Batllistas Santa Lucía
Tabaré Hackenbruch y Heber Duque, inauguraron su sede en calles Rivera
y Rodó, la que permanecerá abierta hasta el año próximo.
Duque comenzó la parte oratoria agradeciendo la participación de los
distintos ciudadanos, y recordó que “Batllistas” salió al escenario en el peor
momento del Partido Colorado, cuando las encuestas no pasaban de 3 o
4% y hoy les atribuyen entre 15 y 16%.
Resaltó que el partido se viene consolidando con el aporte de diferentes
corrientes, pero es fundamental el resurgimiento de Julio M. Sanguinetti
con “Batllistas”, al representar ese núcleo fundacional que expresa lo
ideológico y emocional del Batllismo, y al decir de el expresidente, hay
por qué sentirse orgullosamente batllistas y gritarlo a los cuatro vientos.
Tabarecito, como le dicen algunos militantes colorados, arribó temprano a
esta sede, donde ya lo esperaban vecinos de diversa edad.
Indudablemente, en el abrazo con los más veteranos, fue un reencuentro de
emociones, algo más que otra instancia en la campaña política de cara a las
internas de junio.
En diálogo con el exdiputado Hackenbruch, indicó que algunos años
después de la crisis del 2002, cuando se afectó el entramado social y el
bolsillo de la gente, se empezó a reconocer lo que había hecho por el
Partido Colorado para salir de aquella crisis. Destacó la salida de
Sanguinetti, que si bien siempre estuvo en la política, ahora está en la calle
ayudando al crecimiento del partido, como así los otros candidatos, Talvi
como Amorím Batlle.
Santa Lucía tiene mucha fuerza en la historia del Batllismo, recuerda su
infancia por la familia de su madre, que lo vinculó mucho con esta ciudad,
por lo que le acerca un sentimiento muy especial, expresó Tabaré.
Todo en la vida siempre es un nuevo comienzo, como significa volver a
levantar las banderas de José Batlle y Ordoñez, Luís Batlle, Brum, Arena
o Tomás Berreta, que forjaron el Uruguay moderno, junto a los
ciudadanos del país, de Canelones y también de Santa Lucía, remarcó.
El Batllismo es lo que hoy se conoce como una socialdemocracia, que para
Uruguay fue y es renovación. Se trata justamente de perfeccionar y de
saber que siempre, como dice el Himno del Partido Colorado, “cuando se
alcanza una cumbre, siempre hay una cumbre más allá”. Se generaron
muchos cambios a nivel social, Hackenbruch recordó una reflexión de
Domingo Arena, una de las personas más cercanas a Don José Batlle y
Ordóñez: “tenemos que ser tan liberales como el partido liberal y tan
socialistas como lo permite la realidad, sin defender utopías”. El
compromiso social es lo que ha pretendido el Batllismo a lo largo de la
historia, tanto en la educación como en la distribución de la riqueza.
Julio M. Sanguinetti ha planteado en esta campaña varios temas
fundamentales, pero el urgente es la seguridad, el importante es la
educación, tiene que estar centrada para formar ciudadanos que puedan
pensar libremente y también para que los chicos, cuando salgan del liceo,
estén preparados para el mundo laboral. Esta educación tiene que tener una
doble función, la de formar ciudadanos libres, pensadores, que sean
constructores de su destino. Por otro lado, también personas aptas para el
mercado laboral, ese mismo sueño que siempre tuvo Don José Batlle y
Ordóñez y que fue hecho realidad, que existió no hace mucho tiempo en
nuestro país.
Herramienta para ser bien usada
La política por sí, ni es mala ni es buena, depende de quiénes son las
personas que la utilizan. La política es una herramienta que depende de las
condiciones que tenga la persona que la utilice, indica Hackenbruch.
Asegura que por eso es tan importante a la hora de votar ser responsables,
tener claro que cuando uno vota le está dando a su representante la
posibilidad de decidir por él durante 5 años. El voto tiene que ser un acto
pensado, meditado y reflexivo, porque va a incidir en la vía directa del
ciudadano, y el representante tiene que ser muy conciente de eso, aseguró.
Dijo que comprendía la falta de credibilidad en el sistema político en
general, a veces algunas actitudes que hemos tenido, porque es importante
siempre hacer un mea culpa hacia uno mismo. Todo esto generó un
distanciamiento con la sociedad, un descreimiento para que la gente
generara cierto rechazo hacia los políticos, reflexionó el exdiputado.
Tuvimos la suerte en algún momento de haber sido elegido diputado para
llevar las preocupaciones y la necesidad de la gente al Poder Legislativo y a
los otros poderes del Estado, pero también se trata de tirar ideas y de
generar una dirección para que las personas reflexionen y piensen. Ser
dirigente o representante, significa una vieja discusión, pero se trata de una
mezcla de las dos cosas, por un lado uno tiene que ser un legítimo
representante de los ciudadanos, siempre y cuando esa representatividad no
vaya en contra de los valores éticos y morales que se plantean, confirma
Hackenbruch.
Haber estado alejado un tiempo de vida del gobierno, le da la oportunidad
al dirigente de pararse y mirar con la percepción de la gente.
Hay que tener claro que el poder envilece y corrompe cuando se gobierna
durante tanto tiempo, no sólo desde el punto de vista económico, también
lo hace desde lo intelectual y desde el punto de vista de los valores.
Recordó el dicho del exvicepresidente Sendic…“si en Montevideo
ponemos una heladera ganamos igual”…, lo que menosprecia al electorado,
eso es propio de cuando se está mucho tiempo en el poder.
Hackenbruch finaliza, haciendo alusión de lo afirmado por Julio M.
Sanguinetti, que trabajando con sentimiento y con la ideología batllista, se
pondrá fin a la hegemonía frentista y se abrirá un tiempo de modernización
económica, progreso social y por encima de todo, de superación cultural.
Y.S.

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