Escribe Dr. Ramón Legnani
Me sorprendió. Ojeando un libro recién obtenido (“Matemática Divertida y Curiosa” de Malba Tahan) leo el relato sobre la manera en que el naturalista y matemático francés Le Roy, determinó hasta cuánto sabían contar los cuervos. Fue allá, por el siglo XIX cuando observó el comportamiento de un par de cuervos que retornaban a su nido. Entonces vio que cuando había alguna persona cerca, se mantenían a distancia y no iban al nido. Lo hacían cuando no había nadie a la vista.
Hizo construir una habitación en las cercanías del nido observado, e hizo entrar allí a una persona cuando los cuervos la veían. Estos se mantuvieron alejados hasta que la persona se retiró del lugar. Al día siguiente hizo que penetrasen dos personas en la habitación y que posteriormente se alejasen en forma espaciada: primero una y al rato la segunda. Hasta que la segunda no salió de la habitación, no retornaron las aves al nido.
Al día siguiente fueron tres las personas que entraron en la habitación y se fueron retirando en forma espaciada. Hasta que no se retiró la tercera, no retornaron al nido.
Lo mismo ocurrió cuando entraron cuatro y luego cinco personas, que se fueron retirando espaciadamente. Recién fueron al nido cuando se retiró la última, seguros que nadie quedaba en el refugio.
Pero a partir de que penetrasen seis o más personas, los cuervos comenzaron a confundirse y no sabían si quedaban más o no en el refugio.
De esta observación, repetida en el tiempo, dedujo Le Roy que los cuervos contaban seguramente hasta cinco.
Compré este libro inducido por el nombre del autor, Malba Tahán, de quien había leído años atrás “El Hombre que Calculaba”. Siempre creí que el autor era árabe de acuerdo al relato del libro. Grande fue mi sorpresa cuando en este volumen de curiosidades matemáticas viene la biografía del autor. Se trata de un brasileño nacido en 1895, llamado Julio César de Mello e Souza. Utilizó a veces el seudónimo de Breno de Alencar Bianco aunque más frecuentemente el de Malba Tahán. Algunos biógrafos opinan que utilizó seudónimos como una forma de llamar la atención. Publicó más de cien libros, por lo menos 69 de cuentos y 51 de matemáticas. Seguramente que su libro más conocido es “El Hombre que Calculaba”, en el que narra la vida de un calculador en un país árabe que continuamente debe resolver problemas matemáticos que le plantean. En el año 2001 este libro había llegado a la 54 edición. Del autor se ha dicho que es el único profesor de matemáticas que ha llegado a ser tan famoso como un jugador de futbol. Fue un estudioso e investigador consecuente, lo que le permitió escribir sobre geografía, historia y cultura islámica tradicional. Introducía relatos y curiosidades en sus textos, a la búsqueda de hacerlos más amenos.
El Profesor Mello e Souza frecuentemente criticaba los métodos de enseñanza, sobre todo de matemáticas, diciendo que a veces se tornaban complicados y no se buscaba que fuesen sencillos y atractivos.
Se le considera muy avanzado respecto a los educadores de su tiempo y que sus propuestas siguen
siendo vigentes.

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