Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, la búsqueda vana de que el cine 18, la balsa, la quinta de Vasseur y la plaza Chucarro recuperen
su murmullo.
Ahora no me conoces
chiquilines

Ahora no me conoces de la edición anterior
Los maestros: María Julia Gamba López y Jorge Washington Gallero González
En la escuela de Paso Melgarejo. (Susana López)

 

Una pregunta de miércoles

Qué lecturas recomienda Ud., para este, por decir algo,
otoño.

José Carlos Alvarez de Ron: Salí corriendo y llevé pa recomendar Crónicas
del Angel Gris, Oeste salvaje, La cifra y Cinco esquinas…
tiempo
Gladys Scotteguazza: Planifico re leer Puro Humo. Y que cada uno busque
su preferencia…. es muy grande el espectro y los placeres que podrán encontrar.
Suerte.
Luis Fernando Iglesias: Denuncia Inmediata, Jefrey Eugenides, Cierzo,
Laura Chalar, Amor de juventud, Alice Munro (o cualquier libro de Alice
Munro)
Gustavo Castellano: De la semana de turismo (principiando el otoño),
recomiendo (si me permite el atrevimiento):
* Nocturno de Chile de Roberto Bolaño (corta el aliento, realmente)
* Cierre los ojos, Guevara de Elena Romiti y Rafael varela
* Ducasse, Maldoror, Lautréamont / Mayo del 68 / Erotismo, Sexualidad
(publicación de la Facultad de Humanidades: es una recopilación de las
presentaciones en el congreso de 2018 a propósito de los 150 años de la
publicación del Canto 1 de Maldoror. Hay muy buenos trabajos, se recomienda
hurgar en el índice e ir seleccionando. A modo de ejemplo: Erotismo y
sexualidad en Pascal Quignard de Estela Blarduni)
* Mientras yo agonizo de William Faulkner (no está mal revisitarlo cada tanto:
todos los otoños, por poner un ejemplo)

Marcia Salvioli: De Benito Pérez Galdós la novela Doña Perfecta, escrita en
1876.De Borges su Antología Poética, sino es imposible todo.
Y Hamlet en sus diversas versiones. Ida, Idea y Juana Siempre
Rodolfo Torres: Sin dudas….La muerte del Comendador, Tomos I y II de
Murakami, de lo mejor que leí en los últimos tiempos…
José Carlos Ferraro; La invención de Morel, Poesía de Walt whitman,
Historia portátil del mundo de Alexander Von Schonburg, Cuantas aventuras
nos aguardan de Inés Bortagaray, El pozo de Onetti.
Alejandro Recarey: Yo solo leo un poco de historia. Y cada vez menos. En lo
personal, recomendaría cualquier historia de la Caída del Imperio Romano. Y,
luego, la Regla de San Benito. Pregúntese por qué: uno busca el valor de sus
actos y una esperanza, en un mundo que se hunde.
Nelson Bruno Castillo: Bueno,hay mucho pero…: "Ojos de caballo" de Henry
Trujillo (novela)."Lo que el cine se llevo" de Lincoln Maiztegui (sobre cine)
Podría decir mas pero sería un abuso de confianza,decir casi todo de J.C.
Onetti?
Néstor Taranco: Me veo obligado a decir que una lectura ideal sería “Treinta
relatos para pasar el rato”, obra prima del escritor santalucense Néstor Taranco
Bottero, pero mi honor me lo prohíbe.Creo que releer algo de Horacio Quiroga
es lo primero que me viene a la mente (bueno, en realidad fue lo segundo)
Ricardo Aldana: Se recomiendo la lectura diaria del diario Ambito
Financiero, donde relata de forma amena la caida del Reino de Macristo.
Si te sobra tiempo lee el The Guardian que relata otro hundimiento de una
sociedad por razones tontas, envuelta en una serie de circunstancias casuales
determinadas tal vez por el azar, llevan a el otrora gran reino de Gran Bretaña
inevitablemente al despeñadero, político y económico.
Luis Fleitas: Una novela, "A nadie le gusta hablar de la muerte", autor Luis A.
Fleitas Coya

 

 

