América Latina es un continente con 600 millones de pobladores, con una población demográfica muy distinta, hay países con 200 millones o como Uruguay con 3 millones de habitantes. El trasplante en América ha crecido progresivamente y nuestra región, la que más lo ha hecho lo que se debe hacer, pero aun no se hace lo que se necesita, afirmó el Nefrólogo Profesor Francisco González Martínez Presidente de la Sociedad de Trasplantes de América Latina y el Caribe, cuando se realizara el VI Congreso CLAYCOP y I Foro Latinoamericano de Pacientes.
Las frecuencias de las enfermedades que lastiman órganos vitales, es más o menos la misma en Europa que en EE.UU, pero no se tienen las mismas chances dada la inequidad en países diferentes de América Latina, señaló el Concejero de la Facultad de Medicina e integrante del Comité de Educación la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión .
El Dr. agradeció haber podido desarrollar un tema tan abarcativo y primordial como el tema El rol del paciente en el Siglo XXI.
Al referirse a la situación del trasplante de órganos en América Latina y el Caribe, mencionó que cuando la ciencia avance más, los trasplantes como se hacen hoy ya no serán necesarios, pero quedarán como un ejemplo de solidaridad en función de la donación cadavérica y viva, y que mucha gente habrá dado el ejemplo para el resto de la humanidad.
Hoy en América Latina hay miles de pacientes con tratamientos sustitutivos de la función renal, en diálisis hay 260 mil personas, con un riñón funcionante 74 mil. En esta inequidad hay países con muchos pacientes en trasplante y otros con prácticamente ninguno, muchos con diálisis peritoneal y otros con muy pocos.
Brindó las cifras aproximadas de esa enorme población, que por no recibir tratamiento están fallecidas, remarcando que había que hacer entender a nuestras autoridades que los trasplantes no se tratan de asuntos cosméticos sino de calidad de vida, pero por sobre todo. de cantidad de vida. La falta de tratamiento es una gran causa de muerte en América Latina y reafirmó que si bien es una buena cifra que se hagan por año 15 mil trasplantes en la región, se debían hacer muchos más.

En el Fondo Nacional de Recursos ya se estudió que en el caso del trasplante de riñón significa un ahorro porque en el primer año los pacientes en trasplante en diálisis peritoneal gastan más o menos lo mismo, pero a medida que pasan los años el paciente con trasplante comienza a gastar mucho menos que el que está en diálisis, luego del segundo o tercer año sólo gasta un tercio. Se reafirmó que no sólo habría que hacer una observación desde el punto de vista humano, sino que para los sistemas significan un despilfarro desde el punto de vista económico el hecho de que no haya programas más eficaces. También el Dr. González se refirió al hecho de que haya muchos pacientes que no van a la lista de espera, o porque no lo saben o no son informados en tiempo. Incluso, desde los organismos públicos también podía haber alguna forma de asegurarse al creer

