Herramientas y encuentros en la búsqueda de un
Cuidado saludable apoyado por el sistema Nacional
de Cuidados.

El sistema Nacional de Cuidados promueve la
implementación de políticas públicas destinadas a
atender las necesidades de personas mayores de 65
años en situación de dependencia, niños de 0 a 3
años, y personas con discapacidad severa.
Además, busca mejorar la vida de las personas
dependientes a través de prestaciones de cuidados
integrales; visualizar como responsabilidad de toda
la sociedad el cuidado de las personas que no
tienen autonomía.
En Santa Lucía, un grupo de profesionales viene
realizando una de estas tareas con niños y
adolescentes dependientes, que está integrado por
Eliana Martínez, Trabajadora Social y referente del
proyecto, Prof. de Educación Física Luís Martínez,
Enzo Bonizzi guitarrista y Martín Becerra
Sicomotricista.
El Pueblo dialogó con los responsables del proyecto
que llevan adelante los talleres los días viernes en la
Plaza de Deportes Zoilo Zaldombide de Santa Lucía.

Eliana Martínez Trabajadora Social, referente del
proyecto.
E. P. – Están trabajando con niños y adolescentes
con capacidades sicomotrices e intelectuales
diferentes,
E. M. – Es una iniciativa local, por el Sistema de
Cuidado creada el año pasado, el Nodo Educativo
de Santa Lucía, que es un grupo donde participan
muchas instituciones sociales, culturales,
educativas, de la salud.
Se presentó una propuesta local de Cuidado, que
estaba destinado a niños y adolescentes de entre 5
y 17 años con discapacidad, con discapacidad
severa y moderada y necesitábamos un lugar para
realizar los talleres, se decidió que fuera en la Plaza
de Deportes, porque también integra el Nodo
Educativo. Comenzamos en agosto 2018, los días
viernes a partir de las 15:00 horas.
Tenemos talleres de Sicomotricidad, Educación
Física y Música; estamos sobre la marcha, llevamos
cuatro clases.
E. P. – ¿Es a término?
E. M. – Sí, el proyecto está financiado a término, se
desarrollará hasta el último viernes del mes de
marzo 2019.

Uno de los objetivos que tiene este proyecto, es
que una institución o alguien de referencia de la
ciudad se interese por continuarlo más de marzo
2019 prestando un local, recursos humanos o
financiamiento para poder continuarlo, porque
nosotros estamos financiados hasta marzo como
iniciativa local. La mayor parte del aporte
económico del proyecto se tuvo que gastar en la
compra de materiales, conformar una sala, pagar
recursos humanos.
E. P. – ¿A cuánto asciende la ayuda económica?
E. M. – Es un monto de $600 mil pesos, que se
dividió la mayor parte para la compra de los
materiales y el resto para la contratación de los
recursos humanos.
E. P. – Ahora nos encontramos en un ámbito
cerrado como esta sala, las propias inclemencias del
tiempo de la época lo exigen, ¿también se hacen en
espacios abiertos?
E. M. – Como empezamos en agosto, la idea era
realizarlo adentro, principalmente por los
materiales que utilizamos, quizás en la época de
verano podamos realizar alguna jornada afuera.
E. P. – ¿Con cuántos alumnos trabajan?

E. M. – Contamos con un cupo de 20 niños y
adolescentes, tenemos inscriptos 20, pero
generalmente han participado hasta 10, porque
algunos no han participado con continuidad, somos
flexibles en ese aspecto,
E. P. – Si tienen 20 inscriptos, ¿a qué crees se debe
ese desinterés del 50%?
E. M. – La convocatoria que hemos hecho
fundamentalmente ha sido institucional, por ser un
proyecto que surgió del Nodo Educativo, recurrimos
a las instituciones, por ejemplo, Escuela Especial, el
Jardín y otros, que me han pasado datos y hemos
convocado a chiquilines. Sería interesante que otros
niños y adolescentes que no concurran a
instituciones se acerquen los días viernes, si les
interesa participar.
Otra cosa importante del proyecto es que los
referentes de los niños sean los padres, asistentes
personales, que los acompañen para que participen
del proyecto, porque no es sólo que vengan y dejen
a los chiquilines y después vengan a buscarlos,
también que exista la posibilidad de realizar alguna
instancia o taller para los padres o referentes.
También una de las cosas que pretendemos es que
sea un espacio de disfrute, de juego con la

participación de los alumnos y padres o referentes.
La idea, además, pasa por coordinar la venida de un
técnico para que venga a dar una charla sobre el
taller o temas particulares puntuales.

