Lo encontramos, como no podía ser de otra manera, dentro de una cancha de bochas luciendo radiante sus jóvenes 82 años e integrando la Selección de la Liga de Bochas Santa Lucía en la categoría Sénior, jugando el Departamental.
Hacía tiempo que estábamos por abordarlo, porque ver a ese veterano de edad pero de espíritu joven practicando el deporte, hoy en día es poco común, con esos pirulos encima y muy bien llevados, por cierto.
Nos dio a concedernos una nota en la que nos cuenta parte de sus vivencias deportivas y de vida, un ejemplo a imitar.
E. P. – Un día espectacular para jugar a las bochas.
T. Romego – Es espectacular para la persona que le gusta el deporte de las bochas, es muy lindo jugarlo, más que mirarlo. Jugarlo es muy lindo porque es muy sano, atrae, habría que llevar a los chiquilines como antes que iban con su familia. Era un placer jugar a la bocha porque en las canchas no había menos de 100 personas, ahí estaba la familia íntegra prácticamente, entonces para uno era un placer.
E. P. – Usted tiene 82 años. ¿A qué edad comenzó a jugar?
T. Romego – Sí, tengo 82 años, comencé algo tarde porque era de afuera, vivía en el paraje Las Toscas, que pertenecía a la 1ª Sección, tenía 30 años en aquel entonces, me vine para la ciudad y me invitaron a jugar a la bocha.
E. P. – Entonces, hace 52 años que está dentro de una cancha de bochas.
T. Romego – 52 años ininterrumpidos jugando en varios clubes.
E. P. – Empezó a jugar, y no por quitarle méritos a los jugadores de ahora, en una época de oro de la bocha del Departamento de Canelones, en el Uruguay en sí.
T. Romego – La gente que jugaba en esa época era algo fabuloso, por ejemplo, de Santa Lucía a Darío Canepa, Miguel Cousté, Rubén Peraza, Chiesa, Villamil, Mario Rodríguez, Colombo, entre otros tantos.
E. P. – En Aguas Corrientes estaban los hermanos González y Rea.
T. Romego – Con ellos jugué y salí campeón con Aguas Corrientes un año, también.
E. P. – ¿Era difícil por aquellos años agarrar puesto?
T. Romego – Al nivel que yo jugué, el mejor momento fue cuando tenía 50 años más o menos, en ese entonces jugaba Zotarelli, también de San Antonio, que tiraba chanta uno y sabía que la bocha de él no caminaba mucho más.
En Canelones está el «Escopeta» Notte, Guarnerio que jugó Campeonato Sudamericano ,por ejemplo, como otros tantos, gente que jugaba muy bien a la bocha, que actualmente es porque no se practica debidamente, es porque prácticamente se va los días de los partidos. Y yo puedo contar que estoy jugando a la bocha con 82 años, por qué, por no quedarme quieto, porque quiero vivir, entonces me exijo de ir una vez por semana aunque sea a practicar el deporte, y me entrevero con casi los mejores que están jugando actualmente, y que son menores de edad que yo, porque ellos no practican lo necesario, van y juegan los partidos.
E. P. – Volviendo a la época, era un momento donde se pegaba mucho, se tiraba mucho el bochazo de atrás, cosa que prácticamente está extinguido hoy.
T. Romego – Eso se terminó debido a que han cambiado los reglamentos, antes la bocha pesaba 1 kilo 400grs., hoy es más chica y pesa 1, 050. Tirar de atrás ahora sería una ventaja, al ser más chiquita y liviana la bocha, pero la realidad indica que ya no se tira más de atrás.
Recuerdo que uno de los cambios reglamentarios durante dos años aproximadamente, había que quedarse atrás de la bocha, no se podía seguirla, entonces, se le había quitado parte de la esencia al juego en el arrime, porque usted largaba la bocha y la acompañaba, la empujaba, por decirlo de alguna manera, con movimientos de su cuerpo, con sus gestos, con la mirada, con su aliento prácticamente, porque muchas veces el jugador se inclinaba en el acompañamiento queriéndola hacer caminar un poco más.
Actualmente hay como un poco de celos entre la gente, no es como antes, donde el que era virtuoso era virtuoso y se lo admiraba por tener tal condición, hoy eso ha ido desapareciendo, y pasa a nivel general de la vida en sí.
