una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de El Pueblo: Las palabras están, también está el silencio que nació antes que las palabras. En el medio de
ambos extremos, estamos nosotros y hacemos lo que podemos.
Ahora no me conoces

la bendición

Ahora no me conoces de la edición anterior
Asteciano, Gallo, Pedrazzi y Pi. (José Pepe Torres)

Omar Adi

Carnaval sin palabras
El autor debe callar cuando su obra empieza a hablar, dijo alguien.
Escrito en una serpentina, el cajón me permite hoy desenrollar este recuerdo y,
calladito, lanzárselo a ustedes.
Desenvuelve a aquel inolvidable mudo que en los viejos carnavales de nuestro
pueblo, empujaba su increíble artilugio sonoro.
Baile de máscaras, circo pero también pan, aleteo de mariposas sin murciélagos,
la bailarina puro rubor que gira y gira y cada tanto mira soñadoramente al
gordo del bombo que golpea y golpea y golpea y sus golpes se confunden con los
de la maquinita de magia que el mudo empuja por la calle Rivera en pleno
desfile de Carnaval y nosotros agolpados viéndola pasar y adivinando que el
payaso que hace cabriolas y el mono triste que toca los platillos no lograrán que
la bailarinalos mire como mira al gordo del bombo y rataplán por la calle y
mientras la maquinita de magia guarda secretos que nadie jamás conocerá el
mudo guarda silencio y empuja su carrito puro sonido y significado porque
alguien sabe, no nosotros, que lo que aparece casi nunca es lo que es y que los
que no se engañan se equivocan y rataplán y toda la troupe de movimientos y
sonidos encerrada en el cajoncito de misterios donde la bailarina sigue girando y
el gordo tocando el bombo y el payaso cabrioleando y el mono con sus platillos y
su tristeza, todos haciendo crecer el rataplán y el misterio y el sello
inconfundible del pueblo en Carnaval y el carrito del mudo que es una copia del
pueblo puro sonido y silencio, puro silencio.(de Cajón de Turco)

ilustró Rodolfo Fuentes

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/Osiris Rodríguez
Castillos

Concesión de una pensión graciable
En julio de 1993 se produjo una buena noticia: el gobierno encabezado
por Luis Alberto Lacalle le concedió la esperada pensión graciable consistente
en cuatro salarios mínimos nacionales. Fue gestionada por su amigo Camilo
Urueña González quien realizó un gran esfuerzo para interesar a las autoridades
en el tema.
Aparte de la distinción que significaba, esto suponía un gran alivio en la
precaria situación en que vivía el poeta gauchesco quién dijo al recibir la noticia:
“Menos mal… Después de todo lo que he hecho, al menos voy a tener algo como
para poder vivir”.
Otro aspecto positivo fue que los medios empezaron nuevamente a hablar
de él; incluso el Canal 10 lo llamó para participar en el programa humorístico
Decalegrón donde le hicieron una pequeña entrevista.
También le hizo una nota el conocido periodista César Di Candia que se
publicó en el semanario Búsqueda el 2 de setiembre de 1993. En su desarrollo se
refleja una cierta hostilidad a la personalidad del poeta nativista. Comienza
citando algunas afirmaciones polémicas que había hecho el entrevistado: “Poeta
y músico Osiris Rodríguez Castillo: no tengo colegas, tengo seguidores. Acá hay
muchos que son ganapanes del arte”. También recoge versiones muy difundidas
acerca de su modo de ser: “hombre chúcaro, desconfiado, poco sociable, de trato
difícil, con arranques de malhumor.” A esto Osiris contesta:
“Le voy a explicar (…) para ciertas personas, soy arisco y reservado, eso es
verdad pero para otras soy todo lo contrario. Tal vez, en efecto, no sea un Mister
Simpatía. Como el marinero de El Conde Arnaldo (debió decir Arnaldos), yo no
digo mi canción sino a quienes van conmigo. Hay personas a las cuales no me
interesa decirles nada porque no son, desde el punto de vista humano, ‘de mi
partido’, es decir que no comparten mi concepción humanística de la vida.”
Después hace fuertes críticas, sin dar los nombres, a algunos artistas
identificados con el Canto Popular Uruguayo:
“La mayoría, y aquí voy a decir una de esas afirmaciones que me han
dado mala fama, está integrada por ganapanes del arte; son personas que no
están entregadas a realizar una obra, más bien lo que buscan es publicitarse y
ganar dinero. Yo soy todo lo contrario. No tengo dinero, soy pobre, no me
interesa tenerlo”.
El periodista a su vez afirmó que el nombre del poeta había desaparecido
de algunos libros que trataban acerca del Canto Popular Uruguayo, que era casi
desconocido por las nuevas generaciones y que ya no se escuchaba en las radios
uruguayas. Pero Osiris se consideraba un pionero del citado movimiento
musical: “el canto popular empezó conmigo en el año sesenta y dos”, manifiestó.
También cayó en su mira Aníbal Sampayo, músico y cantautor sanducero
que había sido muy amigo tiempo atrás. Lo acusó de haber omitido su nombre
en una investigación acerca del Canto Popular Uruguayo y de que la canción
“Río de los Pájaros” del sanducero, era una copia de su tema “Camino de los
quileros”. Pero, estas afirmaciones no tendrían fundamento real o existían sólo
en la mente del poeta, porque, en lo que respecta a la investigación mencionada,
según el experto Schubert Flores no existiría ningún trabajo de ese tipo
publicado por Sampayo en los años 90; su única publicación “histórica-
musicológica” data de 1966 y sólo trata de la obra musical del autor.
En cuanto al supuesto parecido entre las dos canciones, sólo en 2 estrofas
aparecerían algunas pequeñas semejanzas; además la canción de Sampayo se
grabó en 1955 y la de Osiris apareció en un disco de 1962.

