Una idea de Alfredo Valdez Rodríguez

Suplemento de EL Pueblo, buscar las claves e interpretar los significados ocultos que puedan esconderse en calle Mitre.

 

Felix Montaldo
PERSONAS QUE ABRIERON CAMINOS NUEVOS
MARIA CURIE
Sobrevienen años sombríos
Comienzan las desgracias: Bronislawa Bogusca se enferma de tuberculosis. Ya no puede besar ni acariciar a sus hijos; los trata con el cariño de siempre pero pone distancia cuando estos quieren acercársele. Los manda a que salgan a tomar aire, que no se encierren en la habitación con ella. Intentando una recuperación la envían a costosos balnearios de Austria y de la Riviera francesa, pero la enferma no se mejora y el padre sufre nuevos reveses económicos que pondrán en riesgo la subsistencia de la familia.
Comienza una serie de sucesos desafortunados: fracasa un negocio recomendado por un hermano y pierde una considerable suma de dinero. En el otoño de 1873 le retiraron el título de subinspector y le rebajaron el sueldo. Se vieron obligados a tomar pensionistas para paliar la penuria económica. Eran niños de la escuela a los cuales se les proporcionaba casa, comida y clases particulares. Hubo que adaptar la vivienda a la nueva situación: los niños dormían en el comedor pero tenían que levantarse al amanecer porque había que darles el desayuno a los pensionados. Recién a las cinco de la tarde se desocupaba esa pieza para permitir que la familia se reuniera y los hijos pudieran estudiar sus lecciones.
En enero de 1876 uno de los niños pensionados enfermó de tifus y contagió a dos hermanas de María, Zosia (la mayor) y Bronia; esta última pudo restablecerse pero Zosia murió poco después. La madre tuvo que contemplar desde la ventana de su casa como se llevaban a su hija porque estaba demasiado débil para acudir al entierro y finalmente en mayo de 1878 también ella falleció. Estos desgraciados sucesos debilitaron la religiosidad de María que empezó a dudar de sus creencias para acercarse al agnosticismo del padre.
A los 10 años María comenzó a estudiar en un internado privado. Aquí daban clases en polaco a escondidas de los inspectores rusos. Luego se inscribió en un gimnasio imperial donde la enseñanza se impartía en idioma ruso pero que tenía la ventaja de proporcionar diplomas oficiales. Se graduó el 12 de junio de 1883 con medalla de oro. Sus hermanos Bronia y Joseph también la obtuvieron en su graduación. El padre estaba orgulloso de sus hijos pero se culpaba de haber perdido su fortuna y no poder financiarles a sus hijas María y Bronia una educación universitaria en el extranjero ya que en Polonia las mujeres no eran admitidas en la Universidad.
En recompensa por su esfuerzo y para aliviarla de todas las penurias sufridas, su padre le obsequió unas vacaciones de un año en el campo. La jovencita viviría en casas de familiares radicados en distintos lugares del interior de Polonia a los cuales compensaría con cierta cantidad de dinero, quedando a cargo de María impartir a sus primos algunas clases ocasionales. En ese año llevó una vida despreocupada y feliz. En una carta a su amiga Kazia le relataría sus experiencias:
«Aparte de una hora de clase de francés, que doy a un niño, no hago nada, lo que se dice nada. Incluso he abandonado una labor de bordado que empecé… No tengo ningún trabajo a hora determinada… Lo mismo me levanto a las diez de la mañana que a las cuatro o a las cinco (de la mañana no, de la tarde). No leo ninguna obra seria, tan sólo novelitas anodinas y absurdas. A pesar del diploma que me ha conferido la dignidad y la madurez de una persona que ha terminado sus estudios, me siento increíblemente tonta. ¡A veces, estando sola, me pongo a reír y admiro con verdadera satisfacción mi estado de estupidez integral!
Paseamos en grupos por los bosques, jugamos al corro, al volante (lo hago muy mal), al gato y al ratón, al juego de la oca y a muchos otros esparcimientos tan pueriles como esos. Había tantas fresas en estos bosques que por cinco groszy puedes comprar una ración más que suficiente: un enorme plato hondo, completamente lleno y hasta con colmo. Pero, ¡ay, ha pasado ya el tiempo de las fresas! De todas maneras estoy temiendo que al regreso mi apetito no tenga límites y que mi voracidad sea feroz.
Jugamos mucho en los columpios y nos columpiamos a grandes alturas, nos bañamos, de noche pescamos cangrejos… Todos los domingos se pone el tiro de caballos para ir a misa y pagamos una visita al presbiterio. Los dos curas son muy espirituales, muy alegres y nos divertimos enormemente en su compañía.»
También visita a un tío que tiene una finca y cría caballos de raza. Sus primos le prestan unos pantalones y le enseñan a cabalgar. También visitará los Cárpatos cuyos picos cubiertos de nieve emocionan a la jovencita. Pasa el invierno en casa de otro tío, notario de Skalbmierz, y su familia, su esposa y sus tres hijos, personas a las cuales encuentra muy alegres y divertidas. Aquí participa de un kulig, fiesta de invierno polaca en la que familias aristocráticas realizan paseos en trineo visitando casas donde se organizan comidas y termina con un gran baile. Así lo describe María a su amiga:
«Estuve en un kulig… No puedes imaginarte que divertido y arrebatador es, sobre todo cuando los trajes son hermosos y los muchachos elegantes. Mi vestido era muy bonito. Después del primer kulig estuve en otro en cual me he divertido enormemente. Había muchos jóvenes de Cracovia, guapos mozos y que bailaban muy bien. En verdad te digo que es algo excepcional hallar por estos contornos tan excelentes compañeros de danza. A las ocho de la mañana bailamos la última danza: una mazurca blanca».
Para culminar este intenso período de vida feliz y despreocupada, de regreso ya en Varsovia, una condesa, ex alumna de la madre de María, invita a ésta y a su hermana Hela a pasar unos meses en su casa de campo, donde participan en bailes y otros numerosos eventos festivos y alocados en compañía de jóvenes aristócratas. María, muy inspirada, compone un poema:
«Esperamos que en la fiesta de San Luis/organizarán un pic-nic
Inviten muchos jóvenes,/un joven para cada una de nosotras.
A fin de poder imitar vuestro ejemplo/y subir cuanto antes
los peldaños del altar.»

