Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, que nació cuando el gaucho Torres ya era un artista impar, el mirador de Anzoátegui se había
esfumado y el Tabaco Pose dibujaba domingos gloriosos.
Ahora no me conoces

a puro trazo
Ahora no me conoces de la edición anterior
Hugo Battiste y Adriana Monzeglio (José Pepe Torres)

 

 

 

Celestino M. Fernández
Para mí.
Si para mí las cosas y la vida
son algo porque existo, también siento
la esperanza de tanto advenimiento
el desgarrón que causa una partida.
Porque el hoy es mi canto y es mi herida,
quiero su ritmo natural y sana belleza
de lo simple. Y del mañana,
contento de querer y ser querido,
el no olvidar a quien por bien ha sido
y un bien quedar en la memoria humana.

Biografía de Celestino M. Fernández (Pichón).
Nació en Santa Lucía, Canelones el 14 de marzo de 1896 y murió el 5 de julio de
1973 en la misma ciudad. Su infancia transcurrió entre su pago natal y
Montevideo. Alrededor de 1920 fueron publicados sus primeros cuentos en La
Tribuna popular. Desde entonces colaboró en distintos periódicos del interior:
La voz del pueblo (Tacuarembó), El pueblo y La voz del sur (Santa Lucía),etc.
También en publicaciones de la capital (Mundo Uruguayo) y en La prensa de
Buenos Aires. Obras. Vida al raso (cuentos), Yuyitos (poesía).

(Biografía extraída de la Antología del Cuento Criollo del Uruguay recopilada
por Julio C. Da Rosa y Juan Justino da Rosa)

 

 

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Jorge Luis Borges
Entre 1971 y 1972 llegó a Buenos Aires para conocerlo el editor italiano Franco
María Ricci quién tenía, en Parma, una pequeña casa editorial muy refinada.
Después se trasladó a Milán; Ricci editó el cuento “El Congreso” con el título Il
Congreso del Mondo y otros materiales de Borges.
En 1972 volvió a Estados Unidos donde la Universidad de Michigan lo
honró con el título Doctor Honoris Causa. También inauguró un curso de
literatura hispanoamericana en Durham y comentó sus poemas en el Poetry
Center de Nueva York.
En 1973 volvió Perón al poder en la Argentina y Borges decidió retirarse
definitivamente de la Biblioteca Nacional; fue así que pidió la jubilación el 8 de
octubre, la cual le fue concedida el día 11 de ese mes. Fue muy penoso para el
poeta tener que abandonar esta institución que tanto quería.
“El oro de los tigres”
En 1972 se publica la mencionada obra en la que se reúnen una colección
de poemas y textos breves en prosa que fueron escritos por Borges entre 1969 y
1972. En el prólogo se pregunta que podía esperarse de él, en materia literaria,
a los 70 años de edad: “el manejo de sus destrezas (…) una que otra variación y
hartas repeticiones”.
También nos define como sería para él un auténtico poeta:
“Para un verdadero poeta, cada momento de la vida, cada hecho, debería
ser poético, ya que profundamente lo es. Que yo sepa, nadie ha alcanzado hasta
hoy esta alta vigilia. Browning y Blake se acercaron más que otro alguno (…)”.
Mas adelante nos habla de su propia poesía: “Descreo de las escuelas
literarias, que juzgo simulacros para simplificar lo que enseñan, pero si me
obligaran a declarar de donde proceden mis versos, diría que del modernismo,
esa gran libertad que renovó muchas literaturas cuyo instrumento común es el
castellano y que llegó, por cierto, a España”.
Acerca de las “preocupaciones filosóficas” que se encuentran en su obra,
nos dice que estas las aprendió de su padre. Y finalmente nos da su definición de
lo que constituye un idioma:
“Un idioma es una tradición, un modo de sentir la realidad, no un
arbitrario repertorio de símbolos.” 1
Muerte de su madre
El 8 de julio de 1975 falleció Leonor Acevedo a la edad de 99 años. Su
último deseo fue que su hijo se confesara con un sacerdote. La muerte de su
madre tuvo un fuerte impacto en Borges: había sido su lectora, especialmente
cuando se fue poniendo ciego. También fue su amanuense y una consejera que,
incluso le sugería ideas para aplicarlas en sus obras; lo había acompañado en
muchos de sus viajes, además de oficiar de secretaria organizando sus
actividades.
El escritor conservó su habitación tal cual estaba cuando vivía y, en
ocasiones, le hablaba contándole sus cosas (si salía de su casa, al volver, se
dirigía a su cuarto para relatarle lo sucedido igual que lo hacía en vida y, lo
mismo si se iba de viaje,). También visitaba frecuentemente su tumba en La
Recoleta. Al principio venían sus amigos todos los días y lo llevaban a dar
paseos, pero le costó mucho recuperarse anímicamente. 2
Pocos días después de morir su madre, escribió un desesperanzado
poema donde se reflejaba su estado anímico de entonces. Lo tituló “El
remordimiento”:
“He cometido el peor de los pecados
Que un hombre puede cometer: No he sido
Feliz. Que los glaciares del olvido
Me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
Humano de las noches y los días,
Para la tierra, el agua, el aire, el fuego,
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
No fue su joven voluntad. Mi mente
Se aplicó a las simétricas porfías
Del arte, que entreteje naderías.
Me legaron el valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.” 3
Este poema fue publicado en el diario “La Nación” y fue muy leído y
elogiado; pero cuando Borges le preguntó su opinión a su amiga María Esther
Vázquez esta se mostró bastante crítica : “le dije que no me parecía bien mostrar
públicamente las penas y anunciar desde las páginas de un diario la infelicidad.
Era algo así como ‘bajar la guardia’ y me extrañaba esta confesión en él, que
siempre había tenido el pudor de ocultar sus penas.” 4 Al poco tiempo, en una
entrevista para la televisión, el periodista tuvo palabras encomiosas para estos
versos a lo que Borges respondió: “Me ha dicho María Esther Vázquez que es
uno de los peores que he escrito”.

