Desde el mes de enero en que el campo salió del verde y copó el asfalto, otra historia comenzó a escribirse en Uruguay. Quizá en otros lugares del mundo, se prestaría atención a un grupo de poder que, acostumbrado a sostener la cadena alimentaria del país, no suele hacer ruido.
Difícil, es establecer cuántas personas viven de la rentabilidad del campo. Podemos hablar del productor y su empresa familiar. De los peones, capataces, etc., de los comercios a los que le compra los insumos para subsistir, de los campos que arrienda para la producción, de la estación de servicio donde carga el gas oil para la maquinaria, de los que van a los mercados a vender frutas y verduras que a los primeros en la cadena se les paga de forma miserable muchas veces. Pero en la cultura de miopía política, sólo se habla de “4×4”.
A ver si en dos líneas se puede explicar: las “4×4” se ganan con el trabajo de sol a sol que no conoce días libres ni feriados. Que dudo, los que tanto se aferran de eso para criticar, puedan trabajar un solo día a la intemperie como trabajan los que compran esas camionetas. Realmente no los veo sin el aire acondicionado refrescándolos en verano y calefaccionándolos en invierno.
Y 2) se necesitan para transitar con animales, tirar de máquinas, cargar alimentos e insumos, etc. Por favor, basta de intentar distraer con argumentos escolares, un tema en el que se nos va la vida.
En su congreso 101, la Federación Rural dejó en claro que hay un problema de competitividad según recoge la crónica de El Observador en ese acto final.
El presidente de la (FR), Jorge Riani, afirmó además “que el gremialismo rural tiene la pretensión de que el Estado se ajuste el cinturón”. Me recuerda a aquella frase pegada en un sinfín de parabrisas: “bajen los costos del estado por favor!”. Sí, porque seguimos manteniendo un estado pesadísimo e ineficaz que no da respuesta a los que realmente saben. Ya sea por desidia o por inconveniencia. O, en el peor de los casos, por política partidaria
De los dos insumos que afectan la competitividad mencionó la energía y el combustible. “Esa pérdida de competitividad ha provocado un gran endeudamiento con un crecimiento exponencial. En el 2006 el sector del campo debía US$ 450 millones y 10 después en el 2016 pasó a US$ 2.500 millones. En el 2018 saltó a casi US$ 4.000 millones”, resume la crónica del matutino. A modo de reflejo, habló de 12000 productores que abandonaron la actividad en los últimos 12 años
En sintonía, en la edición dominical de ese matutino, se publica una interesante entrevista.
Daniel Bellerati, presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica , dijo en entrevista con el Observador, que la exportación de carne está con costos muy altos en Uruguay. Y eso, ( servicios más caros y una burocracia muy pesada), “se termina complicando la competencia con los países que hacen las cosas mejor”. Estamos hablando de alguien que tiene medio siglo de vida en este rubro, por tanto, ha de ser una voz más que autorizada.A nivel personal me preocupa que en los cargos de relevancia haya personas sin oídos para escuchar a los que pueden aportar desde la experiencia y el conocimiento. Que lo político partidario prime siempre sobre el bienestar del país. Que tengamos un parlamento más preocupado en pelear por redes sociales que en trabajar por un país más justo, mejor, eficiente, sustentable y…feliz

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