Este es uno de los talleres que siempre tiene alumnos en el Centro Cultural José E. Rodó. Debido a su alta producción, es que se decidió encender el horno y por lo tanto se decidió exponer esa piezas a esta altura del año, porque en la muestra a fin de curso no le da para exponer todo lo que realizan los alumnos, expresó la profesora Marina Ferrari. Ante esta necesidad, se decidió mostrar dos o tres piezas de cada alumno porque a fin de año no se ve todo lo que ellos han realizado, además, porque muchos quieren obsequiar esas piezas.
También se mostró todo lo que hacen los alumnos adultos, que es en yeso y arcilla, que si bien elaboran muchas piezas con modelado, también realizan un reciclado en plástico para lo que se usan un texturado. Si bien las técnicas siempre son las mismas, cambia la forma de trabajo, porque al hacer una nueva pieza nunca se vuelve a hacer la misma, incluso les van agregando detalles a medida que van avanzando en la práctica.
Preguntada sobre las herramientas que se usan en cerámica, la profesora indica que son fabricadas por los mismos alumnos, como el punzón, el palote para la masa y los materiales que se necesitan son básicos. En cuanto a la arcilla, es preparada con bastante talco para que el horno cuando quema no rompa las piezas, la que es enviada al Centro Cultural desde Montevideo.
La profesora indica que las habilidades para trabajar se van adquiriendo. A las personas que empiezan a modelar, les parece que no van a lograr nada pero despacito le empiezan a adquirir práctica y cómo se le puede dar forma a un pedacito de masa y ahí los alumnos se entusiasman. Afirma que prácticamente no usan moldes, aunque a veces, algunos niños usan los de playa, pero en realidad todo lo crean los propios alumnos.
Este año asisten a clases 22 adultos, 6 que son nuevos, más de 40 niños y solo dos o tres cursan desde hace tres años, el resto comenzaron a cursar el taller este año. A veces, a los niños les aconsejan esta práctica del modelado para mejorar su motricidad, como para la gente que hace pintura, que también se expresa en arcilla.
Esta muestra de cerámica es, incluso, también como un incentivo para los propios alumnos y es importante para ellos ver que sus trabajos se exponen porque les exigió trabajo, dedicación y porque después les encanta a los niños obsequiar lo que ellos hicieron con sus propias manos. A fin de año, junto a los trabajos de los demás talleres, se volverá a realizar otra exposición, pero con los últimos trabajos que realicen, que tendrán ya una terminación distinta al haber avanzado más en sus prácticas.
El curso de Cerámica Indígena se caracteriza por tener siempre muchos integrantes, por lo que la profesora Marina aconseja que en cuanto se abran las inscripciones el año próximo, se anoten con tiempo.

Y.S
Compartir