Bornia nos relata de sus inicios en cancha de 11, de
su pasaje por Wanderers de donde se volvió por un
enojo, Liverpool de Montevideo, donde aprendió a
jugar sin cobrar, Darling y Libertad.
En la próxima edición entregaremos la tercera y
última parte.
E. P. – ¿Ya usaba el pelo largo?
J. B. – Habitualmente sí.
E. P. – Época de Los Beatles, Rolling Stones, de los
hippies, ¿cuál era la mirada en el barrio, en ese
aspecto, del técnico?
J. B. – Creo que fue algo de mi propia personalidad,
además era típico de la moda de aquellos años, algo
circunstancial, el pelo largo o la barba como hoy. Un
sector de la sociedad te marca, esa lucha rara,
personal, de que la gente tiene que conocerte para
poder evaluarte, y nosotros tenemos como
sociedad la dificultad o el error de encasillarte en
determinados conceptos, o prejuzgarte, sin
conocerte realmente. Me dejé la barba justo por
eso, por un problema que tuve en el trabajo, donde
fui confundido. En la época de la dictadura, hubo
una problema, una confusión y no me afeité más.
Recuerdo que el intendente de aquel entonces,
militar, Tarigo, me preguntó por qué me dejaba la
barba, le expliqué y me dice, ¿no piensa afeitarse?,
y le digo, usted piensa que puede expulsar a los
funcionarios que no cumplen con todas las
normativas, de libertad, eficiencia, dignidad y
honestidadacá dentro, eso es muy difícil, entonces
es muy difícil que me afeite, hasta hoy sigo con mi
barba desde el año 83.
E. P. – Había comenzado en Sporting con 13 años.
¿Qué sucede?
J. B. – Era el jugador más chico, debuté en primera a
los 14 años. Aquel equipo de Sporting era muy
bueno, por ejemplo, jugaba Julio Facal, Juan
Hernández, el “Turco” Husman, la “Liebre” Gómez,
Bernardino el arquero, Rapetti, entre otros. Mi tío
había jugado ahí, pero mi papá era de Darling, mi
mamá de Libertad, y yo soy hincha de Liverpool.
E. P. – ¿De Sporting a dónde se va?
J. B. – Esa Reserva de Sporting salió Campeón, y en
la Liga ya estaba jugando As de Oro, un equipo de
Progreso, y don Ventura Toja, que era el técnico del
combinado juvenil de Canelones, me llevó a la
Selección. Tenía un gran equipo, estaba el
“Mojarra” Da Silva, “Loquillo” Clavijo, Rubén Estiva,
Oroño, Juan Carlos López, Ricardo Abril, Alvaro
Butti, entre muchos otros nombres, año 73. De ahí
me fui para Montevideo Wanderers. También fue a
practicar Alvaro Butti, que en aquel entonces
jugaba en el Parque Artigas en Las Piedras.
Recuerdo que fuimos hasta la cancha caminando
con Butti, y volvimos porque jugaban que daba
miedo. Nos dijimos: nos van a pintar la cara. Nos
esperaba Ramón Castro, que era el entrenador de
Quinta división. Nos vio y nos dice: si vienen a hacer
fútbol jueguen. Le dijimos: jugamos juntos, si no,
no. Tuvimos suerte. Butti se enfermó de Hepatitis.
estuve cinco años en Wanderers, me vine en el 79.
Había estado en la preselección uruguaya, me enojé
por algo, entonces me dieron a préstamo a Darling.
Ese año integramos la Selección Mayor de
Canelones, que fue Campeona del Sur. La dirigía
Luís Dogliotti, tuve la suerte de ser parte de ella. En
Darling estaban Julio González, Moises Silva, el
“Vallano” de Cerrillos, Rubén Anza, en el medio yo,
“Cachete” Delgado, Gómez, “Vicho” Viera, uno de
Las Piedras era el centro delantero, tenía 40 años,
un fenómeno el veterano, Hugo Cedrés, había un
gran equipo. Recuerdo que hubo problemas ese
año en Darling y echaron a la mayoría de los
jugadores después de pagarles y terminó
armándose el equipo que fue Campeón.
E. P. – En esa época habían grandes equipos
integrados por muy buenos jugadores, y los
campeonatos eran bastante parejos.
J. B. – Totalmente, Libertad un equipo bárbaro,
Santa Lucía un cuadrazo, Progreso que era
dificilísimo, estaba Castelnoble, el “Cabeza”
Cabrera, Aidinovich, Ávila, Da Silva, Julio González,
en Liverpool, estaba Casas. Era muy competitivo el
campeonato, había que jugar muy bien para ser
campeón. Nos pagaban, éramos muchos juveniles,
recuerdo que nos pusimos en la fila con Julio
González, Cedrés, entre otros, cuando echaron a
esos jugadores y nos dijeron ustedes se quedan. Ese
año fuimos segundos. El técnico era Reina en el 80.
