El viernes pasado en el Centro Cultural José E Rodó, Canarias en
Movimiento invitó a conversar y a pensar estrategias para avanzar en la
construcción de la paridad política en el departamento de Canelones.
Milka Sorribas, integrante de Canarias en Movimiento, junto a Rosina
Lema, Responsable del Área de Género Equidad y Diversidad de
Canelones, realizaron la presentación de Diálogos Esquivos, un video
donde se analiza el alcance de la participación y la representación política
de las mujeres en Canelones. El breve video proyectado fue con los
testimonios de cómo entraron a la vida política y cómo llegaron a ocupar
estos cargos las cuatro alcaldesas del departamento. Beatriz Lamas de San
Ramón PN , Maricarmen Suárez de Migues PN , Rosa Imoda de Los
Cerrillos PN y Margot De León de Santa Rosa FA.
Si bien todas recibieron la mayoría de votos por lo que resultaron electas,
coincidieron en que su participación política había sido desidido por
hombres de sus partidos. También se expuso las dudas sobre la capacidad
que las propias mujeres se plantean, cuando los candidatos hombres nunca
se lo plantean. Otra coincidencia es que para ellas la familia es primordial.
Pero en todos los casos las alcaldesas, algunas de ellas reelectas,
manifestaron sentirse cómodas luego de haber conformados sus equipos de
trabajo y lograr un buen desempeño en el tercer nivel de gobierno.
Luego de escuchar a las alcaldesas, se suscitó la reflexión de lo difícil que
les significa a las mujeres integrarse al mundo político, frente a la
universalización masculina que se presenta en Uruguay. Recordando que
nuestro país fue vanguardista en alcances como el voto de la mujer en
1932, pero que con los años se fue retrocediendo en paridad política. En los
años 90, la mayor parte la mayoría de los países en América Latina
establecieron leyes de cuota, quedando Uruguay muy retrasado, por lo que
incluso esta condición ya fue observada internacionalmente. Se recordó que
en el Consejo de Quito de 2007, se habla de paridad, ya no sólo de
igualdad. La Ley de Cuota se votó como un remedio que no daba para más,
pero no para que fuera un cambio estructural y que las mujeres pudieran
avanzar. Esta ley fue como una obligación de hacer algo que estaba mal y
había que rectificarlo, pero que iba a ser aplicado por única vez en las
últimas elecciones, como que fuera a desaparecer la desigualdad una vez
aplicada. Si bien hubo un cambio, cuando se aplicó, era alternado hombres
y mujeres, pero en las listas se pusieron dos hombres y una mujer y en los
lugares con menos posibilidades.
Milka, de Canarias en Movimiento, agradeció al Colectivo Nilda Irazoqui,

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