Uruguay volvió a crecer en el primer trimestre del año y todo indica que
se mantendrá por ese sendero en los próximos meses. Eso no significa
que esté exento de grandes desafíos. De hecho, aunque la actividad se
expande, la mayoría de las empresas y el mercado de empleo no lo
perciben.
El analista de la calificadora Fitch Ratings para Uruguay, Todd Martínez
dijo aEl Observador que el repunte de 2017 parece haber perdido vigor,
ya que derivó de factores temporarios que empujaron el consumo.
Entre otros datos de este informe, se agregan debilidad de la inversión,
un “entorno externo” que “tampoco ofrece alivio”. Como siempre,
Uruguay sufre en carne propia los problemas de Argentina y
Brasil pro su impacto en la economía local.
Para Martínez, (…) El segundo semestre viene cargado de
incertidumbre. En ese escenario con más debilidades que fortalezas es
que se moverá la economía local.
Sumamos (o restamos) datos del segundo informe del Observatorio de
Derechos de Niñez y Adolescencia del Uruguay, publicado esta
semana y que reproduce El Observador. El 15% de los menores de
edad vive bajo la línea de pobreza, lo que duplica el porcentaje de
adultos en esta situación”. “La pobreza viene en caída desde hace
más de una década, y la brecha entre adultos y niños se ha ido
achicando. Sin embargo, el informe confirma que la brecha existe y
que en Uruguay se "castiga" la edad y el color de piel” . Es que entre
los niños afrodescendientes la cantidad de pobres trepa a uno de cada
tres, duplicando a los no afro. Y, a la vez, los más pequeños son los
más afectados. Esto en síntesis porque el informe tiene más datos que
alertan: estamos hablando de la hipoteca del presente y futuro inmediato. Pongámosle que
seguramente no exista un lugar del mundo en el que no haya pobres. Lo que suena increíble es
que en un país de 3 millones, no podamos dar a nuestra niñez, una vida digna. Hay plata para
pagar costosos y posiblemente innecesarios viajes al exterior. Hay mucha plata para planes
inútiles. Para referenciar por encima a qué refiero, basta con una palabra: MIDES.
Nos secan a impuestos; pagamos para vivir en un país de oro, pero los servicios dan pena:
desde el transporte público, al estado de las calles, y ni que hablar la inseguridad, exposición
de nuestra vida a manos de delincuentes que están mucho más armados que la policía, falta de
proyección de futuro…¿Dónde quedó Uruguay? ¿Antes éramos más pobres? ¿Teníamos
menos? Es probable. Pero teníamos la certeza que, de intentarlo y esforzarnos, tal vez
llegábamos a algo: un buen pasar, un ahorro, algo para legarle a nuestros hijos. Hoy comprar
una casa, es casi un sueño; planificar sin pensar previamente que la cuarta parte de nuestros
ingresos se van a la voracidad insaciable de un estado que gasta sin medida y que no nos
devuelve nada, desestimula. De verdad, parece que debemos decir que “todo tiempo pasado
fue mejor” aunque duela que el avance sea motivo de desazón y no de alegría
Después nos preguntamos por qué se van los jóvenes; los más calificados y los que menos
saben. Los que tienen su título recién impreso y emigran a hacerlo valer y no a convertirse en
un expendedor de recursos para mantener cargos, embajadas, bancas y tantas cosas inútiles
que los uruguayos de bien sostenemos. Ni que hablar de los vagos que no hacen más que
sacarnos y de los que muchísimo más tienen, que parece, nadie se anima a tocar.
Realidad que puede ser modificada. Falta voluntad

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