La historia de la Selección la conocen, campeones
por tercer año consecutivo, siempre con Dogliotti
como técnico. En ese entonces tenía 20 años, de ahí
la intención mía era no volver a Wanderers por
caprichos personales, falta de asesoramiento, hoy el
jugador de fútbol está más asesorado, tiene su
representante, en esa época los jugadores
estábamos huérfanos en ese aspectos,
fundamentalmente los jóvenes.
El “Bebe” Castelnoble, que había jugado en
Progreso, agarra la dirección técnico de Montevideo
Wanderers y me invita a jugar en su equipo. Le dije
que no quería volver, entonces me cambia a
Liverpool de Montevideo, por el centro delantero
que era de Colonia. Tuve la suerte de subir a la “A”
con Liverpool de Montevideo. Ese equipo era una
sucursal de Canelones, siempre digo lo mismo,
Canelones y sus jugadores históricamente son los
que han subido al fútbol profesional, o sea a
equipos de la segunda división del profesionalismo.
Añares fueron ejemplo el “Chupete” Hernández,
“Pato” Peraza, “Cholo” García, acá en Santa Lucía y
nunca le pude cobrar porque nunca jugué en su
equipo, Fontangordo, era un tipo que a la Selección
de Canelones la atendía muy bien. Todos los días
nos esperaba en su comercio, ya estaba establecido
en Canelones. Wanderers de Santa Lucía subió a
Sudamérica, a Fénix, y creo que a Villa Española,
con estos jugadores: Agrasso el arquero,
“Cachorro”, Sánchez, “Carita” Moreira, Antúnez,
Figueredo, “Chupete” Hernández. Esos seis salían
campeones acá, y luego iban a esos equipos de la
segunda del profesionalismo, iban y venían, jugaban
todo el año y ganaban siempre, en Montevideo con
esos equipos, acá con Wanderers de Santa Lucía.
Jugaban juntos, que es fundamental, se conocían
dentro y fuera de la cancha. El fútbol es
automatización, porque es un deporte colectivo, un
deporte en conjunto. Usted puede hacer un
rejuntado de amigos, de vecinos, de los mejores
jugadores, pero no deja de ser un rejuntado,
entonces, la automatización, el conocimiento, el
desempeño dentro del deporte es lo que hace al
funcionamiento colectivo, que después le va a
otorgar el objetivo.
E. P. –¿Cuánto tiempo juega en Liverpool de
Montevideo?
J. B. – Juego un año solamente, ahí aprendí lo que
era jugar sin cobrar, un lío para cobrar tremendo.
De Liverpool me fui a Ecuador.
E. P. – No estaba la Purita en aquel entonces.
J. B. – No, pero Liverpool es una institución modelo
del profesionalismo, en más, Palma el actual
presidente con la primera institución que colaboró,
fue con Liverpool de Canelones, lo trajo Roberto
Casulo, cuando aún no era el Palma que hoy
conocemos.
Antes de irme a Ecuador trabajaba en Salud Pública,
porque como aprendí en Liverpool a no cobrar, tuve
que empezar a trabajar, era un medio difícil, por
ejemplo, para cobrar. Saqué una licencia, me vine
para renunciar a Salud Pública, pero no me fui,
desapareció el contratista, era complicado ese tema
en esa época, quedé endeudado, sin laburo.
Comencé a jugar en Independiente de Canelones,
era Real Madrid en Canelones. Aprendí muchísimo
ahí, estaba Eduardo Pedrín, Matto, el Dr. Quilici, era
una comisión de elit. Ahí tuve la suerte de jugar con
los tres hermanos Torino. Estaban, entre otros, el
“Vallano” el “Negro” Rivero, Antonio, Re, Carlos
López, “Pajarito” Morena, el “Morrón” Sosa. Era un
equipo que no teníamos contrario prácticamente,
pero descendimos a divisional C. Entre otros
equipos estaban Estrella Rojas, Fantasma, Santa
Rosa, Palermo.
Después me fui a Libertad, estuve dos años, el
primer año lo dirigió Alejandro Otero, exárbitro de
AUF. Al año siguiente los que no quisimos a la
Selección Departamental los suspendieron.
Nosotros hablamos con la directiva de Libertad para
que dejaran a la “Tota” Lugano como técnico, y
aceptaron, el padre del Diego Lugano. Ese año el
campeonato se hace en dos etapas y no nos fue
bien.

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