Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo , No se puede resumir más la trama, porque en si mismo el suplemento ya es un resumen.
Ahora no me conoces

Ahora no me conoces edición anterior
Oscar el cholito García con la camiseta de Danubio.- (Julio Valdez)

 
Alfredo Gomez
Tal vez
Abierta es luna, río que fluye.
Una mujer que se abre
es un cofre enterrado, es arena,
y es la playa de un naufragio.

 

 

 

 

Rosina More
“Es verdad: hay un amor asesino que mata a todos los anteriores. Soy asesina
y cadáver»

 

Néstor Taranco

¿Se lo cuido, amigo?
Aquella mañana fuimos hasta el súper con mi señora en la moto.
Lamentablemente tenía libre ese y varios días siguientes más, ya que en
el trabajo me habían mandado al seguro de Paro y probablemente después me
iban a despedir.
La cosa venia mal para mí este año en cuanto al laburo. Tras unos meses
despachando en una ferretería, continué en una empresa de seguridad y en una
estación de servicio. Todos me tomaban “a prueba” y después te decían que no
te iban a necesitar. Por suerte, luego entré en la construcción.
Ese trabajo es duro. Pasás frio en invierno y calor en verano, las manos se
te rompen todas y la columna parece que no resiste. Pero es un trabajo y ganaba

32.000 pesos libres por mes por ser aprendiz. No estaba mal. Pero como todo lo
otro, también se terminó una vez que culminamos la obra.
Trato de tomarlo de la mejor manera posible pero no puedo dejar de
pensar. Tengo una esposa y dos hijos que mantener. Por eso le pedí a ella ese día
que entrara al súper a hacer las compras, y yo me quedaba tomando mate junto
a la moto. Tan metido estaba en mis pensamientos que ni el chaleco de
seguridad me saqué mientras tomaba mate parado cerca del cordón e la vereda.
Tan concentrado estaba, que ni me di cuenta cuando aquella señora se
acercó a mí, extendió su mano hacia la mía y dándome algo me dijo: “Gracias
m´hijo, Buen día”. “Buen día” le respondí automáticamente y quedé mirando lo
que había puesto en mi mano. Era una moneda de cinco pesos.
Así estuve unos segundos mirando la palma de mi mano, cuando otra
señora se acercó y también me dijo: “Muchas gracias” y colocó cuatro monedas
más que sumaban seis pesos.
Allí me di cuenta de lo que pasaba: estaba tomando mate junto al cordón
de la vereda, en el lugar donde estacionaban motos y bicicletas y con un chaleco
flúor puesto. Sin duda la gente pensaba que yo era uno de los mal llamados
cuida coches.
Mientras razonaba esto, dos señoras más en bicicletas y un joven en
moto, habían seguido los mismos pasos que las damas anteriores.
Soy bastante bueno en las matemáticas, razoné que a un promedio de
cinco pesos por minuto entre bicicletas y motos, en el correr de una hora estaría
recolectando aproximadamente 300 pesos, mucho más que los 160 que cobraba
en la construcción y, obviamente mucho menos cansador.
A mi actitud incrédula de los primeros minutos, le agregué una sonrisa y
un “tenga un buen día, muchas gracias señora”, que daba buenos resultados
porque a veces la cifra de caridad llegaba a 7 u 8 pesos. Haciendo que mi
sueldo/minuto aumentara un 50% aproximadamente.
Cuando Estela, mi esposa, salió del súper. Le dije: “Andate, yo me voy a
quedar un rato más acá frente al súper”.
“¿Pero, que te vas a quedar haciendo?, me dijo ella
“Después te cuento. Te dejo porque se me va aquella moto” Ella,
incrédula, se fue.
A la actividad, le agregué algunos autos. Si bien eran muchos menos, me
dejaban entre 15 y 20 pesos cada uno, y tomando como referencia un auto cada
diez minutos, se iban sumando así un promedio de 120 pesos más a cada hora.
Ese primer día de trabajo no estuvo nada mal. Estuve tan emocionado
que no paré a comer nada. Claro, es que tenía miedo de “perderme” algún
cliente.
Cuando llegué a casa a las siete y media de la tarde, Estela estaba
lógicamente preocupada pues no sabía nada de mí desde hacía casi nueve horas.
Después que le conté lo que había pasado, Estela quedó más impactada
que yo. En aquella primera jornada había recaudado 3287 pesos, más del doble
de lo que ganaba en una dura jornada en la construcción. Pero además, sin
IRPF, sin Montepío, sin DGI, sin nada. Era el mejor negocio de mi vida. Calculo
que “Trabajando” seis días por semana (algún día hay que descansar, por
supuesto), puedo andar orillando los sesenta y cinco mil pesos por mes.
Llevo solo dos meses trabajando y ya estoy pensando en ampliar la
Empresa. Estela deja el lunes el trabajo en la textil para empezar frente a la
Sociedad Médica del pueblo, y estoy pensando seriamente en que mi hijo Brian,

