Todo está guardado en la memoria
Sueño de la vida y de la historia….
Sus ojos se abrieron al mundo un 3 de octubre de 1925 en Tranqueras departamento de Rivera, eran siete hermanos. De niño tuvo el sueño de ser maestro pero por la temprana muerte de su padre comenzó a trabajar para ayudar al sustento de la familia. Tenía 15 años cuando entró como meritorio en AFE, para luego ser telegrafista.
La vida le dio la oportunidad de juntar dos grandes amores, el ferrocarril con el fútbol, y en su recorrida por estaciones a lo largo y ancho del país, también estaban las canchas y los tres palos. Golero atajador, el «Coco» jugó seleccionado por distintos departamentos. El mayo de 1947, Santa Lucía definitivamente lo atrapó, haber sido invicto en el 54 con su querido Club Wanderers lo incorporó a las mejores historias futboleras de la ciudad.
Dueño de una gran inteligencia, memoria y sensibilidad, Ángel «Coco» Muñoz Bourre, quiso ser maestro y lo logró, porque toda su vida tuvo la habilidad de compartir lo bien aprendido. Se tomó todo con gran responsabilidad como aprendió de joven y para todo se hacía el tiempo necesario.
Integró también la Sociedad Francesa de Santa Lucía por muchos años, recordando su descendencia materna.
Una foto del año 1973, lo muestra acompañado de hombres, mujeres y niños de la familia ferroviaria, su familia. Se lee un agradecimiento al pueblo de Santa Lucía por su colaboración por aquella olla sindical en plena huelga general. Allí puede verse a Ángel «Coco» Muñoz junto a tantos trabajadores que siguieron luchando, porque si bien fueron reprimidos por las Fuerzas Armadas, nunca fueron acallados. Desde muy joven abrazó por convicción el Partido Comunista, idea que nunca pluralizó entre quienes le rodeaban, porque por sobre todo fue un gran respetuoso de la democracia y de sus libertades.
Quienes lo conocieran bien, coincidían en que el ferrocarril, el fútbol y el partido, fueron sus grandes pasiones. Le tocó vivir años difíciles, como a otros de cárcel, persecución y exilio, algo de lo que especialmente no le gustaba hablar.
Fue edil departamental del Partido Comunista por dos periodos, cuando Uruguay recién recuperaba la democracia en 1985.
Su madurez, lejos de alejarlo de las luchas lo incorporó a uno de los periodos más fructíferos de su vida, al haber sido designado Representante de Jubilados y Pensionistas en el Directorio del Banco de Prevención Social. Precisamente, al incorporarse a la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas creada en 1990, fue intentar recoger un guante difícil en la pelea por la defensa de los adultos mayores y sus jubilaciones. Con todo acierto, se le realizó en abril pasado un reconocimiento por los 15 años de labor en ONAJPU, tiempo en el que siempre estuvo dispuesto a la consulta de la gente, por derechos, leyes y artículos.
Podremos referirnos a Ángel Muñoz sólo a modo de semblanza porque sería imposible hacernos cargo de una vida tan rica, mucho de lo que guardara prolijamente papel por papel.
La figura del «Coco» quedará por siempre incorporada a nuestro paisaje, su gorra, su bicicleta, su jovial saludo con los vecinos, el chiste sano y siempre oportuno.
Santa Lucía se adueñó por siempre de aquella figura bonachona, sin rencores y de ese espíritu de muchacho lleno de vida.

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