Además minimizó el talento artístico de Zitarrosa, aunque le reconoció
que era buen cantor y que había compuesto “algunas melodías muy buenas”,
dijo de él que “no era músico, no sabía armonizar y poeta tampoco era.”
Lo real era que nuestro poeta estaba muy amargado y resentido con el
Uruguay por lo que veía como una falta de reconocimiento a su labor artística,
que, a mi entender tuvo su máximo esplendor en los años 50 y 60 en los cuales
brilló su inspiración para luego empezar a declinar hasta llegar prácticamente a
desaparecer. De todas maneras bastó para hacer un aporte importante a la
canción nativista. Es cierto además que en Argentina fue más reconocido que en
nuestro país.
A fines de 1993 le llegan buenas noticias: la editorial Fin de Siglo publica
la novena edición de “Grillo nochero” con prólogo del escritor y poeta Enrique
Estrázulas quién pone de relieve la coherencia en las manifestaciones de su arte:
“No existe en el caso de este poeta una diferencia fundamental entre el
cantautor y el escritor. La letra escrita con el propósito de ser cantada no
invalida la poesía que conlleva. Y esta sensación es nítida especialmente en las
milongas de Osiris.”
A fines de 1993 o principios de 1994 el gobierno blanco lo nombra becario
en la Biblioteca Nacional por tareas de investigador en el área de la Literatura.
Aprovechó esta ocasión para avanzar en su proyectado libro sobre Historia
Nacional. El sueldo era pequeño, 1.200 pesos mensuales, pero ayudaba. Estaba
muy amargado y casi no socializaba con sus compañeros de trabajo. Enterado
de su precaria situación el director Eduardo Muguerza, quien le había ofrecido
ese puesto, lo llevaba tres veces por semana al bar La Tortuguita en Mercedes y
Tristán Narvaja, donde almorzaban.
En setiembre de 1994 recibió la visita del cantautor español Paco Ibáñez.
Se conocían de la época en que Osiris vivía en Madrid donde mantuvieron varias
conversaciones telefónicas pero sin haber hablado personalmente; al valenciano
le agradaba particularmente la canción “De Corrales a Tranqueras”. Estaba en
Montevideo para brindar un espectáculo con el poeta José Agustín Goytosolo
en el Teatro Solís. Fue una buena ocasión para conversar animadamente y
pasear por las calles montevideanas. Seguramente habrá levantado el ánimo del
alicaído poeta.
Pero el reconocimiento tan deseado le llegó desde la Argentina. En
noviembre de 1994 tuvo una gran satisfacción. En la Provincia de Entre Ríos, le
organizaron un homenaje a propuesta del músico y poeta Edgar Monteañares,
en la agrupación criolla de esa provincia. Para celebrar el acontecimiento que
tuvo como sede la ciudad de Colón, se realizó un festival de cantores y bailarines
donde se leyó una detallada descripción de su obra y se le entregó una placa
recordatoria. Al principio se sintió algo incómodo “por no estar acostumbrado a
que me rindan homenaje” pero terminó disfrutando mucho el evento. Estaba
allí el presidente de la Federación de Entidades Culturales y Tradicionalistas de
Entre Ríos (FECTER), Omar Peltzer y hubo disertaciones de orientales y
entrerrianos.
También hicieron un asado y tuvo oportunidad de conocer y trabar
amistad con muchos cultores de las tradiciones rioplatenses: habló con el
historiador Fermín Chávez, autor de “Vida y muerte de López Jordán y con el
poeta y músico Miguel “Tatú” Harispe, entre otros.
En esta ocasión habló de sus investigaciones en la Biblioteca Nacional y de sus
proyectados trabajos, destacó la obra de Atahualpa Yupanqui y volvió sobre el
tema de los “ganapanes del arte” que realizaban “pequeñas canciones para ganar