cuando salga de la Escuela, se quede parado en la puerta pidiéndole a los que
van a llevar a los chicos para el turno de la tarde.
Solo tengo que hacer una inversión de dos chalecos (pienso que con
doscientos cincuenta pesos arreglo bien).Es eso, y enseñarle a decir solo una
frase “¿se lo cuido, amigo?”, complementada con una sonrisa. La Educación
nunca está de más.
La verdad, no está nada mal.

 
Daniel Da Rosa
Dolor
hoy
en este mundo
el dolor se pavonea
como un viejo rey egipcio de cinco mil años
en cualquier calle de ciudad

la esperanza como los destemplados
no se ríe
porque tampoco tiene dientes
pero bautiza a los desposeídos con su agua dulce

en estos barrios ocres
los niños son guitarreros que hay que atrapar
para escucharlos en el hueco de las manos

de sus bocas caen hebras soñolientas
de sus bocas salen disparos de fuego

uno los ve con sus mejillas de añil

a veces se detienen a esperar la lluvia
para que no haya más sequía de ternura

sus preguntas ladran como perros famélicos
y las respuestas huyen despavoridas
hasta perderse en la densa niebla

y cuando sueltan sus palomas
rezan su rosario de migajas de pan
vuelan con ellas sobre los párpados de dios
o corren sobre el lomo del diablo

ahora el frío es una joya antigua que nadie quiere tocar
de manera que habrá que quemar los libros
las naves los cines y las peluquerías
aunque el dolor siga pavoneándose
en cualquier calle de ciudad.-

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/Jorge Luis Borges
Borges
Borges también relató hazañas de otro de aquellos personajes del arrabal
al que no llegó a conocer, basándose en testimonios de otras personas que lo
conocieron y cuyo nombre era Juan Muraña. En uno de los cuentos de “El
informe de Brodie” relata su conversación con un antiguo compañero de la
escuela del barrio Palermo, Emilio Trápani, con quién se encuentra años
después y que resultó ser sobrino de Muraña.
Se contaba que Muraña tenía tal fama de guapo y cuchillero que solían
venir a desafiarlo otros malevos aunque carecieran de motivos concretos.
Cuando el rival no tenía su talla, buscaba rehuir el combate. Pero en caso de
pelear tenía por norma no dejar con vida a su oponente –era como “criar
cuervos”, decía-. En una ocasión apareció un desafiante a provocarlo; Muraña se
negó en varias ocasiones a pelear, pero ante la insistencia del rival, aceptó el
reto pero a condición de que fueran atados cada uno por una pierna de modo tal
que ninguno pudiera retirarse en el curso de la lucha. El combate terminó con la
muerte de su enemigo. Esas son anécdotas que se contaban de él. Decían que su
muerte ocurrió cuando, estando borracho, se cayó de un carro y se golpeó la
cabeza.
Borges hizo también aportes al conocimiento de la historia del tango y de
la milonga, por la que tenía preferencia; escribió una milonga llamada “Milonga
de Jacinto Chiclana” que fue musicalizada por Astor Piazzolla y cantada por
Edmundo Rivero y Nelly Omar.
Me acuerdo. Fue en Balvanera,
en una noche lejana
que alguien dejó caer el nombre
de un tal Jacinto Chiclana.

(…)alto lo veo y cabal,
con el alma comedida,
capaz de no alzar la voz
y de jugarse la vida…
Comienzos como escritor de cuentos
A fines de la década del 20 decidió incursionar en el cuento. De la prosa
era el género que más le atraía. Según él, las grandes novelas carecían de forma;
en cambio percibía los elementos constitutivos del cuento: la economía y una
formulación nítida del comienzo, el desarrollo y el fin”. 1
Su primer ejercicio fue un pequeño cuento llamado “Hombres pelearon”.
Se trataba de un duelo a cuchillo entre dos malevos llamados “El Chileno” y “El
Mentao” que vivían en dos barrios diferentes de Buenos Aires. El primero va a
buscar al otro para invitarlo a pelear para dirimir cual es el más guapo. En la

