Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, porque todo es compostura y ficción de ingenios ociosos, que los compusieron para el efecto de
entretener el tiempo.
Ahora no me conoces

quién dirige?

Ahora no me conoces edición anterior
Miguel Mellino , en El desembarco de los 33. (Ruben Rodríguez Arcidíaco)

 

Historias de Música.

94.7 FM. Emisora del Sur -Lunes a Viernes de 12 a 13 horas.
Conduce: Luis Fernando Iglesias

Edgardo Taranco


Daniel Da Rosa
no hay tren que llegue a la estación
el río entra a la ciudad
como una trompada de boxeador desorientado
no hay tablado en el barrio
sólo brillan en la noche los ojos de los niños
no hay árboles en la calle rivera
los pájaros golpean zaguanes
no hay noche
cayendo
cómo un péndulo
sobre nuestras cabezas
reímos del vuelo de una mosca
amanece
pero no es tarde
no hay tren que llegue a la estación
sin embargo
allí estamos esperando
con el boleto marcado.

Una pregunta de miércoles
Cuál es el relato de ciencia ficción que más ha disfrutado?

Gladys Scoteguazza: NO. Ciencia ficción me ha SIDO VEDADA… no me
atrapó y les deseo lo mejor a sus acólitos.. .que así sea. Solo Míster BRADBURY.
Guillermo Alvarez Castro: Peregrinación: el libro del pueblo, de Zenna
Henderson.
Luis Fernando Iglesias: Caleidoscopio, Ray Bradbury
Ana Cozzano: Cualquiera de Isaac Asimov!
Martín Bentancor : Como relato canónico de la Ciencia Ficción, 'La tercera
expedición', de Ray Bradbury (incluido en el libro 'Crónicas marcianas'); como
relato macerado en la explosión del género, 'La muerte de Socrates', de Thomas
M. Disch (que abre su libro '334').
Omar Adi: Todo Bradbury ocupó mi cabeza durante muchos años
adolescentes.
Elisa González: La desvelada ficha de póker de H. Matisse" de Ray Bradbury,
relato publicado en el libro "El país de octubre".
Alvaro Ojeda: cualquiera de Ballard y alguno de Martin Amis, el de los
vampiros polacos, según recuerdo es magistral.
Carlos Hipogrosso: La ciudad de Levrero y El castillo de Kafka se parecen a
esa escalera y los he disfrutado a ambos. También los laberintos de Borges,
como "La casa de Asterión" o el laberinto oculto en un cuento policial como "La
espera". Esa escalera tiene mucho de laberinto. También el Quijote se pierde en
su propio laberinto.
Hugo Battiste: Fahrenheit 451. Sólo resta mencionar una predicción que mi
Bombero jefe, Beatty, hizo en 1953, en medio de mi libro. Se refería a la
posibilidad de quemar libros sin cerillas ni fuego. Porque no hace falta quemar
libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que
no sabe lo que es una biblioteca- "Prefacio de Ray Bradbury, Febrero de 1993".
José Luis Calandria: Crónicas Marcianas de Bradbury
Julio Pérez: creo que de entre lo poco que he leído, lo que más disfruté fue la
colección de cuentos Aparato de vuelo rasante de J.G.Ballard.
Pepe Ferraro: Por ahora sigue siendo el cuento La Pradera de Ray Bradbury,
perteneciente al libro El Hombre Ilustrado.
José Arce: Fahrenheit 451, Ray Bradbury.
Claudio Rodríguez: El fondo del cielo de Rodrigo Fresán.

