Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo: el mobiliario elemental: los horarios del ómnibus de Berruti, la ropa remendada, el olor a maní, el
río, los cines, la Camperita, el sonido del paso del tren por 25, la voz del Chiqui Guillén.-
Ahora no me conoces
La acadé.

Ahora no me conoces de la edición anterior
Santos, Seni y Gustavo Roncio (José Pepe Torres)
Una pregunta de miércoles
Cuál es el relato de ciencia – ficción que más lo ha conmovido?(II)
Rodolfo Torres: Crónicas Marcianas de Ray Bradbury…
Gustavo Castellano: Rápidamente y para atenerme a las formas debería citar
el título del relato "Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" (Philip K. Dick).
Pero voy a hacer trampa: lo que me conmovió es la adaptación que hizo Ridley
Scott, a saber "Blade Runner".
Eduardo Mollo: Difícil tarea para esta semana !! De cuando las bibliotecas no
eran galponcitos de usos múltiples, recuerdo las primeras lecturas: de Bradbury
" Crónicas marcianas " y "Farenheit 451", de Verne " 20.000 leguas de viaje
submarino" y de Asimov " El fin de la eternidad ". Y de cuando Bonetti y el
Conejo Alonso trabajaban, recuerdo las grandes ficciones visuales: " La naranja
mecánica ", " 2001: Odisea del espacio ", " Alien " ( la primera ), " Star Wars " ,
E. T. ", y " El planeta de los simios " ( también la primera ). Ahora, cuál me
conmovió, es algo que viene de mezcla de todo lo anterior. Entre lo que leí y vi,
vio Don Alfredo ?
José Nicolás Arce: , aunque fueron muchos, me inclino por Fahrenheit 451
del Maestro Ray Bradbury.
Roberto Apratto: Probablemente ese mismo, La naranja mecánica de
Anthony Burgess. Si no, El fin de la infancia, de Arthur Clarke.
Hugo Fontana: No soy un gran lector de ciencia ficción, aunque he disfrutado
bastante de Ursula K. le Guin, Phillip Dick y Arthur Clark. Pero me quedo con
"El ruido de un trueno", de Ray Bradbury.
Elisa Berti: Seguro “Casa tomada” de Cortázar. Y un gran descubrimiento:
“Conejos blancos” de Lenora Carrington.
Carlos Alejandro: Fahrenheit 451 sin duda alguna…!!
Eduardo Mier: Probablemente haya sido "El centinela"de Arthur C.Clarke.
Edgardo Taranco: Entramos en formas de interpretar la pregunta. En lo
personal, la composición "ciencia ficción" me hace pensar primero en cine y
después en literatura, aunque soy consciente de que el primero se nutre de la
segunda, pero, en este campo, yo me he nutrido más de películas que de
libros.
Por otra parte también es relativa la expresión "conmovido", ya que uno
puede conmoverse de distinas maneras, o que la conmoción provocada sea
diferente a la interpretación que tengan los demás. Del mismo modo, a veces
el límite entre "ciencia ficción" y "fantasía" también es difuso.
Hechas estas salvedades, y teniendo en cuenta que manejo obras que me
vienen a la memoria y que pueden quedar relegadas otras tal vez más
"conmocionantes", va mi respuesta:
Si se trata de relatos que leídos, mencionaría "Frankenstein o el moderno
Prometeo" de Mary W. Shelley, y agregaría "Nosotros y los nuestros" ("Gu ta
gutarrak") de Magdalena Mouján Otaño, un viaje en el tiempo en busca de las
raíces de los vascos.Si puedo mencionar obras que las conocí primero en cine,
"Lo que vendrá" (Things to come), película de anticipación de 1936 de
William Cameron Menzies, basada en la novela "Esquema de tiempos futuros"
de H. G. Wells, que cuesta pensar ahora, al ver las imágenes, que fue filmada
ese año porque las escenas que predicen el futuro, hoy parecen documentales
de la II Guerra. No puedo prescindir de "Farenheit 451", versión fílmica de
François Truffaut. Aunque la pregunta pide "un relato", es casi imposible
limitarse y por eso hice abuso de la invitación a responder.
Julio Brin: La Invención de Morel de Bioy Casares.
