una idea de Alfredo Valdez Rodríguez
Suplemento de El Pueblo, exige, algo de nosotros: una cierta atención, un par de frases de Pascal y una sorprendente participación en este juego de reglas desconocidas.
Ahora no me conocés
El Vals

Ahora no me conoces de la semana anterior
Caras conocidas de la ciudad, pero no recuerdo sus nombres igual me la juego; Lamela primero a la izquierda, paso( su apellido era con o)Vicente al medio,J.Paleso y semi de espalda,Beltran.De todos,casi seguro Paleso ,compañero del fútbol, en Wanderers. (Rúben Rodríguez)
Fontes, Gustavo Vicente, Tuquina Diaz , Palesso, y Fioritto (José Pepe Torres)
Felipe
Se murió Felipe Echeverría. Era de Santa Lucía y no era.
Llegó para este verano, pero tosió más de una vez, ingresó en una sala y no salió más. Venía de Barcelona. Se había marchado años atrás con la familia: mujer y tres hijos.
Una tarde volvió temprano a Sant Andreu y encontró a la esposa con un catalán bizco y algo más jóven.
Se volvió solo y trató de zurcir una nueva vida pero ni Montevideo, ni los bares, ni La Cruz eran los mismos.
Hace unos meses, el más chico lo llamó: «vente papá», le dijo. Y volvió. Regresó a un lugar que ni las Ramblas, ni el Parc Guell, ni la plaza Rovira eran los mismos.
Felipe Echeverría nació en calle Rivera casi Colombes, solo porque la madre ,una vasca caprichosa de apellido Galarraga, ordenó que para parir salieran de Florida una noche inhóspita hasta lo de Genoveva Brandón. Y así fue.
Un sábado miserable de febrero una líneas me alertaban que el universo se había quedado sin Aníbal Títere Cardellac . Y antes sin Javier Meriles y después sin Luis Santurio.
Un frío enorme recorre este mundito mío.
Omar Adi / Pataditas de chancho
COLECCIÓN DE
AMENIDADES Y ACECHANZAS
Cuando la alcanzó, supo por qué debía callar.
Al despertar, allí estaba Laura Linney.
Acá hay algo que no cierra, además de la puerta.
Fingía ser inteligente.
Me llamo a mí mismo y no contesto. Debo haber salido.
Me apenan las precipitaciones aisladas.
Uno escribe para uno. O dos.
Si seguís las instrucciones a pies juntillas terminarás cayéndote en la carrera.
Apunte para el Adiccionario:
¿Pitágoras fumaba en las plazas?
Respondía demasiado rápido. Mentía.
Y de golpe, aquello se abrió.
Abrís la ventana y te despeina un recuerdo.
«También sé que aquí en Ystad, tenemos cuatrocientos sesenta y cinco casos sin resolver» (Wallander en «Cortafuegos»).
Ystad tiene poco más de 17.000 habitantes y…¡ 465 casos sin resolver!
Le abriremos una investigación administrativa a Wallander y además, interpelaremos al Ministro, qué joder.
No nos vemos pero por lo menos nos pensamos, dice Silvia.
Dicen error involuntario, como si hubiera errores voluntarios.
No seas estúpido. No se le puede ganar a la vida.
(Cajón de Turco.2016. Libros de San Juan)
La Madriguera Presenta
César Aira
Su obra, tan caudalosa como desinhibida, sigue la senda marcada por Osvaldo Lamborghini (1940-1985), escritor que se mantuvo al margen de la cultura oficial y convulsionó los cánones literarios. Aira sigue divirtiéndose como el primer día que comenzó a escribir. Mezcla, improvisa, se deja llevar y busca. Así nacieron Los fantasmas (1990), La liebre (1991), La guerra de los gimnasios (1992), Ema, la cautiva (1997), El mago(2002) o Artforum (2014), hasta sumar cerca de 80 títulos entre novelas, ensayos y relatos. Esa obra le hizo acreedor del Premio Roger Caillois de Literatura Latinoamericana.
Una pregunta de miércoles
¿Cuál es su heroína literaria predilecta?
Daniel Da Rosa : La maga!! (Rayuela, Julio Cortázar).
Edgardo Taranco: No sé si se puede considerar heroína -de hecho no lo es-, pero como personaje me gusta mucho «Mouche» de Maupassant… por lo menos fue quien me vino a la memoria al leer la pregunta, aun después de muchos años de haberlo leído.
Nicolás Nápoli: creo que Miss Marple de Agatha Christie.
Silvia Salvioli: Julieta Capuleto . Romeo y Julieta.
Alejandro Recarey: Me ha puesto en aprietos. Pues no tengo «heroína» literaria (que no histórica), que sea tal. Salvo algún personaje bíblico (en este ámbito, señaladamente -más que con Judith o Esther- me quedo con Rut, pero no la catalogaría cono heroina)…. Como ya le he dicho, no leo mucha ficción.
Leo Quiroz: Arya Stark / «Juego de tronos» (George R. R. Martin)/Emma Zunz / «Emma Zunz» El Aleph (J. L. Borges)/Hermione Granger / «Harry Potter» (J. K. Rowling)/Carrie Bradshaw / «Sex & the city» (Candace Bushnell)
José Nicolás Arce: La Maga….que también era el nombre de mi gata!
Marcos Umpierrez: Linda pregunta para este mes, podría nombrarle a Miss Marple, heroína de Agatha Christie. Y si se trata de una escritora, sería Clarice Lispector.-
Marcel Legarra: Mi heroína preferida literaria es Debora, en el libro «Jueces» de la Biblia, una mujer sabia, que gobernó Israel, actuaba debajo de una palmera, por eso la palmera es símbolo de sabiduría.
Luis Fernando Iglesias: Traci Lords, la siguen varias.
Diego Larcebau: Muy tradicional lo mío,recuerdo y me encantan:la indomable personalidad de Scarlett O Hara de Margaret Mitchell tenía lo suyo, la sagaz e infalible la Señorita Marpley de Agatha Christie, Malfalda entra, la sabiduría de esta niña o de su autor está m uy bien? no se…habría varias mas, por lo pronto las que más recuerdo y las más populares seguramente también.
Mariam Legnani: Delmira, Marosa, de nuestra cultura uruguaya y Juana de Arco, se me viene al pensamiento, hay muchísimas, pienso que todas las mujeres que no sean victimarias, somos heroínas. Y Emily Dickinson.
Carlos Alejandro: Histórica y literaria…..Juana de Arco.
Ruben Rodríguez: Que pregunta!!!En este caso no tengo respuesta de puro ignorante. Ahora le cuento que Frida Kalho es una de mis heroinas sobre todo por ser feminista de verdad y Marilyn Monroe por su belleza extraña como por su tambien extraña inocencia.
Gilda Caputi: Juana de Ibarbourou
Gustavo Castellano: Usted bien sabe, querido amigo, que siempre me es difícil quedarme con una sola. Le digo algunas bien diferentes que se me vienen a la memoria: la Maga de Rayuela, Amaranta Buendía y las tremendas mujeres griegas: Fedra, Antígona, Medea.Perdón por los excesos.
Javier Moro: Si «heroína»se refiere a droga, el libro que vuelvo a leer cada tanto, es Los miserables. Una heroína podría ser Moby Dick!
Martín Mangado: Para un lector y «mayorcito» como yo te podría decir que hay unas cuantas.- Si me tengo que quedar con una te digo la que primero me viene a la cabeza: Lisbeth Salander.-
Ana Cozzano: qué difícil, tengo que pensarlo. Gracias por preguntar.-

