una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, Emociones y puntos de vista, las grandes abstracciones por las cuales nos gusta creer que
vivimos.


Ahora no me conoces

domingo a la tarde
Ahora no me conoces de la edición anterior
Suarez, Mier y Umpierrez (Rúben Rodríguez Arcidíaco)
Ediciónes anteriores: Club Ciclista Alas Rojas presenta a su plantel: Dumas
Rodríguez, Juan Picardo, Jorge Romero, Piñeyrúa y el Gallego Cheol.- El Alas
nació en agosto del 63 y esta foto debe ser a pocos años de su fundación.- En esa
época casi ni habían sponsors en sus camisetas y lucen la original; azul con
detalles en rojo.-(Angel Pío Borra)
El Maestro Enrique Ilera
Manifiesto Avícola
A medida que pasa el tiempo me convenzo más y más de la inutilidad de mis
patas amarillas.,
Son miembros escamosos y de muy poca utilidad ya que todo lo que
necesitamos lo conseguimos con alas y con el pico.
Las patas no pueden emitir ningún sonido para identificarse o ser identificados
por su pareja y como somos seres pacíficos tampoco nos sirven para las
disputas, por eso no tienen púas ni la gran membrana de los espatulados
aunque también son amarillas.
Tampoco tienen órganos reproductivos, por ahí no se ponen huevos.
Las patas sirven también para rascarse y en algunas especies se usan para cazar,
puesto que hay que comer para vivir, sino seríamos un pedazo más de roca.
Nosotros somos superiores a las máquinas voladoras de los hombres, pero ellos
tienen armas y en cualquier momento nos pueden envidiar y poner fin a
nuestras veleidades de reina de los cielos.
Por eso conformémonos con el mar y las rocas. Que ya es bastante.
Los seres humanos apenas disponen de algún pedazo de tierra, por eso es que
siempre nos piden prestados el mar y las nubes.

 

 

 

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS/Osiris Rodríguez
Castillos
Estadía en Shangrilá
El poeta nativista, quizás por estar muy corto de dinero, salía poco de su
casa. Lo venían a visitar su ex esposa Zulma Di Pólito (Zuzu), su amigo Julián
Zina y gente vinculada al Partido Nacional como Camilo Urueña (quién le estaba
gestionando una pensión graciable ante las autoridades), una persona de
apellido Lagos y Horacio Soares de Lima. Su compañero de vivienda pensaba
que querían reincorporarlo a filas blancas.
No andaba bien de ánimo y su amigo Walter Díaz que le servía como
apoyo en esas situaciones tuvo que viajar a Suecia para practicarse una
operación quirúrgica, permaneciendo 8 meses en ese país. Su compañero de
vivienda pasaba el día en Montevideo, tal vez en tareas de militancia, y volvía
por la noche. A veces conversaban animadamente con Osiris aunque no
encontraba comida pronta porque el poeta no solía cocinar y tampoco tenía
medios para hacer un aporte en alimentos.
Pero un día se pelearon. El problema vino cuando Osiris, para aliviarse
del frío que pasaban en la casa buscó una botella de vino y encontró que había
desaparecido. Cuando llegó el militante, aquel lo acusó de haberse tomado la
bebida. Aunque la otra persona negó el hecho e incluso ofreció comprar otra
botella, la ira del poeta no cesó e incluso quiso atacar a su rival pero terminó
cayendo al suelo. Su propio oponente lo ayudó a levantarse y la situación quedó
superada pero se puso en evidencia un cierto descontrol en la mente del poeta.
Poco tiempo después esta persona formó pareja con una compañera y se fue a
vivir a otro lugar.
Osiris decidió reanudar sus actuaciones en público pero ante sus
dificultades para pulsar las cuerdas de su guitarra, le pidió a Walter Díaz que le
consiguiera un guitarrista como acompañante y éste habló con Sergio Fernández
Cabrera, compositor y solista, que estaba haciendo una trayectoria importante
en materia musical pero igualmente aceptó para “apoyar a un grande como
Osiris que en ese momento estaba bastante solo”, según sus palabras. 1
Las sesiones de ensayo con Fernández Cabrera se hacían generalmente en
Shangrilá, por la situación económica del poeta, pero, algunas veces, iba Osiris a
la casa del músico quién vivía en el barrio La Comercial. Los ensayos eran largos
y duros; se perdía en ellos la noción del tiempo. El autor de “Coplas a Jacinto
Luna” estaba preparando una gira por todo el país en la cual actuaría junto con
su acompañante. Pero dicha gira no se pudo concretar lo mismo que un libro de
Historia Nacional que había anunciado. Estos reveses desalentaban al artista y
lo llevaban a deprimirse y aislarse de los demás. Los ensayos continuaron pero
sin actuaciones a la vista. Sirvieron, no obstante para conocerse bien y
armonizar la actuación del dúo. Recién en abril de 1996 pudieron actuar en un
recital en la Rural del Prado.

