Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, Y nos lo quitarán todo/menos estas/botas de siete leguas./Aquí, aquí, bien calzadas/en nuestros
sosos pies de paso corto.
Ahora no me conoces

el homenajeado


Ahora no me conoces de la edición anterior:
Liborio Hernández (Susana Lopez)

 

 

Historias de Música
De lunes a viernes, de 12.00 a 13.00 horas.
Conducción de Luis Fernando Iglesias.
Emisora del Sur 94.7 Fm

 

 

Eduardo Mollo
De palabras y pentagramas: el legado

1.- Manuel Capella.
( Primera Parte )

Las raíces no están en el paisaje, ni en un país, ni en un pueblo, están dentro de ti.
Isabel Allende
Manuel Capella Hernández, nació en Béjar, una ciudad española de la provincia
de Salamanca, el 8 de diciembre de 1946, y fallecióen Montevideo, el 28 de
mayo de 2013, a los 67 años de edad. Apodado “ El Gallego ” o “ El Galleguayo ”,
como a el mismo le gustaba definirse, arribó al Uruguay con su familia, y a
temprana edad.
Debuta como artista profesional, en el Festival “ Uruguay Canta ”, en el Teatro
Odeón, en noviembre de 1969, y un año más tarde graba su primer larga
duración “ Luces Malas ”, con el poeta Francisco Trelles y cuyo repertorio
estuvo integrado por canciones de corte campesino, con una temática que giró
en torno a supersticiones folklóricas uruguayas, como luces malas, gualichos y
lobizones.-
En 1972, graba su segundo larga duración, con el tema quizá más conocido de su
carrera: “ Se trata de caminar ”, que además, da nombre al disco. Vendrán
luego, siete producciones más, dos de ellas editadas en Ecuador, producto de su
radicación en ese país durante su exilio forzado, en formato larga duración, las
cuales completarían su discografía.-
Discografía
Luces malas (junto a Francisco Trelles. De la planta , 1970)
Se trata de caminar (De la planta, 1972)
Cantopoemas( Junto a Modesto López * ). ( Cantopopular. Ecuador. 1979)

Cantando vas a volver(Canto popular. Ecuador. 1981)
Siempre el sur (Sondor, 1985)
Canciones dedicadas (Musicanto, 1991)
El Galleguayo( Canciones dedicadas 2 ) (Orfeo, 1995)
Por la unión y por la blanca( Remix, 1997 )
Los ojos de marzo( Canciones dedicadas 3 ) (Montevideo MusicGroup, 2004)
* Modesto López: actor hispanoamericano argentino, con
quien Manuel Capella creó “ Cantopoemas ”.
En todos ellos, con una admirable
producción de letra y música, mantiene su identidad entre su gente y va dejando
su historia grabada, así como la historia de muchas personas más.-
Muchos lo recuerdan por su apodo,
aunque en realidad se destacó ampliamente por su desempeño artístico a nivel
nacional y especialmente, a nivel internacional, tanto en los escenarios y
recitales en vivo, ya propios o compartidos, como desde el estudio de
grabación.-
Manejó en forma excelente, expresiones de diversos orígenes, que culminaron
marcando un estilo poético – musical propio, componiendo candombes, temas
de murga y variados ritmos folklóricos, aportando además, los textos, que
reflejan temas sensibles, del solar, cotidianos y reales, basados siempre en lo
afectivo y en lo emotivo.-
Respecto de su obra escribe Hamid Nazabay:
“ Es de resaltar lo realizado con sus “ canciones dedicadas ” , casiun subgénero.
En ellas se manifiesta como testigo de una época que decide testificar, como un
enemigo del olvido y la omisión. Dedica, entonces, para evocar, para revivir a
quienes agasaja con sus cantos.”
Para tener una visión un poco más amplia
de la relevancia de este artista de potente voz y exquisita sensibilidad, hay que
resaltar también que compartió escenarios con figuras como Alfredo Zitarrosa,
Camerata Punta del Este, Daniel Viglietti, Yamandú Palacios y Alí Primera,
dentro y fuera del Uruguay.
En 2002, obtiene el Tercer Premio en el
Festival de Peñas Villa María, Córdoba, Argentina, con su tema “ Mar y mar ” (
En un solo mar ), tema elegido por un Jurado Internacional entre más de
trescientas canciones.
En 2008, recibió el Premio Morosoli de
Plata. Por su importancia, es bueno recodar que el Evento Morosoli, es un acto
de Premiación multidisciplinario, creado en 1995 por la Fundación "Lolita
Rubial" , único en sus características en el país.ElMOROSOLI de PLATA, es un
reconocimiento a la trayectoria, méritos y aporte a la cultura uruguaya.