Daniel Perez Pariani: Me mataste con lo de “conmovido”. El relato que
más me gustó es una película: 2001 Odisea del Espacio. Pero sí, si se trata de
“conmover” la imagen que me mandás es muy tramposa, porque creo que la
única película o libro que me conmovió de ese género es la Naranja Mecánica..
Luis Fleitas Coya: Sin lugar a dudas, "Encuentro nocturno" de Crónicas
Marcianas, de Ray Bradbury
Silvia Salvioli: La vida es bella,
Pepe Infantozzi: Vos sabés que soy medio enfermo por los cómics (o
historietas como le decíamos nosotros) y el relato en ese género que primero me
partió la cabeza fue El Eternauta, escrito por Héctor G. Oesterheld y dibujado
por Francisco Solano López, en la época de oro de la historieta argentina,
década de los 50…
Marcelo Rabaquino: Cualquiera del libro "Recuerdos del Futuro"
Fabrizio Messano: Que más me gusta diría que Brave New World (Un
Mundo Feliz) de Aldus Huxley y que más me conmovió creo que 1984 de Orwell.
Ruben Rodríguez Arcidíaco: El relato que me voy a referir es
cinematográfico, en realidad son dos. El primero indudablemente ha sido la
"Naranja Mecánica" esta película ha sido de una visión futurista que se ha
plasmado en estos tiempos. Hoy tenemos violencia de género, violencia política,
violencia por razones de raza o religión, violencia por ser o pensar diferente, etc.
Esta formidable película las tiene todas, incluida la violencia por si misma. El
otro relato en película, es aquella que conocimos en los 70 con dos títulos, el
original," Soylent Green" o "Cuando el destino nos alcance" cuyo protagonista es
Charlton Heston, La trama se desarrolla en un planeta tierra devastado en todos
sus aspectos y manejado por una gran corporación (que nadie ve ni conoce y si
conocen a los represores de la corporación) ya que los países como tal
desaparecieron. La cuestión era que cuando uno llega a viejo podía decidir
cuando morir e iba a un lugar a esos efectos, Allí te acostaban y mientras
esperabas el efecto de la sustancia que te mata podías elegir la música y una
película de una naturaleza ya inexistente o sea de ríos, cascadas y mares,
animales, flores y campos verdes donde la brisa mecía los pastos de la pradera.
Había unos días a la semana que unos camiones repartían pastillas de soylent
verde y los otros soylent naranja que servían para alimentar a la masa humana.
Charlton sospecha algo raro desde hace tiempo, entonces sigue al vehículo que
transportaba el cuerpo de un veterano amigo que había decidido morir y
comprueba que va a una planta industrial, ingresa a la planta sin ser visto y
comprueba que los cuerpos eran industrializados y convertidos en las pastillas
Soylent. Es descubierto y perseguido por la policía de la Corporación entre una
multitud y cuando lo atrapan y antes que lo molieran a golpes, alcanza a gritarle
a la gente" El Soylent es gente". Nadie lo escuchó.
Ramiro Rodríguez Barilari: Bambi, sin dudarlo.
Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/ Jorge Luis Borges
Romance con Estela Canto
Se conocieron en la casa de Bioy Casares y Silvina Ocampo en el año
1944. De edades bastante diferentes: ella tenía 28 años y el 44. En la primera
ocasión Borges no se fijó mucho en ella pero en la segunda oportunidad que se
encontraron la invitó a salir. En esos encuentros descubrieron ciertas afinidades
culturales como el gusto común por ciertos escritores ingleses, especialmente
Bernard Show. Mujer de costumbres muy liberales alardeaba de “estar
vinculada al Partido Comunista y de no ser virgen”. Siempre había tratado de
ser una mujer independiente y, desde los 20 años se había desempeñado en
diversas tareas por su cuenta: había estado en oficinas, en publicidad, hizo
corretajes y breves pasajes por el cine y radios. También fue bailarina de
alquiler, es decir que cobraba por bailar con hombres en salones de baile.
En la época en que se conocieron Borges le escribió muchas cartas, la
mayoría en postales, y llegó a proponerle matrimonio. Según contó ella misma
en su libro “Borges a contraluz” publicado en 1989 después de la muerte del
escritor, a esta propuesta le contestó “no podemos casarnos sin antes habernos
acostado juntos”. En ese libro Canto revela detalles íntimos de esa relación a lo
que agrega referencias mordaces hacia su madre y su hermana (tal vez fuera un
poco de envidia por no poder acceder a su entorno social). Por su parte doña
Leonor desaprobaba esta relación de su hijo con esta mujer por su “liberalidad
sexual” y considerarla una muchacha “desenfadada y vulgar”. Se encontraban en
la casa de él siempre con la presencia de su madre y si salían a pasear, en caso
de demorarse, Borges debía llamar a su progenitora para dar cuenta de su
paradero.
