IMPLANTE MATERIALISTA EN PAÍS RELIGIOSO
por Ramón Legnani
E.F. Schumacher, en su libro «Lo pequeño es hermoso» (1973) dedica su cuarto capítulo a «La Economía Budista». Critica a los economistas que creen que la suya es una ciencia de verdades absolutas e invariables, sin considerar que culturas diferentes tienen objetivos económicos diferentes.
Señala como verdad universalmente aceptada, que «el trabajo humano es una fuente fundamental de la riqueza».
Sin embargo, dice Schumacher, que los economistas modernos lo consideran un mal necesario que siempre debe reducirse. El empleador lo considera un costo que debe «achicarse» y en lo posible sustituirlo por medios tecnológicos. Sostiene el autor que el trabajador lo ve como un obstáculo para el disfrute del tiempo libre y del confort, por lo que el salario pasa a ser una compensación por el sacrificio. El ideal para los patronos sería producir sin empleados y para los empleados obtener un ingreso sin trabajar. El ideal de toda la sociedad, según Schumacher, sería entonces, liberarse del trabajo, así que todo lo que reduzca «el peso del trabajo» es considerado cosa buena.
Destaca que el punto de vista budista está centrado en el ser humano y considera al trabajo bajo tres aspectos: 1) forma de realización y desarrollo personal del trabajador; 2) el trabajo asociado le ayuda a eliminar el egocentrismo y aprende a producir en forma colectiva los bienes y servicios necesarios para vivir; 3) El trabajo debe ser creador y satisfactorio, pues el trabajo repetitivo, enajenante y aburrido, es insatisfactorio para el trabajador y genera estados de violencia.
Modernamente se busca estimular el consumo al máximo, por lo que la producción pasa a tener como único fin satisfacer un consumo exacerbado. Es falso, sostiene, que la medida del nivel de consumo, sea un indicador confiable de la calidad de vida.
En la filosofía inspirada en el budismo, el consumo debe ser el óptimo y no se admite que los bienes de producción tengan defectos que provoquen su rápido deterioro. En la India, nació el budismo y constituye la tierra santa para el hinduismo, el budismo y otras religiones. En una de sus ciudades, Bhopal que cuenta con más de un millón y medio de habitantes, el 3 de diciembre de 1984, se produjo un accidente en la fábrica de pesticidas de la Union Carbide. Produjo 23.000 muertos y afectó más de medio millón de habitantes. Investigadores señalaron que la causa estuvo en que el agua utilizada a presión contenía numerosas impurezas, por mala limpieza y mal mantenimiento de la fábrica. Las impurezas en contacto con el gas almacenado produjeron una reacción con enorme generación de calor, lo que elevó la presión y ésta abrió las válvulas de seguridad. El sistema de refrigeración de los tanques y los demás mecanismos de seguridad, estaban desactivados para ahorrar costos. Los compuestos liberados a la atmósfera formaron una nube letal que recorrió a baja altura toda la ciudad.
Algunos murieron de inmediato por los gases, otros murieron posteriormente por complicaciones y otros por los accidentes a consecuencias del pánico. Más de 150.000 personas tuvieron secuelas permanentes. Miles de cabezas de ganado y animales domésticos murieron. El entorno, suelos y ambiente, quedaron seriamente contaminados en forma permanente por sustancias tóxicas y metales pesados,
Treinta años después la película «Bhopal: A Prayer for Rain», dirigida por Ravi Kumar, nacido en Bhopal, describió la tragedia. La vi en Netflix hace pocos años. (ahora no se encuentra en Netflix. En Google, están trama y videos). Expone conjunción de intereses entre inversores extranjeros y personajes influyentes de la India, la corrupción, la complicidad de alguna prensa y el comportamiento abusivo de la multinacional en un país del tercer mundo. El actor principal representa a un directivo de la Union Carbide, que expone sin tapujos los intereses de la empresa y la prioridad dada a la renta, antes que a la seguridad de los trabajadores y de la población. – El film, señala que la Union Carbide fue absorbida por Dow Chemicals y se desentendió de toda responsabilidad .
En recuerdo de esta tragedia, se celebra en todo el mundo cada 3 de diciembre, el Día Mundial del No Uso de Plaguicidas.
La fábrica de pesticidas de Bhopal contaba con toda la tecnología moderna. Provenía de una cultura pautada por la búsqueda de la máxima ganancia. Se puso la escala de valores al revés, se priorizó la mercancía y la ganancia por arriba de la vida humana.

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