Aguas Corrientes volvió a la divisional primera A

Culminando el año 2018, el Club Atlético Aguas Corrientes
pegó la vuelta a la divisional de privilegio de la Liga
Departamental de Fútbol de Canelones.
Fue en dos finales muy parejas ante el equipo de Libertad
Washington de Villa Colón Montevideo.
Han pasado muchos años de aquel lejano 1986, años de
ostracismo para una de las instituciones más laureadas de
la liga.
Aguas Corrientes tuvo su época de oro en las décadas de
los años 40 y 50 del siglo pasado.
Fue Campeón del Campeonato de la primera divisional A,
en 1942, 44, 45, 46, 48, 51 y 53, en el 62 pierde en épicas
finales ante Progreso.
En 1966 sufren la primera gran desazón deportivamente
el glorioso Aguas Corrientes descendía por primera vez,
pero vuelve rápidamente. En el 67 logran el ascenso. En la
década de los 70 tuvo grandes equipos, pero no pudo
coronarlo con un título, debido a la paridad que había por
ese entonces, donde había grandes equipos. Luego
desciende nuevamente en el 76, 92 y por último en el 86.
Este 2019, lo encontrará nuevamente dirimiendo con sus
pares de la divisional A, un lugar en el podio.

Entrevista a Matías Rolando, técnico de Aguas Corrientes.
E. P. – Aguas Corrientes vuelve a la división al de privilegio
del fútbol de Canelones, después de una punta de años.
M. R. – Por suerte, después de casi treinta años volvimos
con la institución que tanto queremos, a la divisional A.
E. P. – Hicieron una primera fase excelente hasta la quinta
fecha, después de ahí creo que comienza a bajar el
equipo, porque los demás equipos entran en rodaje y
entran a emparejan las cosas.
M. R. – Fue así realmente, creo que el equipo en el torneo
Apertura exhibió muy buen nivel, dimos vuelta el clásico
el cancha de Cerrillos, que hacía tiempo que no se
ganaba, incluso se ganaron los dos, luego, en el Clausura
pasó eso, el resto de los equipos levantaron, Aguas
Corrientes no repitió lo realizado en el Apertura.
De todas maneras, el equipo tenía claro los objetivos, a
principio de año nos propusimos que al final teníamos
que levantar la copa.
Quizás sufriendo un poco más de lo pensado, el tal
ansiado ascenso que se nos venía escampando hace años,
se pudo lograr.
El Campeonato fue muy parejo, algo parecido a lo que
pasó en la divisional A. Son partidos de resultados muy
ajustados, porque no hay grandes diferencias entre los
equipos. Si bien no ganamos el torneo Clausura, como lo

habíamos hecho en el Apertura, también obtuvimos la
tabla Anual, que nos posibilitó jugar las finales ante
Libertad Washington.
Fueron dos partidos finales muy parejos, fue un digno
rival Libertad Washington, la pena que tenemos es que
no debía haber terminado como terminó.
E. P. – Dentro de unos meses, cuando comience la
actividad en la divisional A, se viene otra historia, muy
distinta, diferente y mucho más exigente.
M. R. – Sin duda, pero ya estamos trabajando con miras al
Campeonato Eduardo Martínez Monegal 2019. Ya
tuvimos una reunión de trabajo con la Comisión Directiva,
se confirmó el cuerpo técnico. También quieren que
coordine las divisiones inferiores, que es lo que más
urgente que tenemos que apuntar ahora. Es un debe que
tiene Aguas Corrientes con las inferiores, tenemos que
designar a los técnicos de Sub 15 y Sub 20, también
después viene Sub 14 y Sub 17.
Respecto a primera división ya estamos trabajando. Va a
quedar la base del plantel del año pasado, que logró el
ascenso. Sabemos que nos vamos a encontrar con otro
nivel, quedan 13 jugadores del año pasado, pero estamos
haciendo gestiones para arrimar 6 o 7 jugadores.
E. P. – Para reforzarlo a la altura de las circunstancias.
M. R. – Exacto, intentaremos cubrir aquellos lugares que
van a quedar flacos y darle también un toque de mayor
nivel de acuerdo a lo que vamos a jugar, porque sabemos

que no es lo mismo jugar en la divisional B que la
divisional A, indudablemente. Si bien el nivel es muy
parejo, también sabemos que hay que apuntar un
poquito.
E. P. – ¿En lo personal, qué significó dirigir al equipo del
cual has sido hincha de toda la vida? Haberlo devuelto al
fútbol de privilegio de Canelones.
M. R. – Es como el sueño del pibe hecho realidad.
Comencé a ver la camiseta de Aguas Corrientes desde la
cuna, hincha del club como toda la familia, los amigos, la
gente del pueblo. Comencé a jugar en Obras Sanitarias el
equipo de Baby, luego comenzamos jugando en las
divisionales juveniles del club, llegamos al primer equipo
siendo muy joven. Eso me posibilitó jugar en Wanderers
de Santa Lucía, Campeón con Ecuador, y jugamos un
tiempo en San José. Pero, volver a formar al equipo de
mis amores en el 2013, fue un gran desafío que tuvimos
con la Comisión de aquel entonces, donde entre otros,
integrábamos tres primos locos sueltos, por decirlo de
alguna manera, que nos dijimos: bueno, vamos a hacer
fútbol. La Comisión que había, estaba cansada porque
hacía muchos años que estaban al frente y se querían ir. Y
en el 2014 comenzamos con la aventura, no sólo de hacer
fútbol, sino con la gran consigna de que a Aguas
Corrientes teníamos que llevarlo a la primera divisional
de la Liga de Canelones.

Esuve como jugador en el proceso, estuvimos en más de
una oportunidad por lograr el ascenso, este año se dio
algo muy raro, porque comenzamos a entrenar como un
jugador más del plantel, pero antes de comenzar la
actividad cesan al cuerpo técnico, la Comisión habló
conmigo, me hago cargo del plantel, me tenía mucha fe,
además fue la oportunidad para dejar de jugar al fútbol.
E. P. – ¿Cómo fue esa transición? Porque de ser uno más
del plantel, pasaste a ser el director de orquesta.
M. R. – Los muchachos lo tomaron de la mejor manera,
supieron separar, asumir las cosas de muy buena manera,
eso fue muy importante, porque cada cual pudo cumplir
el roll, que le correspondía en el momento.
Estoy muy agradecido a todos los jugadores, la unión, las
ganas que habían, incluso los jugadores que vinieron de
afuera se involucraron como si siempre hubiera estado
ahí, hinchando por el club, esto realmente se logró entre
todos quienes desde algún lugar trabajaron por la causa,
jugadores, comisión, cuerpo técnico, hinchas, amigos. Fue
muy lindo ver a mucha gente muy grande llorando el día
que se logró el ascenso, agradeciendo, es parte de la
recompensa.
E. P. – Justamente, en la final pudimos observar cómo el
pueblo se fue al estadio a alentarlos, fue muy lindo verlo,
el fútbol de Canelones ha recuperado algo más que un
equipo de fútbol.

M. R. – El golpe en Progreso había sido muy duro, porque
si ganábamos ahí ya éramos campeones. No se pudo dar
ese domingo, pero no se volvió con la cabeza gacha,
porque sabíamos que teníamos dos partidos más por
delante. Eso, no sólo lo asumió el plantel, lo asumió la
gente en sí, porque Aguas Corrientes es una familia, y
sabemos que cuando en la familia se comulga el mismo
idioma los objetivos se pueden lograr, pero ver las
tribunas llenas fue algol hermosísimo, inolvidable.

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