 

La Madriguera presenta
Pessoa, la magia oculta.


Afirmó que el poeta era un fingidor de sí mismo y toda su obra se concibe como un «drama en gente» en que dialogan diversas voces o heterónimos que representan diferentes cosmovisiones: la clasicista y horaciana de Ricardo Reis, la técnica, whitmaniana y futurista de Álvaro de Campos, la de Bernardo Soares («autor» del Libro del desasosiego, una entretenidísima metafísica del aburrimiento) y la distanciada de Alberto Caeiro, a quien Pessoa sintió como su maestro, poeta amante de la naturaleza y las sensaciones puras, escéptico y poco dado al vicio de pensar y a las reglas métricas, entre otras muchas voces menos perfiladas, algunas de ellas femeninas. La disolución de la indentidad burguesa, expresa en los monólogos dramáticos de Robert Browning, en el anglosajón y victoriano tema del doble y en el cultivo acelerado de todo tipo de estéticas y formalismos, se concreta así en la cultura portuguesa mediante la creación de máscaras poética.
Abismo entre mi sueño y mi porvenir…
«El camino mágico es extremadamente peligroso, en todos los sentidos.
Hay un camino místico que no ofrece peligro, pero es incierto y lento. Pero también está el que se llama camino alquímico y es el más difícil y el más perfecto de todos. Envuelve la transmutación de la propia personalidad y le suministra las defensas, sin grandes riesgos, que los otros caminos no tienen.»-
Poemas Esotericos/Autor: Pessoa Fernando Editorial: Interzona

 

