No es más fuerte la razón porque se diga a gritos. (Alejandro Casona)
¿SABIA USTED?
La «Flapper» que simbolizó a las chicas despreocupadas de la década de 1920, derivó su nombre de «Flap» (sacudir) de las galochas que usaban.

VENCIMIENTOS
20 de octubre 5to. Vencimiento Contribución Inmobiliaria Rural. 31 de octubre Único vencimiento Avisos y Propaganda.
NOTICIAS
FIESTA
Se acerca la fiesta del pueblo, los festejos por un nuevo aniversario en el mes de octubre y ya se están aprontando los preparativos para tal acontecimiento. Se está acondicionando la plaza principal del pueblo con pintadas de bancos y arreglos del entorno para un mejor disfrute de ese acontecimiento.
LUCES
Se colocaron una serie de columnas con sus focos de luz respectivos a la entrada del pueblo en ruta 79, lo que permite una mejor visibilidad en horas nocturnas. Una zona peligrosa si se quiere ya que en ambas márgenes de la ruta hay viviendas y el cruce es prácticamente a cada momento.
MEDIO AMBIENTE
Radiación
Aunque las pruebas nucleares atmosféricas han sido prohibidas por la mayoría de los países, lo que ha supuesto la eliminación de una importante fuente de lluvia radiactiva, la radiación nuclear sigue siendo un problema medioambiental. Las centrales siempre liberan pequeñas cantidades de residuos nucleares en el agua y la atmósfera, pero el principal peligro es la posibilidad de que se produzcan accidentes nucleares, que liberan enormes cantidades de radiación al medio ambiente, como ocurrió en Chernóbil, Ucrania, en 1986. Un problema más grave al que se enfrenta la industria nuclear es el almacenamiento de los residuos nucleares, que conservan su carácter tóxico de 700 a 1 millón de años. La seguridad de un almacenamiento durante periodos geológicos de tiempo es, al menos, problemática; entre tanto, los residuos radiactivos se acumulan, amenazando la integridad del medio ambiente.
Pérdida de tierras vírgenes
Un número cada vez mayor de seres humanos empieza a cercar las tierras vírgenes que quedan, incluso en áreas consideradas más o menos a salvo de la explotación. La insaciable demanda de energía ha impuesto la necesidad de explotar el gas y el petróleo de las regiones árticas, poniendo en peligro el delicado equilibrio ecológico de los ecosistemas de tundra y su vida silvestre. La pluvisilva y los bosques tropicales, sobre todo en el Sureste asiático y en la Amazonia, están siendo destruidos a un ritmo alarmante para obtener madera, despejar suelo para pastos y cultivos, para plantaciones de pinos y para asentamientos humanos. En la década de 1980 se llegó a estimar que las masas forestales estaban siendo destruidas a un ritmo de 20 ha por minuto. Otra estimación daba una tasa de destrucción de más de 200.000 km2 al año. En 1993, los datos obtenidos vía satélite permitieron determinar un ritmo de destrucción de casi 15.000 km2 al año, sólo en la cuenca amazónica. Esta deforestación tropical podría llevar a la extinción de hasta 750.000 especies, lo que representaría la pérdida de toda una multiplicidad de productos: alimentos, fibras, fármacos, tintes, gomas y resinas. Además, la expansión de las tierras de cultivo y de pastoreo para ganado doméstico en África, así como el comercio ilegal de especies amenazadas y productos animales podría representar el fin de los grandes mamíferos africanos.

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