Maestros
En la mayoría de los casos, siempre tenderemos una maestra o maestro que
guardaremos más en la memoria. Seguramente fue quien primero supo
interpretar nuestra verdadera personalidad, “Debe intervenir mas en clase,
controlar la charla, debe esforzarse más”, esa letra que observa alguna
conducta a corregir, o la tan preciada expresión “buen alumno”.
Habrán cambiado los tiempos, otras serán las herramientas, pero ese
criterio de definir a los escolares con su observación, nos acompañará por
siempre. Tantas veces puede acudir a nosotros aquel desafío de crecer
esforzándose más, de integrar equipos o simplemente saber conjugar la
palabra compartir que aprendimos en la escuela.
Entrando o no a otros centros de enseñanza superior, la escuela primaria es
la primera que forma en nosotros personas productivas y de bien. Junto a la
capacidad de escribir, leer y a la siempre desafiante matemática, está
nuestra historia como país, la que descubrimos en las aulas. La palabra
Patria, Constitución y Libertad comienzan a tener sentido. Desde Artigas,
que no sólo es el busto inmóvil que está en el patio o en el aula, José Pedro
Varela el reformador de la escuela, la pública para pobres y para ricos de la
misma manera, que nos hizo tan grandes como nación.
Tomemos ese Día del Maestro para reconocer esa vocación tan especial,
de enseñar como la mejor forma de invertir en futuro.
No son tiempos fáciles los que corren, hoy más que nunca les corresponde
a los maestros entrar en sus cabecitas, pero también en su corazón. Hoy
más que nunca la labor de los maestros junto a las familias, significa el
principal pilar para saber desarrollarse y sostener la sociedad en base a la
educación.
Hay mucho por construir y contrarrestar a estas épocas de violencia, de
incomprensión y de no saber escuchar al otro.
Más allá del cuaderno o la Tablets, la forma o los sistemas, el sentimiento,
la realidad de cada niño y su familia, sigue siendo lo más importante.
No hablamos de gremios ni derechos, ni de sueldos ni de buenos o malos
docentes. Hoy reconocemos una vez más a nuestros queridos maestros en
tiempos de cambio.
Fue a partir de comienzos del siglo XX y como resultado de las políticas
públicas de universalización de la educación, que surgió la idea de
conmemorar la labor docente; diversos estados establecieron días
especiales dedicados a honrar al docente. En 1943, la Primera Conferencia
de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas,
celebrada en Panamá , propuso una fecha unificada para todo el continente,
por el aniversario del fallecimiento del estadista y educador
argentino Domingo Faustino Sarmiento . Nunca logró unificarse una fecha
en nuestro continente. En Uruguay como sabemos se conmemora cada 22
de setiembre.
Y.S.

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