Fuentes:
1.- Canto popular. Historia y referentes.Hamid Nazabay, Ediciones Cruz del Sur, 2013.
2.- Los músicos de La República. Colección de CD. ( Compilación de autores uruguayos, Emi
Music, Montevideo, 1998.
3.- Catálogo Biográfico de Autores Uruguayos. AGADU, 2000.
( En la próxima edición se publicarán los textos de las canciones de M. Capella: “ Mar y mar ” y “
Se trata de caminar ”.)

 

 

Rosina More
Puede el frío abrigarse en los troncos, de allí, aquí.
La humedad converger adentro, afuera.
Puede la flor estallar, cerca, lejos.
El caracol andar lento o más.
El tiempo, ahora, antes, más tarde.
Cada célula latiendo en el universo que nos inventamos.
Todo es posible.
Pero ¿dónde estás?

 

 

Daniel Da Rosa
alguien recela de la epifanía de lo posible
cruza el silencio sobre el pasto verde
masca la filosofía de spinoza sin esperar nada
no sabe de montañas
sólo la pradera a sus ojos es lo verdadero
como el remanso del agua
como el rayo filoso que corta la tela del cielo
cree que el mugido de los días cortos agrieta el cuero
que la cornamenta se cae sola
que ya no dientes para morder sueños
cree que es una vaca
que se entrega al lenguaje del viento
y que no tiene otra cosa que esperar.

 

Luis Fernando Iglesias

COMO LOS CINES

"..quedé con la duda sí los recuerdos
son algo que una tiene
o algo que una ha perdido.."
(Gene Rowlands en "La otra mujer")
Tal vez también así era, como las películas que sin darme cuenta me
fueron cambiando y formando. La exageración puede subirse a estas palabras,
pero pocas veces he sentido emociones en mi vida real, como las de mentiras
que nos prestan la oscuridad y la pantalla. No importa cuán duro y gris sea el