narración relata el viaje, la provocación y el duelo final que culmina con la
muerte de “el Chileno” (año 1928).
Después escribió “Hombre de la esquina rosada” al cual el autor
consideró su primer cuento realmente logrado aunque más adelante lo criticó
considerando que sus personajes eran falsos y que su estilo era “teatral y
afectado”. Se inspiró en los relatos de su amigo Nicolás Paredes, antiguo
caudillo y jugador profesional, quién le hablaba con un estilo muy peculiar -que
Borges intentó recrear en su libro- de sus andanzas en el ambiente del arrabal y
sus aventuras. A esta persona que hacía poco había muerto le dedicó este
cuento.
Lo escribió cuando vivían en Adrogué, pequeña ciudad residencial
ubicada unos 23 kilómetros al sur de Buenos Aires; lo hizo a escondidas de su
madre pensando que no aprobaría un relato cuyos protagonistas eran gente de
“las orillas” como se decía en la época.
La anécdota gira en torno a un personaje de los bajos fondos llamado
Francisco Real “El Corralero” que anda buscando a otro malevo llamado
Rosendo Juárez, “El Pegador” para desafiarlo a un duelo a cuchillo; cuando éste
último se rehúsa a pelear y se retira del lugar, su mujer, “La Lujanera”, que
aparentemente fue una prostituta, se va con el desafiante, quién, sin embargo, al
rato aparece muerto de una puñalada. En el final se devela sutilmente la
identidad del asesino.
El cuento fue publicado en 1933 por la revista “Multicolor” editada por el
diario “Crítica” y de la cual Borges fue nombrado director. La firmó con un
seudónimo, Francisco Bustos, que era uno de sus tartarabuelos, tal vez por
miedo a que ese relato no estuviera a su altura. Pero lo cierto es que, pese a las
dudas de su autor, el cuento fue un éxito. Logró darle una atmósfera de novela
policial, género al que Borges era asiduo lector. Está hecho en un lenguaje
conciso que sabe describir personajes y situaciones en forma muy precisa. Fue
publicado con el título de “Hombres de las orillas” pero luego lo llamaría
“Hombre de la esquina rosada”.
Este cuento sirvió de inspiración para películas, una obra teatral y un
ballet. La mejor de estas películas (“Hombre de la esquina rosada”) fue la
dirigida por René Mugica con guión de Joaquín Gómez Bas, Carlos Adén e Isaac
Aisemberg (quién también realizó una adaptación teatral) y se estrenó en 1962.
Entre sus protagonistas figuraban: Susana Campos, Francisco Patrone y Walter
Vidarte. El film ganó varios premios. Borges (demasiado crítico con esta obra)
comentó que fue una buena película inspirada en un mal cuento.
Años después Borges escribió la historia del otro cuchillero, Rosendo
Juárez, el que con su negativa a pelear quedó como un cobarde ante aquellos
que lo admiraban por sus hazañas y, ante su propia mujer, “La Lujanera”. El
cuento se llamó “Historia de Rosendo Juárez y fue publicado, junto con otras
narraciones, en “El informe de Brodie” en 1970. Su tema gira en torno a una
conversación que se desarrolla en un almacén de barrio en la cual Juarez le
cuenta a su interlocutor la historia de su vida: su infancia, su primer duelo a
cuchillo, su estadía en la cárcel, como fue liberado a cambio de servir en los
comités políticos para cuando se generaban conflictos entre los partidos, y como
se hizo un lugar respetado en ese ambiente y consiguió el amor de “La
Lujanera”.
También le cuenta como se fue decepcionando de ese entorno turbio hasta que
la muerte de su mejor amigo, un carpintero, hombre de trabajo a quién

admiraba, a manos de un matón en un duelo a cuchillo, le hace sentir
repugnancia por esa vida. La noche del baile, cuando es provocado por “El
corralero” se niega a pelear (no por miedo sino para salir de esa vida) y se retira
para siempre de esa barriada para irse a vivir al Uruguay donde trabaja por
muchos años como carrero. Luego retorna a Buenos Aires y se instala en el
barrio de San Telmo, llevando una vida normal. El tema de la ética preside la
esencia de estos cuentos de Borges.

Ilustraciones, Carlos Alonso, Ferdinando Scianna y HBR
“En este mundo -es terrible- todo el mundo tiene sus razones.”JR

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