Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo, Siempre tenemos la ilusión que todo podría ser diferente, y al final es parecido
Ahora no me conoces
blancas palomitas


Ahora no me conoces edición anterior
Jorge Romero (José Pepe Torres)

 
El Maestro Enrique Ilera
Los pájaros tristes

Existen Rabo Corto – además de las consabidas cotorras y las palomas de la
torre de la iglesia- unos pájaros no muy grandes pero tampoco demasiado
chicos que vuelan emitiendo un piído lastimero, capaz de mover al llanto a
cualquier alma hiperestésica o hacer pensar a los seres castigados que estas aves
se llevan los últimos restos de sus ilusiones, después de haber intentado tantas
veces crear un universo capaz de dar cabida a los cadáveres de sus propias
esperanzas.
Estos pájaros no vuelan en bandadas numerosas ni se posan en el suelo para
picotear. Cualquiera diría que se alimentan del aire que aspiran ates de sus
cantitos, emitidos a una hora en que la noche ya está cerca.
Son unas aves melancólicas que aprecen escapar las horas en que la alegría del
sol dice que tiene para rato, porque empiezan a anunciar su presencia como
festejando el receso de otros pájaros. Ellos sí muy buenos anfitriones de la luz
del día.
Tienen una cola de plumas largas, alas que parecen paraguas de viuda y en sus
cabezas se adivinan unos picos semejantes al de una nariz con ganas de llorar.
Jamás se los ve por la plaza principal porque parecen eludir los lugares
concurridos. Son muy comunes en el cementerio a la hora de cerrar y en las
callejas desiertas, cuando los olvidados de siempre se cansan ya de suplicar.
Es entonces cuando sus piídos se hacen escuchar, como adheridos al infortunio
de los hombres. Sus lejanos hermanos en el tiempo y en la sangre.
No debe asombrarnos demasiado cuando se posan en el cochecito de algún bebè
lloroso, pués estan aprendiendo a gemir en otro idioma. Y tampoco debe
movernos a la compasión la aparente tristeza de su canto, ellos se sienten felices
cuando estan tristes y loq ue parece ser lamento son en realidad
exteriorizaciones de placer por la miseria que nos mortifica, más bien los inspira
para seguir volando de a pocos, emitiendo esas tan particulares canciones del
crepúsculo.
Tampoco es raro verlos sobrevolar las fábricas cerradas cantando panegíricos a
los desempleados, como solidarizándose con ellos pero a la vez acicateados por
sus desventuras.
Conviene que nadie los siga porque en su derrotero está la misma vida, que es el
único y verdadero infierno conocido por los más.
Sepúltense vivos en las entrañas de la tierra y escucharán como los Pájaros
Tristes comienzan a cantar alabanzas a la muerte contraída.-

 

 

Rodolfo Fuentes
Fotografiar atardeceres, tiene la intención de trascendencia de un ejercicio, de
una práctica, no más de eso. Y al mismo tiempo tiene la profundidad de la
búsqueda en lo mínimo, allí donde la diferencia entre mirar, observar y ver se
transforma en el valor diferencial de una imagen. Creo y siempre lo digo, que la
fotografía es un acto íntimo y como tal, no se proclama ni se planifica como una
obra de ingeniería. Simplemente, se hace cuando se debe hacer.
“Una persona puede experimentar las cosas por lo que son y puede
profundizar lo suficiente en lo que está detrás de toda forma. Cuando lo
encuentra, desde luego, encuentra a su Creador. Puede llamarlo sagrado,
puede llamarlo experiencia, lo que sea. La experiencia última de algo es la
comprensión de lo que hay detrás de ello.” Minor White

 

 

 

