Sobre esos pilares fundamentales se basaron las charlas del Psicólogo Alejandro de Barbieri, que realizara dos charlas en Santa Lucía el pasado jueves 12. En el Centro Materno Infantil, donde fueron más de 150 padres, se basó en su libro Educar sin Culpas, el que se volviera prácticamente un best seller en nuestro país. En su exposición manejó muy bien el humor y la espontaneidad, para contribuir a la más seria reflexión de los asistentes. Sería difícil interpretar esta rica charla, que tuvo secuencias interactivas con los padres, madres y maestros presentes. Citaremos en cambio algunos de sus pasajes. “El padre no hace de padre y el docente tampoco, el niño queda huérfano. No podemos condenarlos a la orfandad! Los padres culpógenos crían hijos frágiles e incapaces de sentir felicidad”. «Un papá que siempre dice que sí a todo, (por la culpa), deja a su hijo vulnerable y frágil, porque la vida le va a decir que no muchas veces y debe poder hospedar ese dolor». Si evito que sufra, evito que crezca, si lo exonero de esa vivencia que da dolor, entonces exonero de las vivencias de felicidad, citando al autor Fernando Savater, como le hizo en varias oportunidades. Barbieri reafirmó que no se puede educar sin cansarse y educar es cansarse amorosamente, y que hay que amar más de lo que nos duele el dolor del otro. Nuevamente Savater : «Un papá que siempre dice que sí a todo, (por la culpa), deja a su hijo vulnerable y frágil, porque la vida le va a decir que no muchas veces y debe poder hospedar ese dolor». Si evito que sufra, evito que crezca, si lo exonero de esa vivencia que da dolor, entonces exonero de las vivencias de felicidad. Agregó que amar es cansarse, no nos van a agradecer ahora lo que estamos haciendo por ellos, ni trabajamos para que lo agradezcan. ¿Cuánto nos llevó a nosotros agradecer a nuestros padres?, porque nuestros padres nos educaron
con las herramientas que tenían, indicó. Esta pregunta que realizó De Barbieri, quizás llegó a que cada uno pudiera cuestionarse y proponiendo algunos replanteos. En otro punto, hablando de las familias y de los vínculos de los niños y su educación, también reconoció a los abuelos que están ayudando a educar sus hijos, porque son abuelos sin culpa, indicó Por distintas razones, los padres y los educadores sienten miedo y culpa al educar. Pero esto, lejos de criar hijos más libres y felices, resulta en una generación que no
tolera ni puede hacerle frente a la frustración. Deberíamos permitir que nuestros hijos vivencien la frustración, remarcó. Recordó cuando Savater dice: » educar, en buena medida educar es frustrar”, se refiere a hospedar frustraciones, a reprimir el impulso de pegar, de morder, para ser una persona .Hospedar las frustraciones lo hará conocer la felicidad, porque donde hay vida hay cicatrices, y si conozco las frustraciones conozco la alegría, indicó. A nuestro entender, hubo un momento muy gráfico de que en algo fallamos como sociedad, fue cuando De Barbieri repasó la cifra de que ocurren tres intentos de suicidios por día en Uruguay; son adolescentes que están saliendo a la vida y la otra franja es a los 65 años. Nos falta comprender el sentido del sufrimiento, evitar que hijos sufran es evitar que crezcan. Vivimos en una sociedad que evita y reprime el dolor y que tampoco le duele el dolor del otro. Poder autorregular nuestras emociones, nos hace más libres y responsables y no víctimas de nuestros instintos, aseguró. Alejandro De Barbieri también realizó otra conferencia, invitado por la Junta de Directores Profesor Eduardo Mascardi de Santa Lucía. De Barbieri hizo referencia a que en el imaginario colectivo se hace hincapié en lo que es la contención de los adolescentes y a lo que es la educación. Entre las distintas afirmaciones, indicó la necesidad de liderar con alegría, porque nadie sigue a un triste, reflexionó. Aseguró que ayudando a restaurar la alianza entre padres y educadores es abrazar el nuevo rol que implica educar hoy.
Y.S

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