¿Qué tiene que ver la soja con las inundaciones?


En Argentina se estudia seriamente su incidencia
Mientras que en San José se discuten distintas alternativas para resolver las consecuencias de las inundaciones en la vecina Argentina, un técnico del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) sacudió el avispero este año cuando atribuyó este fenómeno recurrente a la producción de soja. Argentina, al igual que Uruguay viene experimentada desde hace años el empuje del «oro verde», la expansión de la soja. En nuestro país la soja se ha convertido en parte habitual del paisaje rural, inclusive en un departamento lechero como San José. Pero también, Argentina como nuestro país, viene soportando en los últimos años severas y recurrentes inundaciones que ha llevado a varios técnicos a estudiar el fenómeno y preguntarse qué hay detrás del mismo. Más allá de que hay coincidencia de que se viene registrando un incremento de las lluvias promedio, un técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta- lo que es en Uruguay el Inia), divulgó el resultado de una investigación donde asegura que la causa que más gravita en las inundaciones es el predominio de la soja en la superficie agropecuaria.
El estudio
Nicolás Bertrám es ingeniero e investigador del Inta de Marcos Juárez. Según publicó a principios de este año el diario «Uno» de Entre Ríos, este técnico hace una década que viene estudiando el fenómeno de las inundaciones en Córdoba, Santa Fé, Entre Ríos, La Pampa y Buenos Aires. Rutas cortadas, caminos rurales intransitables y grandes extensiones de campo con agua, muchas veces estancada por meses. General Villegas en la provincia de Buenos Aires es un claro ejemplo de esto, donde hay pueblos que tienen agua desde hace un año. Allí la tierra perdió totalmente su capacidad de absorción. Bertram entendió que además de llover más, la tierra también presenta un problema de absorción. En su investigación halló ciclos de mucha lluvia y otros de poca, pero en ambos la tierra se comportaba de un modo similar: cada vez le estaba costando más absorber el agua, por lo tanto llegó a la conclusión de que La Niña o El Niño si bien eran causas desencadenantes del problema hídrico había detrás un problema común: el monocultivo de la soja. «Había alguna polémica, hace algunos años atrás, de que estaba lloviendo más. Fuimos a ver si era cierto, si estos excesos hídricos se deben a que está lloviendo más. Nuestros estudios abarcan la zona de Marcos Juárez, sudeste de Córdoba, pero son extrapolables a muchas partes de la región pampeana y extra pampeana también. Vimos que para nuestra zona no está lloviendo más y que el factor que estaba determinando este ascenso de napas, o que tengamos la napas más cerca de la superficie, era que estábamos consumiendo menos agua que en otros momentos de la historia reciente», comentó Bertram.
Absorción
La naturaleza se comporta de la siguiente manera: cuando llueve las plantas toman ese agua para continuar con su desarrollo, cuando no necesitan más el agua, esta baja para la napa freática y de esta forma la napa sube. Se denomina capacidad buffer a esta regulación natural, que hoy gracias a la soja estaría dañada. «Es totalmente diferente si vos tenés pasturas, pastizales y montes a que si en toda esa superficie tenés cultivos agrícolas con napas cerca. El ambiente no tiene capacidad buffer para regularlo. Antes tenías un monte que podía infiltrar, absorber, 300 milímetros por hora. Si se saca el actor principal que puede regular eso, se pierde la capacidad buffer. Al sacar el monte, la soja tiene una infiltración, en el mejor de los casos, de 30 milímetros la hora», afirma Bertram. Se encontraron zona donde históricamente las napas subterráneas de agua estaban a 15 metros hoy están a menos de un metro. En Argentina se han retirado hectáreas y hectáreas de montes para plantar soja y esto incide en una menor absorción pero no sólo los montes: las pasturas tradicionales consumían entre 800 y 1200 milímetros de agua/año/hectárea. Esto garantizaba una mayor absorción de lluvias. La soja, en cambio, apenas consume entre 400 y 600 milímetros de agua/año/hectárea. Por lo tanto, al reducirse la absorción las napas freáticas sólo pueden subir. Hay técnicos que opinan que las napas suben también por otras razones. Sea como sea, y aunque haya una multicausalidad en el fenómeno, cabe preguntarse si esto que pasa en Argentina no estará pasando también en Uruguay y si en los estudios científicos que hacen las universidades e institutos uruguayos se está incluyendo la variable soja como una de las causas del problema.
WRF (Fuentes: diario «Uno» Entre Ríos, Fundación Patagonia y diario El País de Madrid «¿Por qué se inunda el suelo argentino?»)
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