Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, como todo laberinto se sale por arriba.

Ahora no me conoces

La profe


Ahora no me conoces de la edición anterior:
Mario Ferreira, Carlos Piolín Barreiro, Paleso, Washington Omar Rapetti y
Alejandro Alonso. Y sospecho que Nuñez Vila (José pepe Torres)

Historias de Música
De lunes a viernes, de 12.00 a 13.00 horas.
Conducción de Luis Fernando Iglesias.
Emisora del Sur 94.7 Fm

Omar Adi
Reflexiones en tiempos de coronavirus
El nabo del pueblo.
Reflexiones en tiempos de coronavirus
Umberto Eco, ese brillante pensador italiano, autor de ensayos y novelas
paradigmáticas (¿leyeron Apocalípticos e integrados?; ¿se acuerdan de El
nombre de la rosa?; ¿les suena El péndulo de Foucault?), dijo hace un tiempo:
Las redes sociales dan voz a legiones de idiotas que primero hablaban solo en
el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran
silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un
premio Nobel. Es la invasión de los necios.
Umberto Eco ya no está entre nosotros.
Pero su avasallante legado sí.
Es que cualquier imbécil opina o parece opinar y algunos suelen descolgarse
con teorías estrambóticas, te explican cómo curarte de casi todo en cuatro
pasos sencillos y te indican que si tomás dos litros de alcohol a 70 grados por
día no te inmunizarás del coronavirus pero tampoco te importará mucho que
digamos.
Vivimos sobresaturados de mensajes que no nos dejan concentrarnos lo
suficiente y menos ser reflexivos, críticos ante lo que nos dicen. Todo parece
valer igual porque estamos perdiendo la capacidad de poner en práctica
nuestro viejo y nunca tan necesario espíritu crítico.
Aceptemos que las redes sociales nos igualan y en alguna medida eso es
bueno. Todos tenemos voz y podemos ser escuchados. El problema es que
también hablan quienes no tienen su cabeza convenientemente amueblada.
No porque le falten materias de estudio sino porque les falta el mueble
principal de toda casa interior: criterio.
Si le agregás análisis, cautela, mesura, respeto, entonces tendrás un precioso chalecito.
Ahora, quienes no conozcan ese mobiliario quedarán siempre a la intemperie
con el culo al aire.
Si no tenés ningún aporte que mejore al otro, mejor quedáte quietito.
Dejá de aspirar a los quince minutos de fama que pronosticaba Andy
Warhol, al reconocimiento de los demás a cualquier precio.
Podés tener esos quince minutos mediante muchas formas de aparecer en las
redes, unas simpáticas, otras trágicas, las más patéticas.
Simplemente debés pensar que luego de esos quince minutos es casi seguro
que tarde o temprano te califiquen de gil a cuadros.
Pensálo. Vos no sos el nabo del pueblo.
Y menos a cuadros, qué embromar.
Rosina More

“ -Tocarás mi puerta?
-Primero dime si tiene llave del lado de adentro”

Si la voz del silencio no alcanza para que despiertes al necesitado abrazo.
Si la puerta es la de tu casa o la que late por corazón.
Dime si perdiste el bolsillo de su llave o la tiraste en un gesto hacia atrás para
que el pasado la guarde en su baúl.
Dime si creíste que iría atrás del burlón pie cojeando al domicilio de tus
emociones.
Esa puerta tiene un buzón de cartas no escritas?
Ahora dime:
Por qué nos separa tu puerta?…

Félix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS

Joseph Conrad

Epoca de amoríos
En 1894 conoció a Jessie George con quien luego se casaría. La muchacha
pertenecía a una familia de clase trabajadora: su bisabuelo materno había sido
albañil, su bisabuelo paterno fue panadero y su abuelo paterno vidriero,
mientras que su padre, Alfred Henry George, trabajaba como empleado en el
almacén de un editor y, como tenía buena voz, solía cantar en fiestas familiares,
como forma de aumentar sus ingresos. La familia vivía en un barrio de clase
media baja. Jessie George trabajaba en la American Writing Machines
Company, empresa que fabricaba máquinas de escribir.