 

 

La Madriguera presenta
El lector que despertaba
Hermenegildo es una especie de finisterre sin árboles, un lugar de veraneo
arrinconado en la orilla del océano, donde comienza la inmensidad del Brasil.
Hasta esa frontera llega Ernesto Ramos, un empleado público, cuarentón y
solitario, empeñado en convertirse en escritor. “El hombre que despertaba” es el
registro de algunos días extraños en la vida de Ramos, desde su llegada al lugar
hasta su desaparición fulminante, en la madrugada del 1 de enero
El hombre que despertaba/ Luis Fernando Iglesias
Premio Nacional de Literatura / MEC, 2012. Como sus personajes, el texto de
Luis Fernando Iglesias funciona en una frontera múltiple y compleja, en la que
se interceptan diversas tradiciones literarias. Hay en el relato algo de policial en
sus dos variantes clásicas: un enigma que es necesario resolver, pero también la
construcción de caracteres y submundos sórdidos. Por otro lado, atraviesan la
trama varios asuntos clásicos de la narrativa fantástica: los mundos paralelos, la
contaminación de la realidad por el sueño, la alteración de la temporalidad. Se
trata de una novela sobre la imposibilidad de escribir una novela, con rasgos de
lo que alguien llamó alguna vez “literatura de balneario”, donde el tiempo
vacante o suspendido, poco a poco se va volviendo denso y ominoso. Iglesias
sostiene con soltura sorprendente esta tópica prestigiosa, construye sus
peripecias con oficio de narrador, y conduce vertiginosamente al lector hacia el
desenlace.(estuario)

Editorial: HUM
ISBN: 9789974699533

José Monzeglio
Los Hermanos Azcoitía
Dos laboriosos vascos en Santa Lucía
EL año de l862 se embarcaron en Santander tres hermanos de la familia
Azcoitía, rumbo al Río de la Plata, Dos de ellos desembarcan en Montevideo y el
tercero prosigue hacia Buenos Aires, de quien nunca más tuvieron noticias. Los
restantes, de nombres José y Dionisio, al poco tiempo se trasladan al pequeño
pero próspero pueblo de San Juan Bautista, pero ya conocido por Santa Lucía
por hallarse situado sobre el rio del mismo nombre, a unos 60 kilómetros de la
capital. Por esos años era ya un lugar muy buscado por las familias pudientes
de Montevideo, por lo saludable de su microclima, especialmente desde la

