Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

 

Fallos del Concurso (II)
Yo me quedo en casa escribiendo
Organizado por La Madriguera Libros.
En la pasada edición fueron publicados los ganadores, hoy es el turno de las
menciones que resultaran del fallo realizado por el Jurado que integraron por
Lorena Grunullú , Marcia Salvioli , Daniel Da Rosa, Santiago Pereira y Mathias
Iguiniz.
Con Uds. las referidas menciones:

Categoría Adultos:
Mención: "Agujeros" de Laura Torres
Categoría Jóvenes:
Mención: "¿Qué pasa si elijo? de Mokita

Categoría Niños:

Mención: "Por el mejor dulce" de Luciano Umpierrez

Agujeros
Agujeros, solo veo agujeros.
Calles, tránsito, bocinas, luces.
Veredas, repletas de personas que vienen y van.
Gente con agujeros. A pesar del sobretodo, de la campera, del saco o cualquier
prenda que usen para cubrirse. Están agujereados, yo lo sé. Pasan a mi lado
caminando, en un sentido y en otro. Apenas mirándome, apenas mirándose.
Observando la pantalla del móvil.
El apuro. La mente en blanco llena hasta el tope. Hablando, gesticulando o en
completo silencio.Comprando. Conduciendo. Esperando el ómnibus. Fumando.
O mirando las revistas del quiosco.¡Yo puedo percibir una variedad de agujeros!
Tantos, como estrellas del cielo. Hay algunos hondos cual barriles, estrechos
como un corte de navaja, translúcidos, opacos, oscuros y hasta con colgajos,
como si fueran girones de antiguas vestimentas.
Muchos no saben que están agujereados. Algunos lo intuyen. Otros disimulan.
Yo trato diariamente con mis propios agujeros. Los saco a tomar sol. Los barro,
los lavo y hasta los cuelgo en una cuerda que extiendo entre dos árboles de la
plaza. Los agujeros que me habitan, son muy lúgubres,como la pieza de la
pensión donde yo vivía. Cada tanto les hago un aseo profundo y los ventilo. Me
gusta hablar de los agujeros, pero algunos se escandalizan y abren
desmesuradamente sus ojos. Como aquel guardiacivil que hacía la ronda
nocturna y me escuchó disertar desde mi asiento en el banco que está junto a la
fuente. Yo sé que él tiene un agujero negro y apestoso aunque él, ni enterado
está.
¡Se puso furioso con mi conversación!
Me amonestó levantando la cachiporra frente a mis ojos.Me ordenó que me
retirara porque alborotaba en un espacio público. Anduve a la deriva y, a la
mañana siguiente, volví a mi acostumbrado refugio en el banco. Al cabo de un
rato, vi llegar al lustrabotas, quien me saludó con la mano.

Una vez, hace tiempo, me dio a probar del vino de su bodega trocada en agujero.
Y cantó una
letra de tango que extrajo en un balde desde las profundidades de la alberca de
la nostalgia. A partir de ese momento nos hicimos amigos.
Agujeros, solo veo agujeros.
Calles, tránsito, bocinas, luces.
Veredas, repletas de personas que vienen y van.
Gente con agujeros.

¿Qué pasa si elijo?
Me gusta proyectarme a futuro, pensar qué pretendo para mi vida, cómo quiero
vivir, en dónde, con quién (si es que con alguien), por qué así, y por qué no de
otra forma.
Qué quiero estudiar, cómo quiero estudiar, porqué determinada carrera, qué
quiero lograr con eso, y qué espero de mi futuro laboral.
¿A dónde quiero llegar? Creo que todavía no lo sé, aunque todos parecen saber
qué es lo ideal para mí.
Tengo pocas certezas, pero de algo estoy segura: el miedo sabe paralizarme
cuando al apoyar la cabeza en la almohada pienso en el futuro; en mi futuro.
El miedo es mi peor enemigo cuando las inseguridades me dominan;
últimamente bastante más seguido.
¿Por qué todos parecen saber cómo tiene que ser mi vida, menos yo? Es una
interrogante que me agobia desde que me la plantee.
No sé bien qué quiero, y como ya dije, tengo muy pocas certezas acerca de mi
futuro.
Aparte del miedo que me invade cuando apoyo la cabeza en la almohada y
pienso qué va a pasar, también puedo afirmar que ninguno de mis proyectos, o
pseudo proyectos, se asemeja a lo que todos sugieren en sus palabras cuando
hablan sobre mí.
“Pensá cuando tengas hijos”, “algún día vas a presentar un novio”, “ahora que
aprendiste a cocinar, te podés casar”, y miles de otras frases que seguro todas
escuchamos alguna vez.
Entre esas pocas certezas, sé que no quiero tener hijos; ni uno, ni dos, ni tres.
No es una postura del momento ni un capricho. No estoy confundida ni odio a
los niños. Tampoco es que soy muy chica para saber qué va a pasar. No quiero,
no está en ninguno de los pocos proyectos que tengo. Sin embargo, parece que
nadie quiere asumir que una adolescente de diecisiete años afirme que no desea
ni se plantea como una posibilidad ser madre.
No me presenté, pero hola, soy Mokita, y como ya dije: tengo diecisiete años.
Me gusta escribir para expresar lo que nadie más que yo entiendo, por eso estoy
ahora acá.
Nadie más que yo va a entender el profundo miedo que siento cuando tomo
decisiones.Por más pequeñas e insignificantes que algunas puedan resultar para
el resto, no son así para mí. Siempre temo decepcionar a los demás.
Es un poco ridículo pensar que tengo que cumplir con las expectativas que el
resto se arma en cuanto a mí, pero, ¿cómo se hace para no pensar en las
opiniones cuando todo el tiempo opinan sin saber que están opinando?
Esas frases que ya mencioné son motivo de auto reproches a cada momento.
No, no quiero hijos.

