Febrero en la Casa de la Cultura
Expone Alejandro Palomeque, proviene de la industria publicitaria, por lo
tanto conoce el arte de mostrar para convencer. Hace poco más de un año
decidió venir a vivir a Santa Lucía, coincidiendo en que esta ciudad es
tierra fértil para muchos creativos. Lo conocimos en Centro Cultural Rodó
invitado para exponer en febrero.
Esta muestra es a modo de humilde homenaje a José Enrique Rodó, indica
que por eso le resulta muy especial mostrar su trabajo donde viviera parte
de los veranos de su infancia el filosofo, escritor.
La sala luce diferente, como con un toque escenográfico porque al ver las
plumas en las telas o las que están talladas colgadas en la pared resurgen
con colores diferentes, cada uno lo interpreta como quiera. “Así como se
habla de la pluma de Cervantes, está bueno hablar de la pluma de Rodó,
por eso éste es como un cambio un toque sutil que intento mostrar”,
reafirma Alejandro.
Con respecto a Rodó, indica que no es que conozca tanto de este autor
porque no es historiador sino artista. Siendo escolar y liceal accedió a
algunos libros y le contaron historias del escritor que también estuvo en el
rol político y periodístico. Recuerda algunas anécdotas, como cuando
Rodó anotaba frases en las mangas de sus camisas y le encargaba a la
señora de las tareas, antes de lavarlas que le pasaran a un papel lo que había
escrito. Esto habla, de alguna manera, de lo fructífero de su mente pero
también de su carácter especial que lo caracterizaba por ser algo distraído.
Traspasando las multicolores telas que están colgadas, puede verse una
imagen de José E. Rodó y a medida que nos acercamos descubrimos, en el
sombreado títulos de sus obras y sus ensayos, quizás esta sea también la
sutileza empleada por Alejandro de redescubrir su lectura.
Fruto de su imaginación, en la muestra también puede admirarse una
enrome libélula que el artista pintó y decidió integrar entre sus telas.
Hay varias técnicas en esta exposición dibujo, pintura, también algo de
xilografía, que consiste en la grabación sobre madera lo que luego de
realizado el tallado se coloca tinta para impregnar la superficie y luego se
presiona la madera contra un trozo de tela o papel, entre otros soportes,
para imprimir el grabado. En este caso sus plumas, se ven en las telas que
al colgar y en movimiento recobran vida propia.
Alejandro montó su taller de dibujo y pintura aquí en Santa Lucía, en
Pecoche y Florencio Sánchez. La devastadora creciente de junio también le
llegó recién armado su atelier y había comenzado a dar clases de artes
plásticas. Lejos de desestimularse, este año sigue restaurando su espacio y
decidió ponerse más en contacto consigo mismo y con esa propia
naturaleza, a veces tan adversa pero siempre sabia y genial. Este año no
está dictando clases, en el futuro proyecta volver a hacerlo porque tiene en
mente varias ideas por cristalizar.
Agradece la oportunidad de exponer en Santa Lucía y en esta hermosa
casona con tanta historia, pero en el horario de verano se cierra a las 15.00
horas. Lamenta además el que en estos días de febrero esté cerrado durante
los fines de semana por motivos de traslado de personal, lo que aleja la
posibilidad de que la visiten gente desde fuera de la ciudad, por ejemplo de
Montevideo, que dada su cercanía les gusta venir a Santa Lucía.
El Centro Cultural José E. Rodó ya tiene marcada una nutrida agenda de
exposiciones y actividades para todo el resto del año, incluyendo una
cultura diversa para Santa Lucía, como desde hace tantos años.
Y.S.

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