En este país, siempre hubo gente acomodada, tratando de sacar ventajas, nos referimos, no solo a nuestros políticos, sino también a nuestros ciudadanos.
Esto de meter en los servicios públicos a familiares y amigos no es nuevo. Ahora salió a la luz con mayor fuerza.
Recordamos cuando Vázquez asumió la presidencia por primera vez en el año 2005, que se iban a terminar los acomodos. No fue así. A veces un gobernante confía en los demás integrantes de su partido pero estos suelen ser traidores y desoyen las órdenes.
Lo más curioso, es que los que están en la vereda de enfrente, son los peores. Así sucedió con las intendencias de Cerro Largo y Artigas. En los otros gobiernos que estuvieron antes también sucedió esto de hoy.
Es dable pensar que hay acomodos cuando uno va a una oficina y pregunta a alguien que está del otro lado del mostrador y no saben informar o llaman a un compañero para que los saque del apuro. Eso lo hemos visto muchas veces, lo que da a entender que la persona no esta capacitada para ocupar el lugar que ocupa.
Muchas veces se llama a concurso y no se llama a los que ganaron sino que se llama a los que conviene, para tapar el ojo. Eso también sucede. O se cambian las notas y el que realmente merece ocupar el cargo queda esperando que lo llamen, lo que nunca sucede.
El gobierno en una marcha rabiosa, tuvo que tomar cartas en el asunto y destituyó a varios que consideraba que no deberían ocupar los cargos que ocupaban. Otros se desacataron y no acataron la resolución presidencial.
Son los mismos que siempre están criticando al gobierno de turno, dando una muestra a la ciudadanía, de rebeldía.
Todos sabemos que los políticos cambian votos por puestos de trabajos, y cuando ocupan cargos de jerarquías altas, se ven muchas veces presionados a tomar a ciudadanos que los ayudaron con su voto. Esto no escapa a la regla. Ha sucedido y va a seguir sucediendo. Por eso hay que legislar.
Pero se violan tantas leyes en nuestro país que es esperable, que cuando todo vuelva a la normalidad, otra vez van a seguir los acomodos y los puestos a dedo.
Y lo más criticable, que son puestos de enormes sueldos, que pagan los contribuyentes.
Esperemos que cuando se necesite ocupar cargos de confianza, se ocupe a gente idónea en los puestos a desempeñar.
A. T.

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