No, no quiero ser madre.
No, tampoco voy a presentar un novio, porque no me atraen los hombres, y es
momento de que el resto lo asuma; aunque también yo tengo que asumirlo.
¿Por qué digo que tengo que asumirlo si lo estoy asumiendo?
Porque todavía me cuesta decirlo. Todavía me pesa admitir que nunca voy a
cumplir la expectativa de nadie, porque nadie me dijo nunca que me quería
amando sin importar a quien.
En realidad, sí, me lo dijeron, pero después de decirme mil veces que tengo que
amar a un hombre. La heteronorma se llama, ¿no? Una pavada según algunos,
¡pero como pesa! Todo el que me dijo que tengo que amar de forma libre, me
condicionó antes. Entonces, ¿cómo hago para no sentir que son palabras vacías,
por puro compromiso?
Me repito que es un poco ridículo pensar que tengo que cumplir con las
expectativas que el resto se arma en cuanto a mí, pero, ¿y si tienen razón?
Porque con tanta insistencia, a veces me hacen dudar.
No dudo porque no sepa lo que siento, sino porque insisten tanto en lo que
tengo que sentir, que siempre termino confundiendo, mezclando, guardando,
otra vez, lo que quiero decir.
Pero no, no esta vez.
No, no me quiero casar, y tampoco quiero cocinarle a nadie.
¿Qué es esa idea nefasta que aún perpetúan en sus vetustos dichos? ¿Qué es eso
de pensar que si una sabe cocinar está apta para casarse? ¿Qué les hace creer
que quiero casarme? ¿Qué les hace creer que hay ciertos requisitos para
hacerlo?
A esto voy: creo que nadie cree ya esas cosas, pero entiendo que nadie entiende
lo que dice. Nadie se cuestiona el lenguaje, ni las formas, ni las costumbres. Es
más fácil hacer oídos sordos e ignorar como las pequeñas cosas atraviesan tanto.
Así vamos, hablando sin saber lo que hablamos, hiriendo sin saber que herimos,
generando inseguridades en el resto con tan solo un par de palabras.
“Bah, ¡qué profunda te ponés, Mokita!”, diría mi prima, la que prefiere cerrar
los ojos para no ver lo que tiene en frente.
Como ella, muchos. Muchos que me señalan de loca, que me dicen que no
exagere, o que me mandan a la psicóloga como si fuera algo extraño.
¡Que infravalorada está la salud mental! Somos cuerpos físicos que solo sienten
dolencias físicas, ¡y no vayas a sentir que te explota la cabeza de problemas!
Nadie va a ofrecerte un ratito de escucha; te van a tirar un antibiótico por la
cabeza y “a otra cosa, mariposa”, como dice la abuela.
No, no quiero un antibiótico.
No, no quiero ir a otra cosa.
No, no quiero postergar otra vez lo que tengo para decir.
Quiero que sea diferente.
Quiero que se sienten, me miren y me escuchen.
Quiero dos segundos sin preguntas, no pido más que eso.
Quiero que sepan lo que quiero.
Quiero que acepten lo que quiero.
Quiero dejar de tener miedo a decepcionar, a no encajar.
¿Quién encaja en un mundo de rotos, imperfectos y desiguales?
¿Qué pasa si elijo no intentar ser una pieza más?
¿Qué pasa si elijo no ser la pieza de alguien más?
¿Qué pasa si elijo ser mi propia pieza?
¿Qué pasa si elijo?