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
Jorge Luis Borges

Años 30: período de tristezas y depresión

En 1930 Irigoyen fue depuesto por el golpe de estado del Gral. Uriburu,
pero Borges estaba ya decepcionado con el político radical y su entorno
partidario.
Entra como director del suplemento Multicolor que inaugura el diario
“Crítica” el 8 de agosto de 1933. El escritor Ulises Petit de Murat presenta a
Borges al fundador del diario, el periodista uruguayo Natalio Botana. Este
medio de prensa se caracteriza por su estilo sensacionalista y amarillo pero
competía con éxito con diarios importantes como “La Nación” ya que introdujo
varias novedades que atraían a sus lectores como por ejemplo la quinta edición.
Su suplemento Multicolor estaba compuesto por gente importante en el mundo
de las letras. Entre ellos se encontraban: Ulises Petit de Murat, escritor,
periodista, autor de los guiones de muchas películas; Carlos de la Púa, poeta,
periodista, autor de tangos, sus versos los escribía en lunfardo; Roberto Arlt,
escritor, periodista, cuentista e inventor.
El diario pagaba poco a sus periodistas, unos ochenta o noventa pesos
por mes. Su director, hombre excéntrico, tenía poco contacto con su personal.
Se trasladaba a su despacho por un ascensor privado. Cada tanto bajaba a la
redacción, en las horas de mucho trabajo, sacaba su billetera y arrojaba al aire
billetes de 50 y 100 pesos para ver como se lanzaban a recogerlos. En una
ocasión vio a Borges que se había quedado parado observando atónito la escena
y, entonces Botana lo invitó a tomar un café. De ahí en adelante cuando aparecía
el director, nuestro escritor se encerraba en el baño para evitarlo.
En ese período Borges comenzó a sufrir de insomnio. En los veranos
cuando iba con su familia al hotel “Las Delicias” de Adrogué, solían caminar

después de la cena y perderse por las tranquilas calles respirando el aroma
delicado de las flores, andando sin rumbo fijo. Cuando regresaban del paseo se
retiraban a sus cuartos pero Borges no podía conciliar el sueño y pasaba la
noche escuchando los ruidos nocturnos: el croar de las ranas, los ladridos de un
perro, el viento que agitaba las ramas de los árboles.
También en Buenos Aires cuando vivieron en un amplio y luminoso
apartamento en Maipú 994, la escena se repetía oyendo las campanadas de la
Torre de los Ingleses en la cercana estación de Retiro. También tenía pesadillas
y lo acosaba el dolor de muelas por sus numerosas caries que no se arreglaba
por miedo al dentista.
Estando en Adrogué escribió el poema “Insomnio”, en los años 1935 o
1936 donde describió su penosa situación:
“De fierro / de encorvados tirantes de enorme fierro tiene que ser la
noche, / para que no la revienten ni la desfonden / las muchas cosas que mis
abarrotados ojos han visto, / las duras cosas que insoportablemente la pueblan
(…) El universo de esta noche tiene la vastedad / del olvido y la precisión de la
fiebre. (…) En vano espero / las desintegraciones y los símbolos que preceden al
sueño. / Sigue la historia universal (…) Soy el aborrecible centinela de esas
colocaciones inmóviles. Alambres, terraplenes, papeles muertos, sobras de
Buenos Aires / Creo esta noche en la terrible inmortalidad: / ningún hombre ha
muerto en el tiempo, ninguna mujer, ningún muerto / porque esta inevitable
realidad de fierro y de barro / tiene que atravesar la indiferencia de cuantos
estén dormidos o muertos / -aunque se oculten en la corrupción y en los siglos-
/ y condenados a vigilia espantosa…” 1
Intento de suicidio
Fue en febrero de 1935. Era un día muy caluroso (Borges odiaba el calor)
cuando planeó meticulosamente su autoeliminación. Dijo en su casa que esa
noche dormiría afuera. Se compró un revólver, una botella de Ginebra y se
procuró una novela policial. Se dirigió a la estación del ferrocarril donde sacó un
boleto de ida para Adrogué. Llegó al hotel, alquiló un cuarto y una vez allí dejó
el revólver amartillado y se acostó. Comenzó a tomar ginebra, leyó unas páginas
del libro y escribió algunos versos. Pero no se animó a matarse. Comenzó a caer
una lluvia acompañada por relámpagos y truenos y se quedó dormido. Al día
siguiente volvió a Buenos Aires después de tirar la novela y el revólver a un
charco. No le contó nada de esta situación anímica por la que pasaba ni a su
familia ni a su amigo Bioy.
Luego, en algunos de sus cuentos aparecería esa idea en las acciones de sus
personajes donde ocurren muertes que se parecen a suicidios como, por
ejemplo, la determinación del detective Lönnrot que acude a la quinta de
Triste-le-Roy a sabiendas que un asesino lo está buscando para matarlo relatada
en “El jardín de senderos que se bifurcan”.