devastadora epidemia de fiebre amarilla del año l857, así como algunas de
Buenos Aires que comenzaron a edificar hermosas mansiones de veraneo,
rodeadas de parques y jardines entre la mas nombrada la del Dr. Alejandro
Magariños Cervantes del año 1865, sobre un parque de 6 hectáreas, desde hace
varios años demolida por lo valioso de sus materiales, la mayor parte
importados de Italia y España y la hermosa residencia campestre de la familia
de don Juan Bautista Capurro, rodeada de un excepcional parque forestal con
especies de plantas y árboles importados de distintas países del mundo, por
ejemplo las variedades de camelias desde Japón. Desde hace años comprada por
el Municipio de Canelones.
Los Hermanos Azcoitía, verdaderos artesanos en materia de construcción, se
dedicaron con empeño y éxito a su oficio. Fuertes trabajadores y
emprendedores empresarios, fabricaban sus propios grandes hornos de ladrillos
y baldosas, aprovechando tierras apropiadas y abundantes montes criollos y
hábiles constructores edificaron grandes y sólidas residencias para familias
pudientes de Montevideo, Buenos Aires y locales. Algunas persisten, prueba de
su solidez y excelentes materiales, por ejemplo la casa de la familia Rodó, de
l865, con su hermoso jardín y árboles de adorno. En la misma disfruto felices
años de su infancia su hijo el escritor y ensayista Don José Enrique Rodó. Desde
hace 30 años es propiedad municipal y actualmente restaurada alberga las
distintas dependencias de la Casa de la Cultura.
Otra es la casa de la familia argentina del Sr. Ángel Zavalla, aún en manos de
sus descendientes, verdadero museo romántico de una época ya pretérita, que
se abre al pública por su actual propietaria el Día del Patrimonio. También sus
propias casas en pleno centro, donde el año l878, estalecieron su tradicional
Fonda de los Vascos Azcoitía, atendidas por su esposa e hijas, en parte subsisten
habitadas por familiares, no directos, actualmente protegida por RES.O6939/07
por la Comisión Honoraria de Patrimonio Histórico de Canelones, junto a otros
bienes ,incluidos los ya mencionados up-supra.
Aunque la obra más importante construida por la firma de Azcoitía Hnos. por
sus grandes dimensiones y fuertes estructuras es el enorme edificio construido
entre los años de 1868 a 1871, para la Empresa de Aguas Corrientes de los Sres.
Ambrosio Lezica, Anacarsis Lanús y Enrique Fynn, que habia ganado la
licitación en 1867 para el suministro de agua potable a la capital, que había
sufrido una grave epidemia de cólera en 1867 a 1868. Se construyo a orillas del
río Santa Lucía en la zona conocida por Paso de la Piedras Coloradas, donde
sigue estando actualmente el gran complejo de Obras Sanitarias del Estado
(OSE). Este solido edificio de grandes proporciones, alojó un gran motor
importado de Inglaterra desarmado en grandes piezas y transportado, desde la
bahía de Montevideo, en barcazas por el rio Santa Lucia hasta su instalación
definitiva, bajo la supervisión del Ingeniero Hidráulico Jorge Neuman.
Este edificio y su correspondiente maquinaria fue declarado hace varios años
monumento histórico nacional., luciendo una gran plaqueta de cerámica con la
inscripción “Construida por la firma AZCOITIA Hnos. Santa Lucia 1868-1871”.
Funcionó como única impulsora del agua hasta los depósitos en Montevideo
hasta el año de l931 en que se habilitaron los motores diesel. Hoy restaurado y
mantenido está en condiciones de hacerlo, no lo hace pues funcionaba con buen
carbón de piedra de Cardiff, que también era transportado por vía fluvial en
grandes chatas, tironeadas por vapores fluviales. DIcho tráfico fue muy intenso
durante más de 60 años, y está muy bien descripto en interesante y
documentado artículo por nuestro distinguido Académico Carlos Tastás Rossi.

El estado actual del edificio de Aguas Corrientes, a la fecha destinado a Museo
Histórico de OSE y del frente de la ex fonda de la familia Azcoitía en calle Brasil
entre Rivera y Artigas en Santa Lucia.

Ilustraron, Rodolfo Torres, Bnu, , espectador.com, Gentileza Luca y Lucía.
No sabemos, callamos o escribimos.MC

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