 

 

Rosina More
Todo pasa,como pasa el grito y el silencio.
Pasa la puerta abierta que se cerró. Pasa la llave por el reloj.
Pasa, todo pasa,como la risa y el llanto.
El enojo y el adiós.
Pasa la nube, el aroma,la estación.
Pasa el río.
Pasa la vida.

Pasamos.
Pasando.
Pausando.
Todo pasa.

 

 

Alfredo Gomez
La primera palabra no llegaba,
entonces me dejé llevar por la corriente,
la orilla era un tablero de ajedrez,
y fui saltando de blanco a negro,
de negro a blanco, como alfil,
como caballo.
Así entendí que eso era el tiempo,
y los fantasmas, recuerdos.
Vi la madeja de seres
que he sido y me habitaban.
la vacuidad de las metas,
las estaciones monótonas,
y los deseos letales.
Entonces volví
a este presente insípido,
volví para ser otro,
pero sigo siendo el mismo.

 

 

Daniel Da Rosa
El arte de caminar
caminar es un arte
caminar bajo la suave lluvia de flores del ciruelo
y pensar que la nieve tiene aroma
caminar bajo la lluvia de abril
sabiendo que te esperan con un café caliente
caminar por el placer de caminar
y dibujar un mapa que sólo de arriba se ve
caminar con alguien
y conversar sobre los que caminan solos
caminar lento

dejar que el tiempo también tome su ritmo
caminar bajo el verde de la tardecita
sintiendo los latidos del corazón  al compás de los pasos
caminar mientras los sueños
se vuelven pájaros que vuelan alrededor de tu cabeza
caminar con las manos sueltas
sin otra explicación que el posible saludo en el aire
caminar para escribir historias
que fueron apareciendo entre respiraciones entrecortadas
caminar para saber que también así
la libertad tiene alas en los pies
caminar porque caminar
es un arte
sino descubre cómo caminan los demás
y caminando después me dirás.

Ilustraron: Jaime Clara, S/d, Julio M. Sanguinetti, El cultural, Guillermo Polito, Flia.
Fernández.

Lo imprescindible era otra cosa.CPR

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