WILSON FERREYRA ALDUNATE
(Viene del Nro anterior)
El 28 de noviembre de 1982 se realizan las elecciones internas en los Partidos. Los resultados no pueden ser peores para el gobierno militar, ya que triunfan en cada partido tradicional los sectores francamente opositores, y son derrotados los «caballos de Troya» que los sectores Pro – militares habían logrado componer dentro de cada uno de ellos, los que obtienen apenas el 26% de los votos dentro del Partido Nacional y 32% en el Partido Colorado. El Partido Nacional y dentro de él el sector ACF – que podía leerse como «Adelante con Fe» o «Adelante con Ferreira» – el sector más firmemente opositor, que reúne a los votantes de los movimientos PLP y Rocha, resultan los más votados, con casi 100.000 votos de diferencia sobre el Partido Colorado. El 12 de noviembre de 1983 el Gobierno des proscribe a todos los políticos proscriptos, excepto los requeridos por la Justicia, lo que excluye a Wilson de la medida. El 27 de noviembre se efectúa un multitudinario acto «Por un Uruguay democrático sin exclusiones» (así rezaba el cartel puesto detrás del estrado), al pie del Obelisco de los Constituyentes, posiblemente el acto público más multitudinario de la historia del país. Están representados todos los partidos políticos. El actor Alberto Candeau lee una proclama que exige la restauración de la democracia. Es el mayor acto de unidad jamás visto en Uruguay. La foto «un río de libertad», tapa del semanario Aquí, recorre el mundo. El compromiso de «sin exclusiones» no será cumplido. El 16 de junio de 1984 se produce, con una impresionante movilización de ciudadanos y fuerzas represoras, el regreso de Wilson al país. La conmoción es nacional. Es encarcelado en Flores. Comienzan manifestaciones diarias y ayunos por su liberación. El Partido Colorado, el Frente Amplio y la Unión Cívica, con la oposición del Partido Nacional, resuelven «pre dialogar» con las FFAA. Se rompe el frente opositor. El 27 de junio de 1984 se realiza el mayor paro cívico de la historia del país. Hasta los empresarios que habían aplaudido al régimen adhieren. El 3 de julio se realiza la primera reunión en el Club Naval, donde se concretaría el Acuerdo político de salida de la dictadura, proceso que concluye el 15 de agosto. El Gral. Medina, principal vocero militar, declara que «no habrá revisionismo». Ninguno de los participantes lo desmiente. Wilson no puede ser candidato. El 25 de noviembre se efectúan las elecciones nacionales. Triunfa el Partido Colorado con 777.701 votos (41,2%); seguido del Partido Nacional. con 660.773 votos (35%) y el Frente Amplio con 401.104 (21,2%). Hay un mínimo festejo popular (colorado) y a medianoche la ciudad está desierta. El 30 de noviembre Wilson es liberado. En un recordado discurso en la Explanada Municipal compromete su apoyo al futuro Gobierno, en aras del bienestar del país: «Si nosotros no somos capaces de asegurarle una vida digna y decorosa a tres millones de orientales, lo dije una vez y lo repito hoy, somos unos criminales…» «Y quiero decir aquí muy claramente: mi partido no le va a crear problemas al partido, al gobierno del Dr. Sanguinetti por el solo prurito de creárselos.» «Hay una frase que normalmente se utiliza y que dice: estaremos dispuestos a votar al nuevo gobierno todas aquellas iniciativas con las cuales estemos de acuerdo. Esto no es decir nada. Naturalmente que todo partido en principio, vista aquellas cosas con las cuales está de acuerdo. Yo daría un paso más: nosotros estamos dispuestos a votarle en el Parlamento al Gobierno que presidirá el Dr. Sanguinetti todo aquello en que coincidamos y todo aquello a condición de que no comprometa principios esenciales y todo en lo que, aunque no coincidamos, resulte indispensable para proporcionarle al nuevo Gobierno la posibilidad de moverse, de gobernar.» «Nuestro primer deber, el deber de todos, es asegurar la gobernabilidad del país y si no se asegura, enemigos de los cuales creemos habernos librado están acechando prontos para aplicar su nuevo zarpazo.» El 23 de febrero de 1985 Wilson es electo Presidente del Directorio del Partido Nacional. El 10 de marzo de 1985 comenzó la liberación de los presos políticos, luego de aprobarse una ley de amnistía que no incluía a los responsables de la dictadura. Ello iba a generar convulsiones políticas y riesgos al restablecimiento pleno de la democracia.