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Jorge Luis Borges
También en el mismo año se estrenaron en la Bienal de Venecia dos películas
que se basaban en relatos suyos: “La estrategia de la araña” de Bernando
Bertolucci con Alida Valli que toma el argumento del cuento de Borges “Leyenda
del traidor y el héroe”. El otro film es una adaptación del cuento “Emma Zunz” y
lo dirigió Alain Magrou.
El 22 de agosto recibió el Premio Literario Interamericano en la ciudad
de San Pablo. El 19 de setiembre la revista norteamericana The New Yorker

publicó su Autobiografía compilada por Thomas di Giovanni. En octubre de ese
año se realizó una encuesta mundial de candidatos al premio Oscar de literatura
y Borges obtuvo más votos que Solzhenitsyn pero finalmente el autor de
“Archipiélago Gulag” resultó ganador.
En marzo de 1971 volvió a Estados Unidos acompañado por Norman di
Giovanni. El escritor argentino fue nombrado miembro honorario de la
Academia Norteamericana de Letras y también del Instituto Norteamericano de
Artes y Letras. La Universidad de Columbia le otorgó el título de Doctor
Honoris Causa. También participó en un simposio que reunió a escritores,
políticos, críticos y artistas. En esa misma institución tuvo un enfrentamiento
con un grupo de estudiantes de izquierda radicalizados.
De allí se trasladó a la Universidad de Yale donde participó de un evento
llamado “Velada con Borges” en el cual sedujo a sus espectadores. En dicho acto
un grupo de escritores y críticos literarios dialogaban con el. Luego tocó el turno
de las preguntas del público que el escritor contestó con humor y sencillez. La
concurrencia fue mucho mayor de la esperada y hubo que habilitar uno de los
salones más grandes el cual quedó colmado.
En abril del mismo año viajó a Israel para recibir el Premio Jerusalén. De
allí se trasladó a Escocia y Londres donde dictó una serie de conferencias
invitado por el Instituto de Artes Contemporáneas. En Oxford recibió un nuevo
título de Doctor Honoris Causa. Con tantas distinciones recibidas quedó
compensada la pérdida del Nóbel. 1
En 1971 se publicó su cuento “El Congreso”, una de las narraciones preferidas de
Borges. Aquí relata la creación de un organismo fantástico llamado “El Congreso
del Mundo” por un grupo de 15 o 20 personas que intentaban representar a toda
la humanidad. Dicho organismo era presidido por Alejandro Glencoe un
terrateniente uruguayo quién financiaba los gastos con el dinero de su estancia.
Lo asesoraba un irlandés llamado Twirl. Se inspiraban en las ideas racionalistas
de Anacharsis Cloots, aristócrata prusiano y ferviente partidario de la
Revolución Francesa que preconizaba la desaparición de las fronteras y la
creación de una “República Universal”.
El cuento es narrado en primera persona por un personaje ficticio,
Alejandro Ferri, nacido en Santa Fe el mismo año que Borges, a través del cual
nuestro escritor comenta distintas etapas de su vida y se refiere con cierto
humorismo a su época de director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires:
“El nuevo director de la Biblioteca, me dicen, es un literato que se ha
consagrado al estudio de las lenguas antiguas, como si las actuales no fueran
suficientemente rudimentarias, y a la exaltación demagógica de un imaginario
Buenos Aires de cuchilleros. Nunca he querido conocerlo”. 2
Dicho personaje revela con nostalgia los tiempos en que perteneció al
“Congreso”: constaba de unos 15 o 20 miembros que se reunían todos los
sábados en la Confitería del Gas. Cuando se hicieron conocer, recibieron
adhesiones de todo el mundo y les llegaba una nutrida correspondencia. El
trabajo era tanto que tuvieron que disponer de una secretaria rentada, Nora
Erfjord, noruega, adepta del pensamiento de Ibsen; era la única mujer del
grupo. Enviaron delegados a Londres y París para realizar los contactos a nivel
internacional. Decidieron crear una biblioteca de lo cual se encargó Twirl quién
adquirió una abrumadora cantidad de textos (tenía que dar cabida a todo tipo
de libros porque Plinio el Joven había dicho que “no había libro tan malo que no
encierre algo bueno”). Los delegados demoraron en regresar, especialmente el