Por el mejor dulce
Hace mucho mucho tiempo dos pueblos vecinos y hermanos, Salandero y
Salento, vivían en armonía uno al lado del otro. Todos los días los habitantes de
uno y otro pueblo cruzaban la frontera, trabajaban juntos, compartían y
disfrutaban de una vida feliz.ç
Todos los años en primavera los pueblos tenían un festival en el que hacían
distintas actividades, carreras a caballo, sorteos, competencias de cocina y
bailes, entre otras.. Y así llegó el día de la primera competencia de cocina (eran
dos), para ver quien hacía el mejor dulce casero. Aunque esta competencia la
hacían cada año, este era diferente. Salento, el pueblo más chiquito de los dos,
en el último minuto, ganó la primera competencia por un punto. El problema es
que a Salandero no le gustó nada la decisión que tomaron los jueces (que
pertenecían a pueblos vecinos). Y el pueblo entero se puso furioso. O sea,
empezaron a discutir acerca de quien hacía el mejor dulce. Los que eran amigos
se miraban de reojo y ya no se saludaban cuando se cruzaban por la calle.
Familias enteras de uno y otro pueblo dejaron de hablarse.
Resulta que en cada uno de esos dos pueblos habían nacido dos niños, que se
llamaban Sebastián y Catalina, que eran muy amigos desde chiquitos.. Ellos no
entendían porque los pueblos estaban peleando, entonces igual jugaban juntos,
aunque los padres no los dejaran. Cuando los padres salían a cosechar se
escondían para que no los vieran jugando.
Un día los padres salieron y los vieron jugando juntos. Todos coincidieron en
ponerles un castigo, que no se vieran nunca más. Como consecuencia Catalina y
Sebastián estaban muy tristes, pero no se iban a rendir.. Se escribieron cartas en
secreto e hicieron un plan. La idea era que los pueblos fueran otra vez amigos.
La feria seguía ese fin de semana con la visita de otros pueblos vecinos, que
serían los que decidieran realmente cuál era el dulce más rico de la región..
Entonces se les ocurrió algo muy divertido.
En la escuela de cada uno, les contaron a sus compañeros su plan y les pidieron
que los ayudaran a que sus padres se reconciliaran y otra vez fueran amigos. El
día del concurso había llegado. estaban prontos para que el plan se ponga en
acción. Esperaron a que los concursantes de cada pueblo se pusieran a discutir y
se alejaran de los platos. Entonces en ese momento, le pusieron sal al dulce de
cada concursante, antes de que llegaran. Los jueces probaron los platillos y no
les gustó ninguno de los dos . Esto provocó que no entendieran lo que estaba
pasando y que no ganara ninguno. Así la gente de los dos pueblos se puso muy
triste.. Pero antes de que se fueran los niños se pararon en el escenario a
decirles que no se tenían que pelear porque eran amigos. Así la gente y ellos
comprendieron que no valía la pena seguir peleando por nada en el mundo. Hay
amigos que son para siempre.

Omar Adi
 Reflexiones en tiempos de Coronavirus
Presenta: el corresponsal extranjero

El día que se acabaron los números

José Antonio Salazar-Cruz

 
 Tres puntos….

Este es una historia sobre CONAVID 19 para que algún sobreviviente pueda
contarle a sus nietos cómo fue que cambió el mundo… cápsula del tiempo…