 

 

Post data de Una pregunta de miércoles
El verso es alguno de la obra El Cántaro Fresco, de mi tía, oriunda de Melo,
Cerro Largo, de tendencia nacionalista e hincha del Club Atlético Peñarol, Juana
Fernández Morales, casada y luego viuda del Mayor del Ejército uruguayo Lucas
Ibarbourou.
Mi extinto padre, que en paz descanse, me dijo que en Montevideo la visitó
junto a mi abuelo Luis Morales Kometta, maestro rural en el departamento de
Cerro Largo, que era su primo hermano.(Gustavo Morales)

 

 
Alfredo Gomez
Espera
Al fin y al cabo es química
lo que sucede ya fue
hay que esperar otra vez
que decante lo que sea
huracán fuego o marea
diagnóstico azar o tarot
mientras tanto vos y yo
estaremos dando vueltas
perdidos en la tormenta
yo siempre Sir Lancelot
tu nombre igual al de aquella
bajo un cielo sin estrellas
la noche es otro complot.

 

La Madriguera presenta
"A hombros de gigantes", de Umberto Eco

Tal vez en la sombra se mueven ya gigantes, que desconocemos todavía, dispuestos a sentarse
sobre nuestros hombros de enanos

La historia de los enanos y de los gigantes siempre me ha fascinado. No obstante, la
polémica histórica de los enanos y de los gigantes no es más que un capítulo de la lucha
milenaria entre padres e hijos que, como veremos al final, nos sigue afectando, escribe
Umberto Eco en la primera de las doce conferencias recogidas en el volumen A
hombros de gigantes, que publica Lumen con traducción de Maria Pons Irazazábal en
una edición espectacularmente ilustrada con el aparato iconográfico que el autor
utilizaba en aquellas lecciones magistrales que impartió en la Universidad de Milán en
el marco del festival 'La Milanesiana' hasta el 2010.
El núcleo de esta primera conferencia es un aforismo atribuido a Bernardo de Chartres:
'Somos como enanos que están a hombros de gigantes, de modo que podemos ver más
lejos que ellos, no tanto por nuestra estatura o nuestra agudeza visual, sino porque, al
estar sobre sus hombros, estamos más altos que ellos.'

De ahí arranca una lúcida reflexión ética y estética de Eco sobre la idea de modernidad
como innovación, sobre las rupturas generacionales como motor de los avances en el
campo de la literatura, la filosofía, el arte o la sociedad, porque “era necesario que los
padres hubiesen adorado a las Venus anoréxicas de Cranach para que sintieran como
un insulto la belleza de las Venus celulíticas de Rubens; era necesario que a los padres
les hubiera gustado Alma-Tadema para que preguntaran a sus hijos qué significaba
aquel garabato de Miró, o el redescubrimiento del arte africano; era necesario que los
padres hubieran enloquecido por Greta Garbo para que preguntaran escandalizados a
los hijos qué le veían a aquella carita de mono de Brigitte
Bardot.”(encuentrodelecturas.com)
A hombros de gigantes/Umberto Eco , 2018.Nº de páginas: 400
págs./Encuadernación: Tapa dura/Editorial: Lumen. Lengua: Castellano

 

 

Ilustraciones: Rodolfo Fuentes, Rodolfo Fuentes, Rodolfo Fuentes, Rodolfo Fuentes, Rodolfo
Fuentes, Rodolfo Fuentes, Rodolfo Fuentes, Rodolfo Fuentes, Héctor Atilio Carballo, gentileza
AB, S/d y Rodolfo Fuentes.

 

El domingo aplasta a millones de personas con sus plomizos y fastidiosos
modales. JT

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