La relación duró algunos años hasta que ella lo dejó por otro romance.
Más adelante, alrededor de 1955 cuando Borges fue nombrado director de la
biblioteca, Estela intentó reanudar la relación pero los sentimientos del escritor
hacia ella se habían enfriado. No obstante ella prosiguió sus intentos: a veces
armaba escándalos a la hora de la salida del trabajo, le exigía que cumpliera con
sus viejas promesas de matrimonio y que se afiliara al Partido Comunista, lo
perseguía a los gritos por la estación del subte, por lo que Borges tuvo que
tomarlo en otra parada. En ocasiones sus amigos acudían para protegerlo pero
nuestro escritor mostraba una total indiferencia a las actitudes de su ex novia.
Lo que más le desagradaba de ella era su aliento alcohólico ya que se había
aficionado a la bebida. Finalmente Estela abandonó la persecución. En su libro,
“Borges a contraluz”, no mencionó estos sucesos. 1
Fue en tiempos de su noviazgo con Estela Canto que Borges escribió “El
Aleph” y se lo dedicó. El escritor le llevó el manuscrito y ella se lo mecanografió
en dos ocasiones, el trabajo inicial y luego el definitivo con las correcciones. El
ejemplar a máquina fue publicado por la revista Sur y luego editado como libro
junto con otros cuentos pero el original quedó en casa de su novia. Muchos años
después, en 1984, Estela, que no se encontraba bien económicamente, lo llamó
para que la autorizara a vender este manuscrito; él la invitó a almorzar y le dio
su aprobación. El original fue subastado por la casa londinense Sotheby’s en
27.760 dólares. 2
En marzo de 1946 dirigió la revista “Anales de Buenos Aires” donde
publicó conferencias de intelectuales argentinos y extranjeros dictadas en su
sede. Se creó tomando como modelo a la Société des Annales de París. Allí
descubrió nuevos valores literarios como el uruguayo Felisberto Hernández,
joven escritor que se ganaba la vida como pianista, del cual publicó “El
acomodador” y al argentino Julio Cortázar de quién publicó el cuento “Casa
tomada” que fue su primer relato. En la revista se publicaron cuentos y ensayos
de los autores más importantes del medio. Borges insistió en que le pagaran lo
mismo a todos los colaboradores ya fueran autores consagrados como recién
llegados al mundo de las letras y consiguió imponer este criterio. Creó además
una sección denominada “Museo” junto con Bioy Casares usando el seudónimo
de Lynch Davis. La revista subsistió hasta diciembre de 1948.
Alfredo Gomez
Pequeñeces infinitas
Cuando yo era apenas un niño curioso, queriendo tocar el infinito me iba muy
lejos, pensando, pensando, tratando vanamente de llegar a abarcarlo. Quería
compartir mi asombro pero a nadie le importaba tanto lo que a mi fiebre de
saber obsesionaba.
En la primavera las cometas arañaban mis pensamientos en el cielo, y volvía
mi mente pequeña con las golondrinas a enhebrar las nubes al alocado ensueño,
y un rayo de sol iluminando el polvo me daba la imagen del universo.
Después crecí y me olvidé de aquello, me adentré en este mundo pequeño,
pequeño. La anatomía, astuta bruja, embriagó el conocimiento y me mantuvo
enamorado, más de lo que sería bueno.
Olvidando al niño aquel que soñaba traje a otros niños a jugar mis juegos, no
sé si alguna vez, también ellos, volarían lejos con su pensamiento.
Hoy que estoy solo, he vuelto a aquello, y estoy en el centro de ese gran
misterio. Soy mota de polvo, quizá menos que eso, pero ya no pretendo abarcar
universos. Me conforma ahora flotar en un rayo que me ilumina a veces, y saber
que estoy en su centro, cuando todo es silencio.
ilustraciones: s/d, s/d, y Rodolfo Fuentes.-
Todos nos consideramos a nosotros mismos moderados y razonables.
N.C.

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