unos pesos”. En sus conversaciones se notaron ciertas incoherencias, cuando le
hacían preguntas, a veces, contestaba con otro tema diferente. De todas
maneras el evento fue del gusto de los presentes y se hicieron comentarios
elogiosos al respecto.
A fines de ese mismo año tuvo un seria contrariedad: volvió de
Suecia el dueño de la casa de Shangrila y Osiris tiene que abandonarla y
buscarse otra vivienda.

 

 

Néstor Taranco
Una voz en el teléfono
El teléfono sonó insistentemente. Tres, cuatro, cinco veces. Si bien lo escuche en
la primera, yo andaba por el fondo de casa y no tenía ganas de andar corriendo.
Además, ya nadie usa el teléfono de línea. Es el mundo de los celulares.
Sería alguna promotora de esas colombianas o ecuatorianas. Que te llaman
desde una oficina que queda en Colombia o Ecuador, te hablan con acento de
colombianas o ecuatorianas (pero que tratan de hablar en uruguayo, que es
parecido pero no es lo mismo) y que te están ofreciendo un servicio de Uruguay
para uruguayos. Cosas de la globalización.
Lo dejé sonar hasta que se cansó (él teléfono no, el que llamaba).
Pero se nota que no se cansó y a los diez minutos arrancó de nuevo. Esta vez
estaba cerca, por lo que atendí.
-“Hola”, le dije
-“¡Hola! ¿Hablo con el señor Gastón Alfonzo?” me consultó una voz al otro lado
con acento totalmente de mi país, por lo que mi teoría anterior cayó
inmediatamente al piso.
-“Si”, le dije, “¿quién habla?”
-“Hola Gastón. Buenas tardes,mi nombre es Melisa, le hablo del Banco
Financiero Nacional, para informarle que mediante un estudio de confiabilidad
económica realizado por nuestra Institución en forma aleatoria entre varios
ciudadanos, y al ver que usted es una persona sumamente confiable, en lo que a
respaldo económico se refiere, yasí también como en base a los ingresos que
usted tiene, tenemos el agrado de informarle que ha sido beneficiado de una
suma de $50.000, los que podrá retirar en cualquier local de pago a partir de
mañana mismo, luego de completarnos unos datos que necesitamos, por
supuesto …”
Cuando paró para respirar un poco, interrumpí a la desconocida: “Esperá un
poco. Primero: ¿cómo tiene el Banco Financiero Nacional los datos de mi
nombre y teléfono, si no soy cliente de allí y ni siquiera sé dónde es que queda?”
-“Mire Gastón, esa información la tenemos en nuestra base de datos, la que nos
dice que usted es una persona económicamente confiable. Pero lo más
importante…”