A fines de 1986, a partir del pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia y las manifestaciones del Tte. Gral. Hugo Medina respecto a que los militares acusados de violaciones a los Derechos Humanos no concurrirían a los Juzgados a responder por las citaciones de inminente notificación, se gesta un conflicto institucional de consecuencias imprevisibles. El 3 de diciembre de 1986 en el programa televisivo «Prioridad» Wilson declara: «Se nos pregunta si estamos dispuestos a asumir costos políticos. Y naturalmente que sí, (pausa) naturalmente que sí. ¡Qué poca gracia tendría todo esto! … ¡qué mezquina sería toda la actividad política si midiéramos nuestras actitudes en función de lo que pueda reportarnos, a favor o en contra, desde el punto de vista electoral! Nosotros tenemos responsabilidades para con la patria y las vamos a cumplir.» El lunes 22 de diciembre de 1986 el Presidente Sanguinetti promulga la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado respecto a los militares de la dictadura. (Sigue).-WILSON FERREYRA ALDUNATE
(Viene del Nro anterior)
El 28 de noviembre de 1982 se realizan las elecciones internas en los Partidos. Los resultados no pueden ser peores para el gobierno militar, ya que triunfan en cada partido tradicional los sectores francamente opositores, y son derrotados los «caballos de Troya» que los sectores Pro – militares habían logrado componer dentro de cada uno de ellos, los que obtienen apenas el 26% de los votos dentro del Partido Nacional y 32% en el Partido Colorado. El Partido Nacional y dentro de él el sector ACF – que podía leerse como «Adelante con Fe» o «Adelante con Ferreira» – el sector más firmemente opositor, que reúne a los votantes de los movimientos PLP y Rocha, resultan los más votados, con casi 100.000 votos de diferencia sobre el Partido Colorado. El 12 de noviembre de 1983 el Gobierno des proscribe a todos los políticos proscriptos, excepto los requeridos por la Justicia, lo que excluye a Wilson de la medida. El 27 de noviembre se efectúa un multitudinario acto «Por un Uruguay democrático sin exclusiones» (así rezaba el cartel puesto detrás del estrado), al pie del Obelisco de los Constituyentes, posiblemente el acto público más multitudinario de la historia del país. Están representados todos los partidos políticos. El actor Alberto Candeau lee una proclama que exige la restauración de la democracia. Es el mayor acto de unidad jamás visto en Uruguay. La foto «un río de libertad», tapa del semanario Aquí, recorre el mundo. El compromiso de «sin exclusiones» no será cumplido. El 16 de junio de 1984 se produce, con una impresionante movilización de ciudadanos y fuerzas represoras, el regreso de Wilson al país. La conmoción es nacional. Es encarcelado en Flores. Comienzan manifestaciones diarias y ayunos por su liberación. El Partido Colorado, el Frente Amplio y la Unión Cívica, con la oposición del Partido Nacional, resuelven «pre dialogar» con las FFAA. Se rompe el frente opositor. El 27 de junio de 1984 se realiza el mayor paro cívico de la historia del país. Hasta los empresarios que habían aplaudido al régimen adhieren. El 3 de julio se realiza la primera reunión en el Club Naval, donde se concretaría el Acuerdo político de salida de la dictadura, proceso que concluye el 15 de agosto. El Gral. Medina, principal vocero militar, declara que «no habrá revisionismo». Ninguno de los participantes lo desmiente. Wilson no puede ser candidato. El 25 de noviembre se efectúan las elecciones nacionales. Triunfa el Partido Colorado con 777.701 votos (41,2%); seguido del Partido Nacional. con 660.773 votos (35%) y el Frente Amplio con 401.104 (21,2%). Hay un mínimo festejo popular (colorado) y a medianoche la ciudad está desierta. El 30 de noviembre Wilson es liberado. En un recordado discurso en la Explanada Municipal compromete su apoyo al futuro Gobierno, en aras del bienestar del país: «Si nosotros no somos capaces de asegurarle una vida digna y decorosa a tres millones de orientales, lo dije una vez y lo repito hoy, somos unos criminales…» «Y quiero decir aquí muy claramente: mi partido no le va a crear problemas al partido, al gobierno del Dr. Sanguinetti por el solo prurito de creárselos.» «Hay una frase que normalmente se utiliza y que dice: estaremos dispuestos a votar al nuevo gobierno todas aquellas iniciativas con las cuales estemos de acuerdo. Esto no es decir nada. Naturalmente que todo partido en principio, vista aquellas cosas con las cuales está de acuerdo. Yo daría un paso más: nosotros estamos dispuestos a votarle en el Parlamento al Gobierno que presidirá el Dr. Sanguinetti todo aquello en que coincidamos y todo aquello a condición de que no comprometa principios esenciales y todo en lo que, aunque no coincidamos, resulte indispensable para proporcionarle al nuevo Gobierno la posibilidad de moverse, de gobernar.» «Nuestro primer deber, el deber de todos, es asegurar la gobernabilidad del país y si no se asegura, enemigos de los cuales creemos habernos librado están acechando prontos para aplicar su nuevo zarpazo.» El 23 de febrero de 1985 Wilson es electo Presidente del Directorio del Partido Nacional. El 10 de marzo de 1985 comenzó la liberación de los presos políticos, luego de aprobarse una ley de amnistía que no incluía a los responsables de la dictadura. Ello iba a generar convulsiones políticas y riesgos al restablecimiento pleno de la democracia.
A fines de 1986, a partir del pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia y las manifestaciones del Tte. Gral. Hugo Medina respecto a que los militares acusados de violaciones a los Derechos Humanos no concurrirían a los Juzgados a responder por las citaciones de inminente notificación, se gesta un conflicto institucional de consecuencias imprevisibles. El 3 de diciembre de 1986 en el programa televisivo «Prioridad» Wilson declara: «Se nos pregunta si estamos dispuestos a asumir costos políticos. Y naturalmente que sí, (pausa) naturalmente que sí. ¡Qué poca gracia tendría todo esto! … ¡qué mezquina sería toda la actividad política si midiéramos nuestras actitudes en función de lo que pueda reportarnos, a favor o en contra, desde el punto de vista electoral! Nosotros tenemos responsabilidades para con la patria y las vamos a cumplir.» El lunes 22 de diciembre de 1986 el Presidente Sanguinetti promulga la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado respecto a los militares de la dictadura. (Sigue).-

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