De proyecto a realidad
El programa, denominado “Niños de garra charrúa”, fue presentado por el
Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), Asociación de
Trasplantados del Uruguay (ATUR), clínica de diálisis DIAVERUM
Uruguay y Gobierno Departamental de Canelones.
Este es un sueño que comienza a hacerse realidad, indicó Jorge Lamela de
ATUR, quien ya hace años viene trabajando en este tema junto a otro
miembros de la Asociación de Trasplantados de Uruguay. El santalucense
con toda emoción indicó que el proyecto Niños con Garra Charrúa es
específicamente de Uruguay, así como lo dice su nombre: garra charrúa,
porque está enfocado a niños que están en diálisis o en diálisis peritoneal.
Este proceso, en definitiva, lo lleva a tener muchas horas en un centro
hospitalario y ahí nace toda esa inquietud con respecto a los niños que se
veían tan limitados en los tiempos de su educación.
Pablo Presso Gerente del Centro de Salud Renal DIAVERUM, consideró
que la iniciativa es “un anhelo hecho realidad y estamos muy contentos por
eso, dijo. Hace muchos años que se venía buscando satisfacer esta
necesidad de los niños vinculada a la educación. Con la colaboración de
ATUR, a través de la ANEP y la Intendencia de Canelones, se logró que
esto se haya puesto en marcha, reconoció.
Por su parte, José Fernández asintió que ATUR, de la que también es
miembro, fue fundada hace 18 años atrás para poder respetar y hacer
respetar el tema del trasplante en el Uruguay y proteger al trasplantado
luego del mismo. También, para trabajar por los pacientes que están en
lista de espera o el caso de los renales en diálisis.
La Maestra Cecilia Pintos, que trabaja en el programa “Niños de garra
charrúa”, destacó que se trata de “una experiencia pionera. Fue todo un
desafío y lo sigue siendo, porque la enseñanza es eso. En este caso
concreto, el desafío es aun más grande.
La Directora Técnica de Diálisis Pediatrico Anabella Rebori, agregó que ha
sido una experiencia muy importante, muy buena para los niños por estar
justamente en hemodiálisis 4 horas 3 veces por semana, tienen algunas
dificultades de inserción escolar de continuidad. Sobre todo, que la
maestra no sólo ha sido en el aprendizaje que ha tratado de nivelar y buscar
lo que ha logrado es que los niños apaguen la tablet, el celular, era algo
muy necesario porque eran 4 horas sin hacer nada y justo los días que
vienen a diálisis por lo general faltan a clases.
El profesor de Educación Física del Área de Deporte de la Intendencia de
Canelones Piero Cestari, explicó que el proyecto consiste también en
realizar actividad física. “Se trata de una población que, por su situación, es
muy sedentaria, se aprovechan los momentos en que son dializados para
realizar ejercicios sistemáticos”.
Actualmente, unos 30 niños y adolescentes se dializan mientras toman las
clases; la propuesta curricular se ajusta a la actividad que venían
desarrollando en la escuela.
Se trabaja con grupos reducidos, de tres o cuatro alumnos, porque pueden
pertenecer a distintos niveles.
Los maestros de educación especial respaldan a los niños durante el
período en que reciben diálisis, tanto en el centro DIAVERUM como en el
caso de las peritoneales, que cuentan con el apoyo de maestros itinerantes
en sus propios domicilios.
Además, en las instalaciones de la clínica los niños realizan actividades
físicas especiales adaptadas a su condición de salud, propuesta a cargo de
profesores de Educación Física.
El consejero del CEIP, Maestro Héctor Florit, explicó que, una vez que
finalizan el proceso de atención sanitaria con acompañamiento docente,
maestros comunitarios realizan un seguimiento y articulan las actividades
llevadas a cabo por el docente especializado con la propuesta tradicional en
el aula.

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