-“¿Qué base de datos?”, le interrumpí nuevamente, “¿No te digo que nunca pisé
ese Banco? ¿Y cómo saben que soy económicamente confiable si jamás pedí un
préstamo ni en ese ni en otro Banco del país?”
-“Lo más importante, Gastón, es que ha sido beneficiado con esa importante
suma que usted podrá utilizar de la forma que más quiera…”
Entendí que la muchacha era una simple empleada, preparada para realizar el
mismo verso, sin contestar preguntas que no estaban en su manual, por lo que
decidí seguirle el juego.
-“Está bien. Disculpame. Sigamos hablando Melisa. ¿Te puedo llamar por tu
nombre aunque no te conozca? Total, vos me llamás por el mío con total
confianza y no me conoces.
-“Por supuesto Gastón” Contestó más aliviada. “Le decía que este dinero lo
puede retirar mañana mismo, solo necesito unos datos…”
-“¿Mañana mismo? ¡Qué bueno! ¿Así que me regalan cincuenta mil pesos por
ser una persona económicamente estable?”
-“Bueno, no Gastón. En realidad es un préstamo que usted podrá pagar en solo
veinticuatro cuotas de $ 3.962 iguales y consecutivas. Dese cuenta usted que es
una cuota muy accesible…”
Ella seguía hablando y yo pensaba. Siempre recuerdo que tanto en la Escuela
como en el liceo era muy mal estudiante, pero las Matemáticas siempre fueron
mi fuerte. Saqué la cuenta inmediatamente y volví a interrumpirla.
-“Me da noventa y cinco mil ochenta y ocho”
-“¿Cómo?” Me dijo ella
-“Tres mil novecientos sesenta y dos, que es el monto de la cuota,por
veinticuatro,me da noventa y cinco mil ochenta y ocho. Eso es lo que terminaría
pagando por los cincuenta mil pesos que me prestan. ¿No es algo exagerado?
Ella quedó unos instantes en silencio. Se notó que no era normal que la gente
sacara la cuenta de lo que iba a pagar y no estaba preparada para ello. Pero tuvo
una reacción bastante rápida: “Pero mire Gastón que si usted paga en fecha, las
últimas dos cuotas no se las cobramos”
-“Ochenta y siete mil ciento sesenta y cuatro” le dije
-“¿Eh? ¿Cómo dijo?” Me consultó mí ya amiga Melisa
-“Que Ochenta y siete mil ciento sesenta y cuatro es el monto que terminaría
pagando si abono mis cuotas en fecha y me descuentan las últimas dos. Sigue
siendo un afane. ¿No será la historia al revés? ¿Que el préstamo es en 22 cuotas,
y si no pago en fecha me agregan dos cuotas más?”
Esta vez Melisa quedó en silencio, la pelea estaba casi ganada, solo faltaba un
golpe de gracia y ella, sin quererlo, me ayudó a darlo: “Gastón, le voy a pasar con
mi Supervisora, ella le podrá ayudar con alguna de sus dudas”
-“Gracias Melisa” le dije, “Voy a provechar a preguntarle a tu Supervisora si el
Ministerio de Economía está informado sobre los prestamos usureros que
ustedes realizan, y también le preguntaré si a los funcionarios de Delitos
Complejos de la Policía Nacional les gustaría investigar sobre como el Banco
Financiero Nacional había conseguido la información sobre mi nombre,
teléfono, sueldo y "estabilidad económica…”.
No pude continuar porque la comunicación se cortó abruptamente. Pensaba
decirle que esta llamada estaba siendo grabada para una mejor atención, pero
no me dejó.
Con el sentimiento del deber cumplido y, sin duda con una sonrisa sarcástica en
mi boca, me apronté el mate y me senté en mi sofá preferido para ver la tele.

Estaba justo en la tanda. Allí una hermosa muchacha, con una también hermosa
sonrisa, promocionaba los préstamos convenientes del Banco Financiero
Nacional.

En el fondo, sólo hay forma. La forma está integrada en el texto de tal modo que
resulta indiscernible. Contenido y forma son inseparables.JJM

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