Sin lugar a dudas que el Rugby en nuestro país es uno de los
deportes llamados menores tradicionales y que como otras tantas
disciplinas insertada en el medio uruguayo por los ingleses en el
siglo XIX.
En los últimos años, ha comenzado a expandirse tierra adentro, en
el Uruguay profundo. Como toda cosa nueva cuesta asimilarlo por
falta de espacios y apoyo, fundamentalmente.
En nuestro pueblo tenemos a alguien con espíritu rugbístico,
Nicolás Caballero, juega en el Trouville de Pocitos, pero con el
deseo de que en algún momento pueda volcar ese aprendizaje a los
jóvenes santalucenses.
Algo nos contó sobre esta experiencia de la pelota ovalada, arcos
altos, de que para jugar los partidos no se necesita de guardias ni
privada ni oficial.
Entrevista a Nicolás Caballero, santalucense que juega al Rugby en
el Club Trouville.
E. P. – ¿Tuviste actividad en la semana?
N. C. – Hemos tenido entrenamientos, estamos disputando el
Campeonato de Rugby del Uruguay, Copa 100 de El País, en el que
solamente juega equipos de Montevideo, el interior pertenece a la
Segunda División.
E. P. – Estás en Trouville.
N. C. – En Trouville de Pocitos, esta institución cuenta con varias
disciplinas deportivas y entre ellas se encuentra el Rugby. Hace un
año y medio que juego en el club.
E. P. – ¿Cómo nace la idea de practicar este de deporte no
tradicional en estas zonas?
N. C. – Otras disciplinas deportivas no me llamaban mucho la
atención, más allá de que jugué algo de fútbol en Palermo de Aguas
Corrientes, intenté hacer fútbol también en juveniles de Santa Lucía
y Wanderers, por hacer algo deportivamente.
Hace un par de años, un conocido me comento que en el
departamento de Canelones habían comenzado con prácticas de
rugby, era una disciplina que me gustaba, además quería probar
algo nuevo, fundamentalmente por un tema de salud física, por el
ejercicio, es un deporte intenso, entonces comencé en Canelones.
Disputé varios campeonatos del interior con Canelones, luego
surgió la posibilidad de ir a Juventud de Las Piedras, jugué alguna
instancia con ellos en torneos del interior. Recorríamos el país, era
una forma de mostrar este deporte no tradicional tierra adentro, la
gente lo recibía con entusiasmo.
E. P. – ¿Qué te atrae de esta disciplina?
N. C. – Me gusta porque es un juego de sacrificio y compañerismo,
y a esta altura de la vida, ya con 33 años, es un gusto personal que
me doy.
E. P. – Comenzaste a jugar tarde, de acuerdo a la edad, ¿te has
sentido bien, entonces?
N. C. – Técnicamente muy tarde, pero la constancia, la
perseverancia han hecho que me sienta bien. Indudablemente que
lo táctico, lo técnico, los fundamentos, las habilidades cuando eres
adolescente lo asimilas mejor, es más fácil, de grande cuesta un
poco más aprender las cosas, pero con prácticas, no faltando y con
deseos de superación se sale airoso. Eso me acercó la posibilidad de
ir a jugar a un club fundador de la Unión de Rugby de Uruguay
como Trouville, además de ser una institución muy reconocida en el
país deportivamente. Tenemos nuestra cancha sobre la ruta 102,
Campo Rojo, así se llama el Complejo, ahí también está el fútbol
universitario, básquetboll y nuestra cancha. Entrenamos en Solano
García y la Rambla.
E. P. – Por lo que hemos apreciado a través de la pantalla chica, da
la impresión de ser un juego violento, sin embargo, hablando con
Estramil hace unos años, me decía que no es tal dentro de la
cancha.
N. C. – Es la sensación que hay desde fuera de la cancha, es un
contacto leal, aprendes a golpearte y cómo golpearte para no
lastimarte. Es un juego muy físico, muy fuerte, todo dentro de las
reglas, lo que pasa en la cancha queda ahí, termina el partido,
compartís un tercer tiempo con los rivales. El rugby es un deporte
que se mantienen mucho los valores, por algo la Selección de
Uruguaya clasificó al mundial ante 15 mil personas en el estadio
Charrúa, y no había un solo policía, creo que es un muy buen
mensaje.
Se le da mucha participación a los juveniles, se está expandiendo
cada vez más en el interior del país. Me gustaría que en Santa Lucía
a futuro se armara un equipo, ya hay algunas propuestas, es una de
mis aspiraciones para cuando deje de jugar y dentro de las
posibilidades brindar algo sobre lo que hemos aprendido a los
jóvenes de nuestra ciudad, aparte de darle otra opción deportiva a
la comunidad.

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