presente, bastará ubicarse en una butaca, esperar que termine la publicidad,
darle unos quince minutos al argumento de la película principal y si esta fue
bien elegida, nos zambulliremos dentro de su historia sin acordarnos que somos
este cuerpo que casi boquiabierto sigue las peripecias en technicolor. Nuestro
cerebro huirá de nuestra historia para estar absolutamente secuestrado, por dos
horas, y metido sin pausa en las mentiras que se reflejan en lo que hasta hace un
rato era un pedazo de tela blanca.
En la adolescencia supe gastar mis tardes repasando la cartelera de cines
y evitando los libros. Como los cines fuimos creciendo en su vientre protegidos
por dos horas de la realidad no demasiado grata que nos tocaba. Solo el cine
puede lograr que uno se sienta espía y partícipe de la trama y argumento de la
misma. Pronto olvidará que la butaca es muy dura, la proyección oscura o la
puerta molesta que constantemente se abre para sacarnos por segundos de
nuestra fantasía. Yo estaba ya en la película y solo tenía razón para esa historia
de mentira que por dos horas me hacía creerla y hasta llorar por sus dramas.
Usualmente las películas apenas logran ese embrujo, y cuando los títulos
comienzan a devolver su existencia de pedazo de tela blanca a la pantalla, uno
recoge su gusto a historia terminada, juzga rápidamente si le gustó o no y vuelve
a su rutina. Sin embargo también el cine logra otro milagro, en determinadas
películas uno siente que algunas cuerdas interiores comienzan a moverse dentro
de la emoción y entiende que está sintiendo algo fuera de lo común. Disfrutara
ese deleite casi erótico de ver que la película expresa ideas propias que uno ni
sabía que tenía.
Creo que la primera vez que me pasó fue con "El Graduado", que la ví en
el cine Ariel con Mercedes en el 73. Cuando Dustin Hoffman espera a Katherine
Roos en la Universidad tratando de reconquistarla, en aquel inmenso patio
vacío de gente y que de repente se inunda de una marea humana que sale al
recreo, me tiré para atrás en la dura butaca del fenecido cine y pensé ".. a la
pucha, que película buena; que bien que lo estoy pasando y que rápido se
termina robándome esta emoción..". Se lo comenté a Mercedes quién solo
asintió, muy preocupada por seguirla gozando como yo en silencio y a oscuras.
A los pocos días descubrí a mi vieja y una amiga entrando a verla en otra
tarde de semana. Nos quedamos charlando en la puerta y de repente le dije si
me invitaba a verla de nuevo yo gustoso aceptaba. Y así lo hizo. Si bien el goce
como es lógico no fue el mismo, aún así valía la pena regalarle otras dos horas
de mi vida al amor imposible-posible de Hoffman y Ross. Hoy en total,
contando una vez por televisión, la debo haber visto cinco veces, y aún toca
algunas resonancia de melancolía y secreto disfrute cada vez que los "Sonidos
del Silencio" suenan y veo la cara de Dustin Hoffman pegada al respaldo del
avión en que vuelve a casa para enfrentar sin ninguna ganas, el resto de su vida.
En una de esas me presentía en esa situación pintada de fantasía, que algunos
años más tarde tal vez esa cara de duda fuera la mía. Pero también pensaba,
quién pudiera vivir un amor así. Siempre la vida, pero siempre, pierde con la
perfección de los sentimientos de celuloide.
Y así fueron pasando miles de innumerables, y recordadas a medias, dos
horas de vida artificial que me inyectaron emoción formándome sin que yo me
diera cuenta. Muchas pasaron y no dejaron mayor historia, pero casi puedo
verme adolescente y tratando de entender en la oscuridad del "Trocadero" "El
discreto encanto de la burguesía" o "El volar es para los pájaros" en el mullido
terciopelo del "Metro". Hasta convencí a mi hermano de irla a ver conmigo,

tonta excusa para poderla ver por segunda vez. En esas cuevas oscuras de
emociones luminosas me fui haciendo y entendiendo el mundo. Conocí a
norteamérica antes de imaginarme que iba a vivir seis meses en sus calles. Puse
los decorados a lo que debía ser una historia de amor y hasta entendí partes de
lo que es la vida. Finalmente Woody Allen me cautivó por siempre diciendo mis
pensamientos en forma mucho más interesantes y original de lo que yo pudiera
haberlo hecho y tocando sin pudor los escondites de mis sentimientos.
Como los cines fuimos cambiando. Ya muchos no están y sobre todo la
mayoría de ellos son otros, irreconocibles por el pasado. Pero bastará que afloje
de laburar una tarde temprano, entre raudo y vergonzoso con el portafolio como
bandera de la rabona a las responsabilidades para que vuelva a ser aquél.
Sintiendo la cálida sensación del maní con chocolate en la palma de la mano,
recuperando las emociones perdidas en una historia de mentiras. Entonces,
como ayer, abriré una puerta por donde escapar dos horas a mis realidades.
De vez en cuando, si las cuerdas de la emoción logran hacer que alguna
película sea diferente y que me sienta totalmente transportado, entenderé que el
tiempo es solo una mentira, quieta frontera de nuestras mentes y sentimientos.
Ya con esa certeza a cuestas, en ese silencio de emociones privadas y
compartidas, me parecerá que estoy en aquellos otros cines, metido en aquellas
otras películas, sentiré aquellos otros días, y seré por otras dos horas aquel otro
yo gozando a "El Graduado", con dulce, silenciosa, compañía a mi lado y sin
tanta historia vivida.

Los libros leídos te conforman. Su lectura produce un efecto, que se acrisola e
incorpora a lo que somos. Y lo que somos es algo que no admite renuncia, ni
interrupción, ni fin. Los libros permanecen con nosotros porque "son" nosotros.
JT

Compartir