligas más fuertes que la de Canelones,
viendo que no podía haber público, las instituciones no
pueden recaudar por venta de entradas o las propias
cantinas, y las obligaciones hay que cumplirlas, jueces,
viáticos, guardia y otros gastos que generan los
espectáculos. Es muy caro poner un equipo en la cancha.
Hoy prácticamente no se ven las rifas, por ejemplo como
las que hacía el “Bandido Paco” en cada partido de Santa
Lucía, que se hacía unos cuantos pesos, porque muchas
personas que la sacaban la donaban, y se volvía a rifar,
era parte de la jornada ver al “Bandido Paco” con la
famosa botellita, pero que le sacaba buenos dividendos,
entonces eso generaba un dinerillo que ayudaba. Es
parte del fútbol del interior, algo que se ha ido perdiendo
incluso.
# A Aguas Corrientes, pienso que llegaste a través de
Wilman Velarde.
// Siempre hablábamos de fútbol con Wilman en la barra
del río, pero nunca había trabajado con él, siempre me
decía que algún día íbamos a trabajar juntos en algún
club. Se dio ahora, se dio también en una institución que
yo le tengo mucho aprecio, mucho cariño, porque mi
padre iba a Aguas Corrientes cuando yo era chico y me
llevaba. Íbamos a la casa de Néstor Soria, que jugó en
unos cuantos equipos del fútbol profesional. Mi padre y
Soria era amigos. Después, jugué un año en Aguas
Corrientes, pero cuando me fui de Wanderers y empecé a
estudiar en Montevideo, el Prof. Armando Pérez me llevó
a Aguas Corrientes, de ahí también mi cariño por la
institución.
# ¿Con qué te encontraste ahí?
// Me encontré con una comisión divina, muy linda, gente
que uno percibe químicamente que tienen muchos
proyectos lindos, con un club que tiene una instalaciones
que hacen sea un equipo para estar en primera división,
una cancha hermosa, están empeñados en mejorar el
piso, van a hacer vestuarios nuevos muy cómodos, la
cancha cuenta con una iluminación muy buena, cancha
de basquetbol también muy bien iluminada y arreglada la
cancha, salones de fiestas, cancha de bochas, que tiene
un salón muy grande, una hermosa charrasquera, que la
están techando, una cantina muy amplia. Es el lugar que
tiene la juventud y sus padres para concurrir a hacer vida
social, está todo en óptimas condiciones, da gusto ir a
trabajar, lástima que las circunstancias hicieron que por
ahora se cortara el trabajo, pero básicamente yo quedé
seducido por el don de gente de la comisión y también de
los jugadores.
Otro tema interesante, el de los jugadores, con Wilman
formamos un grupo lindo, unido. En esta última etapa
trabajamos más de un mes con total ganas y disposición
de los muchachos, se estaba armando lindo. Habían
algunos chicos de Santa Lucía, buenos jugadores, y
teníamos ilusiones de andar muy bien en la divisional B,
no sólo por la parte deportiva, sino en dejarle algo a los
jugadores y a la institución. Vos sabés que en el fútbol
muchas veces mandan los resultados, si tienes que irte
porque los resultados no se dieron, para mí también es
muy importante haber dejado algo para el que viene
atrás.
# ¿Cómo quedaron las relaciones?
// Yo me sentí muy reconocido en mi trabajo, por
Wilman, por los dirigentes, su ayudante técnico López.
Quedamos en principio que para el año que viene sigue el
mismo cuerpo técnico, pasa que ahora hay que barajar y
dar de vuelta por el tema de si cuentas o no con los
mismos jugadores.
Hay que ver cómo arranca la situación el año que viene.
La Liga va a tener que definir cuándo se comienza a
entrenar, cómo se juegan los campeonatos. Pueden pasar
muchas cosas, pero la idea es seguir.
# Ahora, en cuanto a los campeonatos se verá la forma,
además este tema de la pandemia vino para quedarse un
largo rato.
Como se comienza a entrenar ya está decidido, la
Secretaría Nacional del Deporte ya lo autorizó, faltaría
saber cómo se juegan los campeonatos.
// Sí, los entrenamientos están autorizados, pero no
sabemos si la situación de la pandemia, que como dices
vino para quedarse, será la misma. Ahora, no será tiempo
de reformular la disputa de los campeonatos, darle otro
incentivo.
# ¿Cómo por ejemplo qué?
// Primero, cuando hablo de los entrenamientos me
refiero a que si no sabemos cuándo comienza el
campeonato, no puedo planificar el comienzo de los
entrenamientos, ahora si me decís el campeonato
comienza en abril, empiezo a entrenar a mediados de
febrero, por ejemplo. Jugas un torneo Apertura, tienes un
receso en invierno, que es donde baja la asistencia de
aficionas por el frío, la lluvia, los jugadores tienen quince
días de licencia, que no les perjudica su estado físico, en
agosto o septiembre vuelves para jugar el torneo
Clausura, y terminas el año en noviembre bien cómodo y
no a fin de año como ha pasado muchas veces con el pan
dulce y la sidra, y a la vez la selección puede trabajar en
tiempo y forma, como corresponde.
# Es un planteamiento que haces, como nombre de
fútbol.
// Yo hablo del fútbol en general, no sólo de determinada
divisional, no pienso sólo en Canelones, pienso que esta
pandemia va a llevar a que todas las ligas reconsideren
sus actividades, cómo desarrollarlas, más allá de que cada
liga tiene sus características, su organización. Es una idea
que a mí se me ocurre, hay ligas que puede estar buena la
idea y hay otras ligas que puede tener algún
inconveniente que yo desconozco. Lo que yo creo es que
jugar en pleno julio con las canchas que se destruyen,
para unos días no hace nada mal, aparte el jugador
descansa un poco de los fríos. El jugador del interior es
gente que trabaja, que viaja, que se levanta temprano.
Hoy todos los equipos entrenan de noche, se acuestan
tarde y al otro día tienen que madrugar algunos y otros
levantarse temprano igual. Son situaciones que después
influyen en sus rendimientos, no es verso, es real, el
jugador es tan ser humano como el que va a observar el
partido sin agitarse.
Además, la pandemia vino para quedarse un rato largo,
que Uruguay tenga el tema contralado, cosa que nos
favorece porque somos poca población, es un lugar muy
abierto, pero hasta que no haya una vacuna esto va
seguir.

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