En la semana que pasó, el número de homicidios en Uruguay volvió a
ser noticia. Lejos de aquietarse, el dolor sigue haciendo mella en los
uruguayos. Ya no es la noticia “a quién mataron hoy, sino a cuántos”
como dijo el líder de Espacio 40 Javier García.

Y mientras esto siga pasando, lo sigo marcando. Por más que
aparezca como reiterativo, me niego a naturalizar algo por el hecho de
que esté instalado.

En otro orden, el plenario del Frente Amplio postergó tomar la
decisión sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Chile. Se votó
su tratamiento en un próximo plenario con fecha a determinar. Según
recuerda El País, se había anunciado que había resultado ganadora
la opción de dejar a la bancada parlamentaria del partido la decisión
de aprobar o no el tratado, pero luego se dieron cuenta de que había
contado mal los votos del Partido Comunista.
El MPP, el Frente Líber Seregni, el Partido Socialista, la Vertiente
Artiguista y Baluarte Progresista se mostraron a favor, mientras que el
Partido Comunista, el Fidel, la Lista 711, Casa Grande, el PVP y la
Liga Federal se opusieron.

Qué reflexión nos deja esto a los ciudadanos que “la vemos de
afuera”? que en Uruguay no hay gobierno. No hay representación.
Hay gobierno de partidos políticos que integran el Frente Amplio.

Resulta que en Uruguay no hay un gobierno firme, con un presidente
Tabaré Vázquez sólido, capaz de tomar una decisión, de llevar
adelante un avance que claramente merce al menos ser estudiado.
Porque, señores, bienvenidos al gobierno que encabezan los líderes
de los diferentes grupos que componen al partido oficial.

No hace falta ser un gran genio para darse cuenta que lo que primó
fue el eterno rencor izquierdista con respecto a la economía. Y
aquellos prejuicios anti capitalismo que conservan solo para la tribuna.

Aunque quienes lo pregonan, manejen costosos automóviles, hagan
viajes al exterior y compren por internet. O tengan celulares con
w.app. Twitter y Facebook (que vaya si usan redes para quejarse , oh
paradoja, del consumismo y el materialismo) , laptop y championes de
marca.

Uruguay ve pasar los trenes (usando la metáfora del presidente
Tabaré Vázquez), mientras todos los países al menos estudian si les
vale la pena estar en un circuito integrado de negocios.

Se podrá estar en desacuerdo con el país elegido, con las formas pero
nunca con la posibilidad de expandirse. Eso ya no cabe en este
mundo globalizado. Si aún hay ilusos que siguen imaginando las
“izquierdas de A.Latina” todas unidas, hay que pensar que, o son bien
ingenuos, o no entienden nada. Porque cada “izquierda” pelea por su
país como correspondería hacer si un estado fuera bien entendido. Y
no malgastaría tiempo en consignas caducas, que ya no tienen
espacio en el hoy, ni harían consignas tribuneras para quedar bien con
aquellos viejos idealistas que posiblemente aún existen pero que,
seguramente hasta ellos saben que hoy, sus ideales, son
impracticables.

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