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Una historia para contar mañana ….
Fue como un cuento mal contado… analepsis… empezó por el final…contando
los muertos y poniendo muñequitos sobre los mapas de colores … Los que todo
lo calculan dijeron que la tierra, en donde antes cabíamos parados, no
alcanzaría para ponernos a todos acostados… tuvieron que quemar a los
muertos … lástima pero menos mal eran casi todos viejos….pero cuidado con
contaminar… ese humo  oliendo a muerto no deja ver las montañas…al principio
fue una tos seca… se resecaron las mucosas…la nariz no servía sino para
respirar… menos mal porque los hombres se hacinaron en los rincones de las
casas… todos los olores y sabores se volvieron uno… todo parecía lo
mismo… pero es que todo era lo mismo… por fin todos comíamos de lo
mismo… nos  prohibieron salir… solo a los balcones a aplaudir  a algunos
muertos… no a todos… mantuvimos la discriminación…las estadísticas
diferenciaban muy bien…. nos encerramos en nosotros
mismos… blancos…mujeres…viejos…el afecto se esfumó y no se tocaron más…
desapareció la confianza… todos recelábamos de todos… el buen humor se
agrió…nos tocó aprender nuevas palabras… que significaba “asintomático” …
aprender a descubrirlos por el caminado… caminaba… “sin embargo se mueve”
se estaba moviendo…
era o sería pronto asintomático… bastaba andar unos metros para convertirse
en sospechoso…
Los que sabían decían que no sabían…que hay que echarle la culpa a
alguien…cuando no pudieron negar que era una gripa … gripa china ….la
negaron ….le cambiaron el nombre…la eterna negación de la realidad… de eso
nada cambió… eufemismos… inventaron una enfermedad con un virus viejo… y
nos quedamos sin saber quién lo hizo…ni porqué… ni para qué… todos los virus
y las bacterias son viejos… están con los hombres y los animales desde el
principio…todo fue creado al tiempo…hasta la evolución  vino programada. …
los algoritmos … todo… dijeron que no había remedio… era la primera verdad…
nunca ha habido remedio contra los virus… no hicieron nada … la epidemia de
gripa se agravó… la bautizaron  covid19…. que gripa  china
no…Wuhan…cómo  se le ocurre… pandemia… la peste… que esto ya pasó … que
en tal año… que tantos muertos… que no… que no fueron tantos…déjense
morir… que aquí no va a pasar nada…que tengo mi contra…los hombres se
encerraron a ver si pasaba de largo lo que muchos … sin saberlo ya
llevaban por dentro… como llevamos adentro muchos males ….los demonios…
como siempre… no hacer nada no fue una solución… los gobiernos aplazaron el
problema para tratar de ponerse al día con el resultado de su desidia anterior…
lo de siempre… escándalos… nuevos apóstoles de la moral…los dueños de
la razón…linchamientos morales… fusilamientos preventivos…pero otra vez les
creímos a los inventores de verdades… hasta los pobres quizás también estaban

convencidos… que hay que salvar el planeta…la naturaleza se defiende…que
mira otra vez los delfines… lo osos salieron de las cuevas… los pájaros volvieron
a volar…  las hembras parieron en los bosques cercanos …pero no por la llegada
de la primavera…sino porque no hay gente en las veredas … el agua volvió a
correr cristalina por los cauces aumentados…  pero no por el deshielo … que no
hay hombres… que es una guerra biológica… que hay que reducir la
población…que fracasó la planeación demográfica… como siempre el amor le
pudo a la razón… la hormona mató a la neurona…el animal al hombre… que no
alcanza para todos…que no hay leche para tantos niños porque hicieron las
ciudades en los potreros de las vacas… que hay que reducir el número  de
hombres…. a como dé…que sí… que es verdad… que lo leí en Internet…. ya
casi me va a tocar a mí… me toca el turno… tengo fiebre…el miedo produjo el
estrés… el estrés bajó las defensas… lo de siempre …empezaron a morirse los
más débiles…los que estaban solos… se les hizo tarde…la soledad agrava los
males…aunque sea para incomodarse se inventaron las parejas… lo de los
andróginos no es mentira…

Se acordaron de Dios…lo habían negado porque no lo veían… pero ahora
tampoco veían la enfermedad…como Dios, estaba también en todas
partes…todo Viacrucis termina  en una Resurrección, dijeron los que saben de
almas…. llegó la hora anunciada… el fin está cerca….los viejos se  estrenaron la
ropa que tenían guardada… los que tenían monedas rompieron las alcancías
…mañana  se volvió hoy…los ricos al fin se arrepintieron y empezaron a donar a
gente extraña las utilidades que les debían a sus empleados… todos mostraron
su lado bueno y repartieron los mercados… los policías cuidaron las
plazas vacías de los pueblos para que todos estuvieran guardados…  cerraron
los  caminos para que todos estuvieran quietos…sólo los campesinos siguieron
arañando la tierra para que el  verano no llegara sin sus frutos…para que el
hambre no acabara de joderlo todo…que fueron muchos los viejitos muertos
porque había muchos … más que nunca…la ciencia prolongó la vejez pero no la
juventud… la gente se fue echando…  prohibido moverse…. no hagan nada …
hasta que la gente dejó de dormir …. ¿estás dormido?….
preguntaban despertándose los unos a los otros… así fue el contagio del
insomnio…ahí fue una nueva enfermedad… y esa enloquece… llegó la
violencia… la venganza… el odio… ese sí mata… así fue hasta que volvieron a dar
cuerda a los relojes…a mover los almanaques… y la gente volvió a morir de
muerte… pero ya no hubo más números para contar a esos muertos…
Villa de Leyva, Abril 14 del 2020

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