de París. Los fondos para sostener tamaña empresa se agotaron y Glaucoe tuvo
que vender su estancia.
Ya en la ruina el hacendado hizo quemar todos los libros de la biblioteca y
decretó disuelto el “Congreso del Mundo”. Ante la consternación de sus
compañeros los consoló diciéndoles que el Congreso de todas maneras seguiría
existiendo porque estaría presente en cada habitante de la tierra fuera conciente
de ello o no. Antes de la disolución contrataron un coche e hicieron un viaje final
por la ciudad de Buenos Aires, para luego separarse para siempre.
En este cuento el autor cuestiona los sistemas representativos
preguntándose: ¿a quién representan realmente?; esta idea la expresa por boca
de uno de sus personajes en el siguiente pasaje:
“Twirl, cuya inteligencia era lúcida, observó que el Congreso presuponía
un problema de índole filosófica. Planear una asamblea que representara a
todos los hombres era como fijar el número exacto de los arquetipos platónicos,
enigma que ha atareado durante siglos la perplejidad de los pensadores. Sugirió
que, sin ir más lejos, don Alejandro Glencoe podía representar a los hacendados,
pero también a los orientales y también a los grandes precursores y también a
los hombres de barba roja y a los que están sentados en un sillón. Nora Erfjord
era noruega. ¿Representaría a las secretarias, a las noruegas o simplemente a
todas las mujeres hermosas? ¿Bastaba un ingeniero para representar a todos los
ingenieros, incluso los de Nueva Zelanda? 3
Por extensión Borges también dudaba del sistema democrático:
“Me sé del todo indigno de opinar en materia política, pero tal vez me sea
perdonado añadir que descreo de la democracia, ese curioso abuso de la
estadística.”
Su interés radicaba en las personas y no en los sistemas políticos:
“Vamos a suponer que hubiera una república en Inglaterra o que hubiera
una monarquía en Suiza: no sé si cambiaría mucho las cosas; posiblemente no
cambiarían nada. Porque la gente seguiría siendo la misma. De modo que no
creo que una forma de gobierno determinada sea una especie de panacea.
Quizás le demos demasiada importancia ahora a las formas de gobierno, y
quizás sean más importantes los individuos.” 4 Estas opiniones nos hacen pensar
que Borges entendía mucho más de política de lo que normalmente se cree.
Borges quedó muy entusiasmado con su cuento: “Es un texto que llevé
conmigo sin animarme a intentar su escritura durante muchos años y siempre
pensaba en él, hasta que me dije: bueno, yo ya he encontrado mi voz, mi voz
escrita. Quiero decir que no puedo hacer las cosas ni mucho mejor ni mucho
peor; voy simplemente a escribirlo. (…) hay allí una descripción de una
experiencia mística que no he tenido pero que he tratado de imaginar: la idea de
esas personas que emprenden una labor tan infinita que coinciden con el
universo y que no sienten eso, como ocurriría en un texto de Kafka, como una
defraudación, sino que, al contrario, se sienten satisfechos. La obra que quieren
hacer ya está hecha, no sé si por la Divinidad o por el proceso cósmico, pero ya
está, y se sienten felices. Creo que esa parte está bastante bien dada: ese último
paseo que hacen recorriendo la ciudad y esa posterior resolución de no verse
más porque no van a recuperar la exaltación de ese momento. A mí,
personalmente, me emocionó cuando lo escribí y los personajes me gustaron y
los sentí reales.” 5

Este cuento fue publicado nuevamente en 1975 formando parte de El
libro de la arena, junto a: “Ulrica”, “Avelino Arredondo”, “Utopía de un
hombre que está cansado” y otros.

 

 

Daniel Da Rosa
la vida es breve- lo dijo onetti
me agota foucault
me cansa el dios de spinoza 
no puedo alcanzarlos
van más rápido que los veloces
anillos de saturno
mi ritual del té
ya no tiene hora
y muerdo el aire
tranquilo
no tengo remedio
en mi lentitud
la poesía
se vuelve pasto seco
sin embargo mi niñez está a cien años de este día
donde el silencio es una siesta desierta
sin otras ganas que de estar echado
mirando como cielo
se me cae encima.

 

 

Ilustraron: Gentileza de HBR,El País de Madrid, s/d, Rodolfo Fuentes.

“Pa quien vive en este momento, la sensación más precisa y más aguda es no
saber dónde se están poniendo los pies. El terreno es quebradizo, las líneas se
desdoblan, los tejidos se deshilachan, las perspectivas oscilan. Entonces, se
advierte con mayor evidencia que nos hallamos en la actualidad innombrable"
RC

Compartir