Atilio Dutruel : He leído mucho de ese estilo en otros tiempos. En invierno
solía ir a Colombes 70 y allí encontraba mucho material para mi lectura. He
podido disfrutar de Verne, Huxley, Asimov, Orwell y otros autores. Realmente
he podido tener muchos libros a mi disposición pero no tengo un título a
destacar.
Alejandro Recarey: No soy muy cultor de la ciencia ficción. Y el relato que me
viene a la cabeza como más disfrutable (o debería decir inquietante), no creo
que encarte en la definición del género. Pues, en él, lo científico brilla por su
ausencia. Se trata de "La tercera expedición", de las Crónicas Marcianas de
Bradbury. Siempre me inspiró el temor de que mi anhelada eternidad, esa
infancia feliz congelada, pueda ser una mentira. O peor, la muerte misma.
Alfredo Casares: Farenheit 451 de Bradbury.-
Alejandro Alonso: Es una broma…¿ podría ser el de Víctor Hugo en el gol del
más grande a Inglaterra?
Susana López: me haces pensar a esta edad.. la ciencia ficción ni las comedias
son mi fuerte….Odisea del espacio. de Clarke la leí hace mucho…. en realidad no
se si es exactamente ciencia ficción.
Ruben Rodríguez: no tengo mucho para responder, porque es casi nula mis
lecturas en este género, igualmente le diré que, "1984",leido hace muchos años
cuando se despertó en mi la curiosidad de este título, porque a fines de la
dictadura una periodista española hizo referencia a este libro en una
conferencia de prensa con motivo de la visita de los reyes de España a Uruguay.
En cine,"Cuando el destino nos alcance" (Soilent Green).
Diego Bengoa: Te paso dos por las veces que no contesto . Respuesta clásica :
Robot de Isaac Asimov .Respuesta irónica : El capital de Carlitos Marx .
Félix Montaldo: Leí muy poco de ciencia ficción (Farenheit 451, por ejemplo,
pero no lo pude terminar). Vi películas: me impresionó una en la cual un
astronauta se pierde en el espacio y no puede volver.
Jorge Aguiar: Desde el punto de vista ficción – sin ciencia- dígote que una
novela lo es. Hablamos de fantasía, de ficción ingeniosa y ello está en la más
grande de las novelas, me refiero al El Quijote. Es en lo que he leído en mis 73
años de vida es la que me muestra la locura y cordura en un conjunto de
párrafos continuos.
Marcos Umpierrez: Sin lugar a duda Star Wars, desde mi perspectiva tiene
todo, igualmente elegir uno me hace dejar otros que también me han fascinado
como Volver al futuro, y una argentina llamada Moebius que me voló la cabeza.
Hay muchas más ya que soy muy afecto al género.
Marcelo Rabaquino: En reuniones de amigos o en fogones, cualquiera de los
mitos y leyendas locales, que son muchas y disfrutables por cierto en Santa
Lucía.

Fabrizio Messano: Brave New World (libro), Star Trek: Deep Space 9 (serie)
y Battlestar Galáctica (serie – 2004).
Claudio Montoro: Paso. No me atrae la ciencia ficción, no cumplo con la
premisa, no he disfrutado ninguno.

Félix Montaldo

PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS

Joseph Conrad

Su vida en el mar
Para intentar mejorar su perfil en las jerarquías de la marina, a finales de
1884 dio el examen para primer oficial pero no aprobó. Volvió a dar el examen
poco después, esta vez con un resultado satisfactorio. Tenía 27 años y seguía
recibiendo la asignación de su tío Bobrowski. El joven mejoró sus finanzas
invirtiendo en los almacenes Barr, Moering and Company por recomendación
de su amigo Adolf Krieger.
En abril de 1885 firmó contrato como segundo oficial en el clíper
Tilkhurst (tipo de barco a vela sumamente veloz que surgió en el siglo XIX). Su
destino era Singapur a donde partieron después de cargar carbón en el puerto
de Cardiff en Gales. Allí conoció al orfebre polaco Wladislaw Spiridion y se hizo
amigo de su hijo (es probable que ambos jóvenes realizaran conjuntamente
negocios especulativos).
El viaje a Singapur duró tres meses y medio y pasaron un mes en esa
ciudad lo que le permitió ambientarse en estos lugares del sur de Asia. De
regreso pasaron por Calcuta donde cargaron yute. Permanecieron en ese puerto
de la India durante 6 semanas.
De vuelta en Inglaterra se preparó para dar el examen de capitán y se
presentó en julio de 1886 pero reprobó; lograría su objetivo en el segundo
intento en noviembre de ese año. Se había convertido en el capitán
Korseniowski (nombre difícil de pronunciar y escribir para los ingleses) y estaba
muy satisfecho, -lo consideraba un gran triunfo personal- y dijo al respecto: “Me
había reivindicado en lo que muchos habían denunciado como una obstinación
estúpida o un capricho fantasioso.” 1
Es de hacer notar que en esos tiempos ya había hecho su aparición el
barco de vapor que aventajaba al velero por su mayor tonelaje, por tener
energía propia y no depender de los vientos, además de necesitarse menos naves
para la misma carga y también permitía ahorrar en mano de obra. Por ese
motivo fue desplazando inexorablemente al velero de la navegación comercial.
Paralelamente presentó su solicitud para obtener la nacionalidad
británica. Se sentía muy identificado con la nación inglesa: en una carta dirigida
a Spiridión le decía: “Cuando hablo, escribo o pienso en inglés, la palabra ‘hogar’
siempre significa para mí las hospitalarias costas de Gran Bretaña”. En una
ocasión le dijo a un amigo: “Yo soy más británico que tu. Tu lo eres simplemente
porque no podías ser otra cosa”. 2
A fines de 1886 consiguió un puesto de segundo oficial en el Falconhurst
para una travesía de cinco días de Londres a Penarth en Gales donde cargaron
carbón. Por el momento sólo había conseguido ocupaciones por debajo de su