Rodolfo Fuentes
El único fotógrafo uruguayo con fama mundial
Tal vez me equivoque, pero José Ma. Silva es el único fotógrafo uruguayo realmente conocido fuera de fronteras. Sus retratos clásicos de Carlos Gardel, están en publicaciones, discos y calendarios desde Japón a Brooklin, desde La Boca a Pirarajá.
Tal vez me equivoque, sin embargo, salvo por un libro escrito por Juan Antonio Varese en 1997*, y una separata que salió con la revista Postdata, las instituciones que se ocupan de la fotografía en Uruguay, no han publicado un merecido líbro monográfico sobre el trabajo de Silva, un laburante de la fotografía que no pasó por ninguna licenciatura ni maestría en universidades europeas, pero que en la práctica de su oficio, consiguió lo que muchos no logran: entrar en la profundidad del ser que fotografiaba y robarles en esa fracción de segundo, su pasaje a la inmortalidad.
(rodolfofuentesblogspot)

 

Ahora no me conoces
La bella música

Ahora no me conocès de la edición anterior


Jorge Salvioli. (Gonzalo Alonso)
Salvioli Branda . (José Pepe Torres)
Jorge Salvioli «el pollo», un muchacho muy bueno y sencillo. Apasionado de las motos en un tiempo que hubo una especie de furor por el motocross. En el Parque de acá, recuerdo que se había construido una pista y hubo una competencia y él con esta Zanella anduvo muy bien. Quizas esa foto sea de ese día. Lamentablemente poco tiempo después fallece en un accidente en una moto que no era de él y que se rompió y pierde la vida. Lo recuerdo como un muchacho inquieto y siempre riéndose.(Rúben Rodríguez)

El Maestro Enrique Ilera
El partido de Fútbol
Ya se había fijado fecha para el gran partido de fútbol, que se disputaría entre el seleccionado del Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín y la oncena de la Clínica Dr. Lex Otán.
Sería un encuentro muy interesante y se daba por descontado una gran afluencia de público, porque además de realizarse en altas horas de la noche habría luna llena, así que tenía asegurada una perfecta visión del interesante evento deportivo.
En ambos equipos las expectativas estaban colmadas y todos los jugadores, tanto los del Manicomio como los de la Clínica, aseguraban que dejarían el alma en la cancha, y como reconfortante anímico los pacientes del Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín se les había dado una cucharadita de gofio y a los Débiles Mentales de la Clínica Dr. Lex Otàn, masitas rellenas con té de las cinco de la tarde. En ambos casos la victoria sería un aliciente capaz de comenzar a enderezar un poco sus perdidas razones.
A la hora señalada se dio el puntapié inicial y a los dos minutos y medio el equipo de los Débiles Mentales de la Clínica del Dr. Lex Otàn aventajaba a los enajenados del Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín por la friolera de ochenta y nueve a cero.
Cuando terminó el primer tiempo, la diferencia para los dirigidos por el Dr. Lex Otàn era de trescientos sesenta y cinco goles contra ninguno del equipo del Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín, debido quizás a que los conocimientos deportivos del Dr. Zapicán eran muy escasos, porque aparte en su especialización médica sentía especial inclinación por la numismática y las artes plásticas. Que no precisamente el fútbol.
En el entretiempo, los jugadores Débiles Mentales de la Clínica Dr. Lex Otàn recibieron de éste nuevas tácticas en ataque y eficacia defensiva, mientras que en la oncena de Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín, se escuchaba sin entender un ápice las explicaciones, valor y detalles de las monedas antiguas y las pinturas de Monet.
Así comenzó el segundo tiempo con ventaja de novecientos sesenta y seis goles a facor del cuadro de los Débiles Mentales de la Clínica Dr. Lex Otán contra ninguno de los internados en el Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín.
Pero faltando pocos minutos para la finalización del encuentro, los Alienados Evadidos del Bosque de los Afiladores o Donde Crecen los Eucaliuptus, invadieron el campo de juego gritando que la pelota estaba desinflada, con seborrea o quemada por la luna llena, porque todos eran hinchas del cuadro del Hospital de Alienados Dr. Coro Fodín.
La cosa no pasó a mayores.

Leer es lento, porque la gramática es lenta. M. V.

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