Óleos en octubre

Se retrata una naturaleza que se hace más cercana por su colorido y
proyección, todas las piezas emplean la misma técnica, óleo sobre tela.
La muestra, que coincidió con las visitas por el Día del Patrimonio,
permanecerá colgada todo este mes de octubre.
Mariana Elizabeth y María Alicia Callaba Alvicete, ya habían expuesto
otras piezas de sus obras en abril del 2015.
En esa época en que Mariana vivió en Santa Lucía, concurría al Centro
Cultural a clases de pintura.
Cada una ha realizado talleres en distintos lugares, actualmente continúan
en el Atelier del profesor Robinson Gómez Pettit, en Montevideo.
Algunos cuadros son en base a fotografías de viajes, donde retratan
paisajes en distintos momentos del día, anocheceres o atardeceres, con la
luz del sol sobre aguas o con embarcaciones. Luego de fotografiarlas surge
el sentimiento de llevarlas a la tela y entre mezclas y pinceles intentar
retratar la naturaleza, indican.
En el caso de María Alicia, que al ser Ingeniera Agrónoma le gusta pintar
escenarios de campo y retrata también el colorido realismo de los frutos
cosechados.
Se trata de cosas muy naturales y cotidianas, playas, como también
paisajes de lugares que han visitado las autoras. Más allá de lo que ven los
ojos, hay realmente algo mágico, además de que los paisajes son todo un
clásico en la pintura. Por ejemplo, unas ruinas donde uno puede
preguntarse qué nos puede significar un montón de piedras, sin embargo
estas ruinas tienen un mensaje de una civilización que pasó y de algo que
dejaron. En esta muestra aparece un cuadro de las ruinas de Pompeya, que
dicen muchas cosas o como lo que podemos interpretar de lugares como
Ibiza o Venecia.
Algo muy presente en la pintura de las hermanas, son los distintos
momentos del día, por ejemplo atardeceres, anocheceres, la luz del sol
sobre la naturaleza, sobre las aguas y las embarcaciones.
Tanto Alicia como Mariana, siempre intentar plasmar cada momento
especial. Al llevar a la pintura tratan de recordar cada color, cada reflejo de
luz, para trasmitirle al pincel. Advierten que no es lo mismo esa mirada
instantánea de la foto, en la pintura hay todo un impacto que hay que
trasuntar. Agregan que cada pintura es algo especial y que algo recurrente
siempre es dar por terminada una obra. A veces se sigue mirando y puede
surgir esa crítica que le podría haber puesto o quitado en la pintura, pero
cada pieza tiene su impronta, del sello personal, de emoción de lo que cada

uno ve, incluso más allá de lo que ven los ojos del propio plástico,
argumenta Mariana.
A veces esa emoción surge a partir de un rostro, ¿qué dice esa expresión?,
sólo un detalle puede hacer la diferencia.
Mariana Elizabeth agrega la importancia de realizar talleres luego de haber
cumplido con una cantidad de etapas en la vida, como cuando se es adulto
mayor. No puede existir decir que se está aburrido, se trata de integrarse a
un grupo donde no existe esa competencia terrible, que tanto nos marca,
afirma. Se está en un grupo como de autoayuda donde las personas se
enriquecen permanentemente de lo que hacen otros o de la charla y la gente
necesita de esa especie de terapia grupal, donde se escucha y se es
escuchado.
Como en cada muestra, allí puede leerse una biografía y un currículum,
además de que en un cuaderno la gente puede expresar y opinar sobre la
muestra.
Las hermanas, que comparten en sus genes el gusto por el arte de la
pintura, también agradecen la oportunidad a Patricia Bogliolo por volver a
exponer en Santa Lucía y en este patrimonial sitio como es la Casa de
José E. Rodó.
Y.S.

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