rango. En ese barco obtuvo una buena paga. Ese fin de año visitó a los Spiridión
que vivían en Cardiff.
En febrero de 1887 consigue ocupar un puesto vacante como primer
oficial en el barco Highland Forest. Partió de Ámsterdam rumbo a la isla de
Java en Indonesia. Por su cargo era responsable de la bodega por lo que debía
organizar la distribución de la carga; teóricamente hizo bien su tarea pero como
el barco era inestable tuvieron problemas en el viaje: eran mares revueltos y
estuvieron a punto de chocar con un bloque de hielo que estaba sumergido.
Recorrieron las islas Célebes y Borneo y Conrad pasó unos diez o doce días en
Samarang (ciudad muy grande y poblada, ubicada en la costa norte de la isla de
Java). Allí adquirió algunas nociones de la cultura malaya: aprendió algo de
malayo comercial y como moverse por la ciudad (como pedir la comida, como
manejarse en el transporte y en los alojamientos). En la travesía había tenido un
accidente o contraído alguna enfermedad y el médico que consultó en Samarang
le manifestó que esa dolencia requería internación. El 2 de julio de 1887 viajó
como pasajero en un barco con destino a Singapur donde estuvo internado
varios días en el ala europea del Hospital General. Una vez recuperado
permaneció en la ciudad y se alojó en el Hogar del Marinero donde se relacionó
con los oficiales que se hospedaban allí. También solía frecuentar hoteles de lujo
donde iba a almorzar o a tomar una ginebra o jugar al billar. Salía a recorrer la
ciudad y se hizo amigo de un irlandés que oficiaba de primer celador.
Consiguió trabajo en un barco local que recorría las islas Célebes y
Borneo, límite del mundo conocido en occidente. En este período persistía el
tráfico de esclavos manejado por los caciques nativos y las autoridades europeas
no intentaban o no podían impedirlo. Muchos barcos que andaban por la zona
participaban secretamente de ese tráfico.
El 22 de agosto se embarcó en la nave árabe Vidar, una pequeña
embarcación a vapor que recorría la ruta entre las Célebes y Borneo
transportando productos locales y carbón; era posible que también comerciara
con esclavos y se dedicara al contrabando. Hicieron escalas en Samarinda,
Berau y Bulungan en Borneo y también en la isla Pulau Laut y en Dongala
(Célebes). A dichos lugares se llegaba navegando por ríos largos y profundos. En
Berau, Conrad conoció a un comerciante llamado Karel Olmeijer con quién hizo
amistad y que visitaba cuando el barco hacía escala en la ciudad. Olmeijer le
sugirió el personaje del libro La locura de Almayer; era una persona especial
que luchaba por salir adelante en un entorno social poco favorable. Estos viajes
le permitieron recoger elementos sobre la vida de los malayos que usaría en
muchas de sus futuras obras. 3
En enero de 1888 regresó a Singapur luego de haber abandonado súbitamente
el barco en que trabajaba, propiedad de un armador árabe, y en el cual era muy
estimado por el capitán y sus compañeros; se desempeñaba como segundo de a
bordo y fue muy reconocido por su competencia en el trabajo. Todos se
extrañaron de esa decisión tan sorpresiva e inesperada pero el joven estaba
convencido de que esa etapa había terminado y le esperaban cosas nuevas
aunque no tuviera todavía muy claro el panorama.

Ilustraron s/d,Rodolfo Torres, Lionel Lindon
Nos decimos que todo lo que está pasando tiene sin duda alguna un origen y una
meta, pero ignoramos cuáles son. AB

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