Martín Becerra, Sicomotricista.
E. P. – ¿Su tarea específicamente en qué consiste?
M. B. – Soy uno de los talleristas, me encargo de la
parte de Sicomotricidad, pero a la vez
intercambiamos las disciplinas, porque está Enzo
con el taller de música y Luís en la parte de
preparación física.
Se trabaja con los niños, las niñas y sobre todo la
familia, es un espacio recreativo en el cual
aportamos desde la visión de uno las experiencias
previas.
E. P. – En esa experiencia que ya has tenido en otros
ámbitos, ¿lograste observar alguna evolución?
M. B. – Acá es muy temprano ver progresos, pero sí,
en experiencias anteriores hemos notado muchos
progresos, hemos visto con satisfacción la
evolución, un disfrute al lograr superar algunas
dificultades que los niños, niñas y referentes van
logrando. Todo lleva su tiempo, porque muchas
veces, en la dinámica familiar, no se puede por

distintas circunstancias ver en el día a día. Este tipo
de proyectos se trata de eso, forjar el vínculo y que
los alumnos fundamentalmente disfruten del
espacio junto a sus referentes.

Enzo Bonizzi, guitarrista.
E. P. – La música siempre ha jugado un rol
importante en la sociedad, atrae a los niños,
adolescentes, mayores, independientemente de la
edad o circunstancias.
E. B. – Es importantísimo ya que tiene que ver con
todas las actividades que hacemos acá, la música lo
que tiene es que le hace plus a todos, entonces
estamos haciendo una actividad, de repente Luís los
hace caminar sobre una colchoneta, o Martín le
pasa una pelota a una niña y ella la agarra y la
golpea, y yo le digo mira, es un tambor, entre otros
ejemplos, la música está presente en cualquier
circunstancias, más bien en base a la observación y
disfrutar de todo ese tipo de cosas.
E. P. – Cómo se los veía hace un rato bailar, cómo
disfrutaban.
E. B. – Claro, todo tiene que ver, la educación física
con la música, por ejemplo, porque tiene que ver
con los pasos, primero hay que hacer una cosa,

luego otra, para pegarle a una pelota tienen que dar
unos pasos y pegarle, entonces, con la música
también es lo mismo, se va por partes, buscando un
progreso en todas las áreas. Los niños, niñas, más
allá de sus dificultades, lo van asimilando, sus
referentes familiares disfrutan con nosotros
involucrándose, eso es lo que nos incentiva y
satisface realizar esta tarea, porque además
considero que he aprendido muchísimo.

Luís Martínez, Prof. Educación Física.
E. P. – Hace unos años que trabajas con niños y
adolescentes con capacidad diferente en lo motriz,
no quiero decirte que se te hace más fácil, pero sí
tienes una buena experiencia.
L. M. – Primero agradecer a todas las personas que
han hecho posible el desarrollo de estos talleres, es
importante que en nuestra ciudad haya un lugar así,
muchas veces familias nos consultaban por un
centro de rehabilitación para enviar a los hijos,
entonces teníamos que ir algún lugar en
Montevideo porque acá no teníamos un espacio,
entonces, que haya un lugar disponible en la ciudad
para nosotros es muy satisfactorio.

E. P. – Recuerdo que hace unos años atrás
trabajabas con adultos y mayores en distintas
disciplinas deportivas, acá pienso que es distinto,
está más enfocado a niños, niñas y adolescentes.
L. M. – En Santa Lucía hay lugares que siguen
trabajando con adultos y mayores, Rugby en silla de
ruedas en UTU, hay otros proyectos, el Para
Canotaje, en el club Náutico Santa Lucía, tenemos
un competidor, Christina García, que compite a
nivel internacional, en el deporte hay muy buen
progreso.
Nosotros con esto apuntamos a esas personas que
no están incluidas todavía, porque sus
discapacidades son demasiado severas, y al mismo
tiempo se encuentra en situaciones vulnerables.
Este proyecto, particularmente, apunta a esos niños
y niñas que quedan excluidos del deporte, porque
no todo el mundo puede jugar. por ejemplo, al
Rugby, o fútbol.
E. P. – A muchos les cuesta integrarse porque les da
algo de vergüenza, porque uno mismo va por la
calle y los mira con insistencia, trasmitiéndoles
sentimientos de lástima, como que lo haces sentir
culpable por estar en esa situación.

L. M. – El sentimiento de pena, es el peor
sentimiento que nosotros podemos generarles a
ellos, y muchas veces eso es una característica del
ser humano sobre lo desconocido. El no saber cómo
actuar a veces nos hace ser indiferentes a
determinadas situaciones, eso es precisamente lo
que tenemos que cambiar.
E. P. – Personalmente te dedicas al aspecto físico,
cómo moverse, subir o bajar una escalerita, entre
otros ejemplos.
L. M. – En realidad está todo relacionado, la parte
física, los trabajos de sicomotricidad y la música.
Entonces, nosotros nos planteamos, hoy por hoy,
un objetivo, que está enmarcado en un espacio de
disfrute, pero es lo que más queremos, ante todo, si
bien queremos mejorar y que el niño suba un
escalón y lo baje, en estos tiempos la evolución de
la rehabilitación ha cambiado muchísimo, capaz que
no es imprescindible que el niño suba un escalón,
porque capaz que nunca lo puede hacer. Sí sería
bueno, que el medio y que el estado se adaptara
para esas personas que nunca lo van a poder hacer.
Entonces, si hubieran más rampas o acceso que les
facilite el mismo en todos los lugares, por ahí capaz

que la silla de rueda no sería una discapacidad y así
con todas las discapacidades.

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