Ella era mecanógrafa y su novio le dedicó un ejemplar de su primera obra.
Luego Jessie pasaría a máquina algunos trabajos del escritor. La joven tenía 16
años menos que él.
También tuvo relaciones con Émilie Broquel, una joven francesa a quién
conoció en Champel-Les-Bains en mayo de 1895. Conrad había concurrido a
este balneario para realizarse una nueva cura de agua por hallarse en un estado
depresivo. La muchacha tenía 20 años y pertenecía a una familia francesa muy
adinerada; era una persona culta y refinada: cantaba, tocaba el piano y el violín;
ambos tuvieron un vínculo muy cercano: se encontraban a diario, hablaban en
inglés y francés; también jugaban al cróquet, dominó y billar y paseaban por el
lago Ginebra. También tuvo una buena amistad con el resto de la familia: la
madre de Émilie y el hermano con quienes tenían gustos literarios en común.
Conrad postergó su estadía por una semana por lo bien que pasaba allí. En ese
momento estaba escribiendo su segunda novela a la cual llamó en primera
instancia: Dos vagabundos. Pero la relación con la joven no perduró y, el año
siguiente, Émilie se casó con un médico.
Era probable que en este período de su vida se generara en Conrad la
necesidad de lograr una familia propia. Lo único que tenía eran amigos y estos
estaban casi todos casados y algunos ya tenían hijos: Krieger tenía tres hijos,
Hope cuatro, Ted Sanderson aunque soltero era más joven, Golsworthy tenía
una vida sentimental intensa pero conflictiva y su reciente amigo Garnett (lector
de la editorial) era casado y con un hijo. En cambio los romances de Conrad, que
tampoco eran muy conocidos, por lo que parece, habían sido hasta el momento,
bastante efímeros y no llegaron a un grado de compromiso importante.
También su situación económica era inestable porque si bien su nueva
actividad como escritor era promisoria, estaba recién en sus comienzos. Sus
otras fuentes de ingresos eran inseguros: algunos negocios conjuntos con Hope
(capitán de barco) quién tenía inversiones y negocios en Sudáfrica. En ocasiones
Conrad viajó a París para atender algunos de estos asuntos. También navegó
con Hope por el Canal y el Mar del Norte. En 1895 llevaba muy adelantado su
segundo libro y firmó contrato con el editor Unwin para su publicación.
También seguía en contacto con el ámbito marino por si surgía alguna
posibilidad de embarcarse pero esto era menos viable por el tiempo que llevaba
alejado de la vida en el mar.

Eduardo Mollo
The Beatles

Algunas consideraciones sobre la composición de sus

canciones. ( 2 )

Decíamos en el artículo anterior, que a partir de los
datos anotados en él, podemos afirmar que hubo dos antes y dos después en la
música de The Beatles.-
En efecto, el primer antes y después, se produce a partir
de cuando los cuatro de Liverpool dieron su último concierto, de la que sería
también su última gira, el 29 de agosto de 1966 en el Candlestick Park ( estadio
de fútbol americano ) de San Francisco, EE. UU. Este hecho marcó el final de

un período de cuatro años que incluyeron cerca de 1.400 apariciones en
conciertos a nivel internacional. Como dato anecdótico, el único Beatle que
volvería a tocar allí, fue Paul McCartney, en agosto de 2014, que también sería el
último concierto antes de la demolición del estadio en 2015.-
Cuando The Beatles dejan de hacer giras y conciertos, la
trama de su música adquiere dimensiones increíbles: la música crece y se
despliega totalmente, surge la experimentación permanente ( individual y
colectiva ) y la creación libre, que incluye la poesía ( letras ).-
Con todo el tiempo a su disposición en el estudio,
pueden “jugar” con la nueva tecnología, con lo último ( y lo viejo también ) en
instrumentos musicales, cuestión que influirá definitivamente en la producción
musical. Los ingenieros de sonido tendrían una especial participación en este
proceso. Es la etapa que va desde el álbum “Sargent Pepper´s Lonely Hearts
Club Band”, hasta “Let it be”, es decir, desde fines de 1966 hasta 1970.-
El segundo antes y después, se produjo el 30 de enero
de 1969, cuando The Beatles ofrecieron ( ahora sí ) el último concierto ( en
realidad algo así como una actuación improvisada, donde The Beatles
demuestran que son unos músicos excepcionales ), llevado a cabo en la azotea
del edificio donde Apple Corps ( estudio de grabación de la banda ) tenía sus
oficinas, y que se conoce con el nombre de “Rooftop Concert”, lo que determinó
un gigantesco antes y después, pero en la historia de la música rock. Muchas
imágenes del “Concierto en la Azotea” se inmortalizaron en la película ‘Let It
Be’, que se estrenó el 13 de mayo de 1970 y terminó ganando un Óscar.
Con estos dos momentos de la banda, entre otras
múltiples cuestiones que ocurrieron, ya nada sería igual, ya nada sería lo mismo,
sin The Beatles.
Toda la música que hoy se escucha y la que se ha
escuchado en los últimos casi 60 años, – toda sin excepción -, está en mayor o
en menor medida, influenciada por lo que The Beatles crearon, desde su época
de inicio, hasta su etapa en los estudios de grabación, todo esto, en apenas en
poco más de seis años.-

 

Marcelo Scaglia
Miradas y más miradas…

Ojos buscando respuestas, delatando emociones.
Colores perdidos en la desesperación.
Grises de encanto penando en vidas a la deriva.

Parpadeo desquiciado.
Miradas y más miradas…
Rostros sin labios

Atemorizados por la naturaleza, tan ocultos como oscuros.

Despintados.
Mejillas deformadas.

 

Daniel Da Rosa

miré mi sombra y no me reconocí
la prominencia en la espalda pensé
quizás la altura desmesurada
o el hecho de no verme las manos
no huelo a mi mismo
otro perfume
envuelve a esa sombra
que me resulta desconocida
el perfil
es leve como una nube o como una niebla
que se disipa
ni siquiera escucho su voz
para saber si esa sombra que nace de mis pies
es la mía
se alarga en cada esquina bajo los faroles de luz
y empequeñece entre los árboles
su andar es el mío
pero va delante o se cruza a un costado
o se esconde detrás
no oye  cuando lo llamo
sin embargo siento sus pasos
como los míos
y juntos
eso sí
miramos la misma luna
que ahora nos alumbra
el camino.

Ilustró S-d, Rodolfo Torres.

Los cuentos maravillosos nos enseñan dos cosas: que hay ogros y que podemos
vencerlos. ​GKCh

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