De todas maneras, yo me siento orgulloso porque la gente como que se admira porque tengo 82 años y sigo dentro de una cancha de bochas, jugando a nivel de la primera categoría que hay actualmente, y no quiero disminuir, más allá de que mi comparación es fea, pero se juega menos que antes.
E. P. – ¿En qué clubes jugó?
T. Romego – En Juanicó, en La Paloma, en Guadalupe 10 años, en Los Paraísos, en Melgarejo, fuimos campeones dos años, en Aguas Corrientes por tercera vez, en Rodó B. C., capaz que se me escapa alguno, pero en los cuales supe granjear muchísima amistad.
E. P. – Como otros tantos deportes, la bocha ha perdido muchos clubes, el mes que viene se juega el campeonato denominado 12 de Octubre, torneo que se llegó a jugar con más de 30 equipos, hoy se está por debajo de los 20 equipos.
T. Romego – Hubo un momento que lo máximo que se podía jugar era de 8 cuadros por Liga, debido a la cantidad de equipos que había, pero han desaparecido muchísimos clubes y hoy se juega con todos los afiliados a la Departamental.
Además, tanto en la bocha como en el fútbol, para los equipos del área rural los escenarios deportivos prácticamente eran las reuniones sociales de las familias. Hoy la sociedad ha cambiado sustancialmente, la muchachada tiene otros entretenimientos, la gente se ha ido del área rural, es más caro practicar el deporte en muchos aspectos.
El deporte que es lo más sano en la vida para la gente, para la familia, se está dejando de lado, inclusive mi señora, que me acompañaba, tuve la mala suerte que la perdí, pero tengo otra compañera que empezó a seguirme, los nietos, pero, llegó un momento que se abrieron. Antes habían hasta comisiones de Damas, hoy casi no existen, a mi me encantaba, por ejemplo, en La Paloma se llenaba el salón cuando se hacía algo, se charlaba con la vecina, con los amigos, porque antes no se salía tanto como ahora, como una cena u otra actividad, eran acontecimientos de sociabilidad. Además, prácticamente no había autos, eran muy pocos, se viajaba en ómnibus. Hoy es ese aspecto hay mucho más comodidad, entonces se van a disfrutar lejos del lugar, eso también se está perdiendo lamentablemente.
E. P. – ¿En qué trabajaba?
T. Romego – Nací y me crie en el campo hasta que me casé, porque me casé siendo un niño con 19 años, vine a vivir al pueblo y trabajé 39 años en el Frigorífico Canelones, siendo albañil de primera línea.
E. P. – Cuando trabajaba en el Frigorífico, ¿también lo hacía de albañil , ¿cuándo descansaba?
T. Romego –Hacía las cosas, la casa la hice de noche con una luz prestada de un vecino, mi hermano y yo, trabajábamos 4 horas por noche porque le doné la mitad del terreno y cada cual hizo su casa de noche, nos llevó 8 meses construirlas, trabajábamos 4 horas obligadamente como si fuera una cooperativa, para terminarla e irnos a vivir en ellas.
E. P. – ¿Qué sintieron las familias cuando fueron a vivir a la casa propia, que se construyó con propias manos y mucho sacrificio.
T. Romego – Me da trabajo hablar de eso porque la hicimos con mucho sacrificio, (se quiebra emocionado, algunas lágrimas se escapan al recordar a la compañera que trabajó palmo a palmo en su construcción), porque la principal se fue, perdón, silencio por unos segundos, muchas gracias, le agradezco un montón, y me da vergüenza, pero una de las etapas más hermosas de vida se fue temprano.
E. P. – Esta operado del corazón, pero sigue jugando.
T. Romego – Tengo un marcapasos; le pedí al médico que me lo pusiera del lado derecho porque soy zurdo, entonces, el doctor me dice: mañana podés ir a jugar. Gracias a dios acá estoy hoy acompañado por mis hijos también.
Pero la práctica del deporte es el que en gran parte me mantiene saludable, me gustaría correr, volver a jugar al fútbol en Nacional de Canelones, Independiente, Reformers, en el Charrúa, soy amante de todo el deporte a muerte.
E. P. – Gracias por contarnos parte de su linda historia deportiva y de vida.

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