que es una responsabilidad de los Estados que los pacientes sepan sus opciones terapéuticas. Si bien en casi todos los países hay leyes, como organizaciones nacionales de trasplantes, que es muy importante, pero que lo que se necesita es que haya sistemas de trasplantes que generen lo más eficientemente posible donantes, habiliten al mayor número de trasplantes y los pacientes tengan luego la cobertura de medicación asegurada de manera que la sobrevida del órgano sea la máxima posible. Reiteró que en nuestro continente hay carencia de órganos para trasplantes, porque si bien se viene en una buena dirección hay una fuertísima carencia y es una causa de muerte muy importante en América Latina. En la fragmentación de los sistemas de salud, se tienen que buscar las formas de que la autoridades entiendan el asunto y vean que ya no se trata de que sólo las infecciones son importantes, sino que la insuficiencia de un órgano vital es muy frecuente, siendo una causa frecuente de muerte. Se reiteró la necesidad de legislación, recursos humanos, aspectos económicos y organizativos. También mencionó que hay que enfatizar en educar a la población, en campañas publicitarias, en un sistema eficaz de procuración de órganos. Se necesita seguir trabajando en un sistema nacional de asignación cristalino, lo que es un elemento central para tener equidad entre las personas y mantener el empuje de toda la sociedad en pro de la donación. que tendría que ser una política de Estado.
SALUD RENAL
El Dr. Pablo Ríos de la Sociedad Uruguaya de Nefrología, por su parte, indicó que se conformó hace algunos años en Uruguay un programa que se realizó a partir de la frecuente llegada de pacientes urémicos a emergencias de los hospitales, sin haber sido controlados. En el 2004 fue creado el Programa de Salud Renal de Prevención de la Enfermedad Renal Crónica, que en agosto pasado recibió el paciente 20.000. Ingresaron 1.147 a tratamiento sustitutivo de la función renal, ya sea a diálisis o trasplante, lo que demuestra cómo puede enlentecer a la cuarta parte la progresión de la enfermedad renal. Hay muchas cosas que se pueden hacer en las etapas previas, tanto para el paciente individual así como en políticas globales relacionadas al programa realizado a partir de la llegada de pacientes urémicos a emergencias de los hospitales sin haber sido controlados, lo que pasaba frecuentemente. El Dr. Ríos especificó que habitualmente una persona sana pierde alrededor de 1 ml. por minuto por año del filtrado glomerular (medida de la funcionalidad renal), después de los 30 años, se considera que hay progresión cuando el paciente pierde más de 1ml.. Gracias al Programa de Salud Renal, el 56% de los pacientes están estabilizados, indicó. La edad promedio de ingreso a diálisis en la población, que no está en el Programa de Salud Renal en el registro uruguayo de diálisis desde el 2005, fue de 64.7 años, mientras la edad de los pacientes que no están sin programa de salud renal es de 59.4 años o sea que ingresan promedialmente 5 años después de los que no tienen programa. En el año 2016, el 40% de los pacientes que ingresaron a diálisis estaban en el Programa de Salud Renal, que se extiende en un 70% de los usuarios del sector público como el privado, pero no se ha podido acceder al 100% de la población usuaria del sistema asistencial.
La población en riesgo de tener enfermedad renal, es de aproximadamente del 35 al 40% de la población del país mayor de 20 años, sobre todo pacientes con diabetes, hipertensión, obstrucción de la vía urinaria o familiares de pacientes con insuficiencia renal extrema, lo que constituye el 35%, en la que se trabaja en la parte educativa. En esta población se promueve el cuidado de los factores de riesgo, para impedir que comience la enfermedad renal, como mejor control de la diabetes, de la presión arterial, dislipemia , uricemia, el hacer ejercicio y el desarrollar actividad física es sumamente importante . En los pacientes que ya tienen la enfermedad crónica establecida en etapa del 1 al 3, que es un 7% de la población, como en las más avanzadas 4 y 5 es el 0,25% de la población, se promueve entrar en el programa del Sistema de Salud Renal. Se reiteró que es fundamental un paciente activo, entendiendo en primer lugar al paciente informado en cuáles son las mejores medidas para el control de su salud, cuál es la mejor manera de frenar los factores que hacen progresar la enfermedad renal. El paciente que participa activamente en su autocuidado y que participa junto con el médico en la toma de decisiones, es muy importante.
En Uruguay, reafirman los médicos, en tiempos donde tanto se habla de trazabilidad, también se tendría que emplear este sistema y trabajar en la trazabilidad de los pacientes y así seguir su salud en cualquier punto del país.
Los nefrólogos admiten que tienen pautas nacionales, registrando el cien por ciento de los pacientes gracias al trabajo interactivo con el FNR creado en 1980, al Institutito Nacional De Trasplante y al Instituto Uruguayo de Diálisis. Se reiteró que el examen de orina y la detección de creatinina están incluidos en el carnet de salud del trabajador y es primordial la calidad de atención de diabéticos e hipertensos, ya que son en su mayoría, dada la sobrevida candidatos a enfermedad renal crónica en más de un 70%, pero prevenible y tratable en otras etapas. Una de cada diez puede tener algún grado de enfermedad renal, debido a los habituales malos hábitos de vida. Se tiene que actuar sobre el tabaquismo, sedentarismo, dieta inadecuada, porque se acompañan de obesidad y dislipemia, por lo que es primordial estar informado y ser coparticipativos. Cuando se tienen enfermedades que son de manejo médico, pero en pacientes que ya no son sanos, se tienen que controlar los factores de riesgo cardiovascular, endocrino y renal, por eso se formó el Programa. La enfermedad renal afecta al revestimiento de los bazos, por eso los pacientes también deben cuidar su corazón y su cerebro, por eso se reitera el fundamental objetivo de ganar calidad de vida.
Una encuesta del MSP sobre factores de riesgo, muestra que uno de tres habitantes es hipertenso, seis de cada diez tiene sobrepeso y siete de cada cien es diabético.

Deja una respuesta