Alfredo Gómez
Cerca del Puente
La noche le iba ganando claridades a la tarde. La humedad comenzaba a arrastrar su lengua fría entre los espinillos cercanos al río. Cantaba el primer grillo, regresaba el último pájaro. Nosotros volvíamos con las cañas, pitando un tabaco recién armado. No habíamos pescado nada, como de costumbre, pero llevábamos en las manos olor a mojarra y lombriz, que me alegraba entonces y alegra ahora el recuerdo de aquel momento.
Los olores del monte, carqueja, flores de espinillo, eucaliptus y el humo del tabaco, acompañaban nuestros pasos. En ese hueco del tiempo, que entonces me pareció eterno, éramos amigos de las pescas para siempre. No podíamos imaginar que esa tarde sería la última que recorríamos juntos, el fin de nuestra adolescencia.
Daniel Da Rosa / Serie Mínima
Tarde de película
El calor anunciaba la entrada del verano. Unos adolescentes se refrescaban con una manguera de agua. Un par de niños con sus torsos desnudos pasaron velozmente en sus bicicletas. Las sombras de los árboles anidaban a los vecinos que solían salir en la tarde a la vereda del barrio. Por una ventana un grupo de jazz dejaba escapar su música. El señor bigotes que vende licor y cigarros en la esquina está sentado frente a la ventana y un ventilador le ha despeinado los pocos pelos que tiene. Viene acercándose un camión que vende helados. Una oleada de niños aparece y rodea al vehículo, logrando que se detenga. Se ven brazos entrelazados, helados que vienen y van, campanillas, risas, gritos. Por un parlante del camión se oye una voz que pide tranquilidad. Una madre llama a su hijo. Un chino anciano lleva de la mano a un niño que va saboreando un rico helado de limón. Al cabo de un rato el camión se aleja y desaparece la bandada de niños. El calor sigue reinando con su neblina agobiante en la tarde que se va alejando despacito entre los edificios de la gran ciudad.
Soy una contradicción. Como Dios. Uno y trino, trino y uno. Como María, virgen y madre. Como el hombre, bueno y malo. PS

7 abril, 2018 a las 6:15 pm
me encantaron los cuentos¡¡¡¡¡¡¡ que lindos…..gracias ….alfredo…