Cuando hace un tiempo, hablaba en esta misma columna del «corrimiento» del delito, pensaba en un fenómeno pasajero. O quizá en un accionar de este lado del mapa, que desalentara a la delincuencia, a «cruzar» hacia Canelones y traer lo peor para estos lares, poco acostumbrados a ciertos modos delictivos.
En la madrugada del pasado viernes, un cajero, ubicado en la transitadísima esquina de calle Treinta y Tres y Melo, fue explotado .
Por qué sorprende y por qué no, que esta modalidad, casi claramente realizada por más de dos delincuentes por lo menos? Sorprende por tratarse de Canelones, una ciudad relativamente pequeña donde casi todos nos conocemos aunque sea de vista. Y por tanto, si un vehículo desconocido, está en actitud «extraña» seguramente lo notemos y llamemos a la policía. Es fácil deducir que un vehículo cargado de delincuentes, no va a circular llamando la atención sino tratando de pasar desapercibido. A la vez no extraña porque, al sentirse más o menos cercados en Montevideo, los delincuentes suelen «disparar» hacia nosotros. Previo paso, quizá por La Paz y Las Piedras. Canelones es destino de cualquier ladrón que se sienta observado en la capital del país.
Con este, se explotó el 13° cajero, con diferentes resultados. Lo cierto es que, 1) al cierre de esta columna no se sabe quiénes son los que están detrás de las explosiones. Por lo tanto puede esperarse que haya más. Las medidas anunciadas de poner tinta que mancha lo billetes ubicados en un cajero forzado, fueron, justamente anunciadas. Por tanto, si se sigue dando detalles, los ladrones sabrán a dóne no ir para ser decubiertos. 3) que llevan robados millones de pesos y miles de dólares; y 4) y es lo una de las cosas que nos preocupa: ya «pasaron» a Canelones y Maldonado por tanto no parecen tener ganas de detenerse.
La banda anda suelta, y no sabemos, si terminado el asunto de los cajeros, no la emprenderán de otras formas en caso de no ser atrapados. Y eso, nos alerta.
Lo más preocupante además es que .para ir paliando los problemas, se deje sin plata a los cajeros perjudicando a los usuarios.
No quiero caer en el lugar común de decir que «como siempre» nos perjudican a los que a su vez estamos obligados a actuar en el marco de la inclusión financiera.
Una exhaustiva investigación y capturar a esta banda, es posible. No existe el robo perfecto. Estamos hablando de gente que no se destaca por usar la discreción para cometer los robos. Esperamos que nuestros investigadores logren revertir lo que este puñado de «avivados» ha logrado: tenernos en jaque, esperando un nuevo ataque y deseando que los atrapen por temor a que algo malo nos suceda.

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